La Facultad de Humanidades promovió un conversatorio sobre la novela "Los perros hambrientos", en el que cuatro profesores abordaron sus dimensiones literarias, lingüísticas y sociales para ahondar en la interculturalidad de la novela.
Por Gianfranco Quispe Alarcón. 13 mayo, 2026.El Departamento de Lengua y Literatura de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Piura organizó el conversatorio “Literatura e interculturalidad en la novela Los perros hambrientos, de Ciro Alegría”. El evento se llevó a cabo el 24 de abril, con motivo del Día del Libro, celebrado el 23.
El espacio reunió a profesores y estudiantes de Campus Lima de la UDEP, en torno a la reflexión sobre el valor de la literatura y su mirada intercultural, a través de una de las obras más representativas de la narrativa peruana. Moderó el panel Renato Guizado, docente de la facultad; los expositores fueron los profesores Eliana Gonzales, Lennyn Heredia, Tania Mauricio y Juan Quiroz.
Una novela escrita desde el exilio
El doctor Guizado abrió el conversatorio con una contextualización histórica y literaria. Recordó que Los perros hambrientos se publicó en 1939 en Chile, país al que Alegría había llegado exiliado, y que varias de sus obras fueron reconocidas precisamente allí. Estableció también un vínculo con Cervantes: al igual que en el Quijote existe una imagen de pastores y campesinos. En su novela, Alegría los coloca en el centro de la narración, aunque desde una perspectiva muy distinta, anotó.
Guizado leyó el inicio de la novela para ilustrar cómo la escritura de Alegría desafía desde la primera línea las convenciones del español escrito: “El ladrido monótono y largo, agudo hasta ser taladrante, triste como un lamento, azotaba el vellón albo de las ovejas conduciendo la manada”. Señaló que, a diferencia de El mundo es ancho y ajeno, esta novela es menos desesperanzada, aunque trata la hambruna que padecen los Robles y sus perros a causa de la sequía, el último capítulo transita de lo gris al agua y, finalmente, a la vida”, expresó.
Esa esperanza final, sostuvo el docente, podría leerse también como un reflejo autobiográfico, pues Alegría escribió la novela tras sufrir una embolia.
La novela indigenista y sus tensiones
El profesor Heredia situó la obra en el marco del indigenismo latinoamericano. Explicó que la novela surge históricamente como un género burgués o urbano, pensado para representar a una clase social determinada, y que adaptarlo para dar cuenta de realidades rurales e indígenas plantea un problema de fondo. “Lo que trae consigo la novela indigenista es una larga discusión acerca de qué ha sucedido con la historia de los países latinoamericanos en cuanto a la inclusión, porque a veces pareciera que ya está superado, pero hay ocasiones en que se nos recuerda que no tanto”, afirmó.
El español andino en los diálogos
En su exposición, el profesor Quiroz analizó el lenguaje de los diálogos. “Estos reflejan el español andino: hay mucho léxico de origen quechua, variaciones fonéticas, estructuras propias del habla andina y también muchos peruanismos”, señaló.
Identificó rasgos como la ausencia del artículo —”Juan levanta pared”—, el doble posesivo —”Esta es su tienda de mi compadre”— y la intensificación del superlativo —”Queda muy altísimo”—. Con todo, precisó que la representación literaria no es idéntica a la realidad lingüística: “El español andino es diferente al que se plasma en la novela, sin restarle valor a la obra y a lo que significó en su tiempo”, declaró.
Animales, naturaleza y opresión
La profesora Tania Mauricio abordó la figura del indígena desde distintos ángulos. “Podemos ver su presencia en la novela desde varios aspectos: la conexión con la naturaleza y, también, la opresión desde el aparato estatal”, indicó. Señaló que los indígenas eran situados por debajo de la propiedad del hacendado y obligados a cumplir el servicio militar sin capacidad de decisión.
Mauricio se detuvo en el simbolismo de los perros. Explicó la diferencia entre los de los hacendados y los de los indígenas, y cómo el hambre los transforma y rompe su vínculo con las personas. “Ciro Alegría nos demuestra que, aunque tenemos diferencias, ante la naturaleza y los azares todos somos iguales. Cuando una sociedad niega tierra, agua y dignidad, no solo destruye a un grupo humano, sino también a toda una comunidad de vida”, afirmó.
La doctora Eliana Gonzales complementó esta lectura. Llamó la atención sobre figura del campesino representada de manera forzada o artificial en la forma de hablar. “Me pregunto siempre cómo harán los traductores para trasladar esta forma tan específica de los diálogos, especialmente en estas expresiones inventadas por las que Alegría fue muy criticado en su momento”, destacó.
Gonzales también reflexionó sobre la importancia de la naturaleza en la novela. “Se muestra en el mestizaje, que es una experiencia universal, no solo de los peruanos; y, la naturaleza manifestada en los animales y la tierra y en cómo esa relación entre el entorno y los humanos se expresa en la jerarquía de los personajes”, afirmó.
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