03

Feb

2022

“Ha sido un privilegio ser parte de esta familia”

Formarse profesional y espiritualmente en una universidad como la Universidad de Piura, ser testigo de su crecimiento y, a la vez, graficar gran parte de su historia es un privilegio concedido solo a unos pocos.

Por Koko Zavala. 03 febrero, 2022.

En los recientes años, me estaba especializando en escribir sobre la trayectoria, sueños e ilusiones de aquellos compañeros que, por años de servicio, les toca dejar la universidad para afrontar la etapa de la jubilación, aquella de la que todo el mundo piensa que llegará un día; pero, sin reflexionar sobre qué hará a partir de ese día. Cuando la jubilación toca tu puerta, recién piensas en la rapidez del paso del tiempo.

Hoy, me toca ponerme en la línea de partida para emprender lo que llamo: una aventura.

Hagamos un viaje imaginario a 1975, cuando en la UDEP solo existía una parte del edificio central, en medio de un desierto. Asistir a clases a las 3:00 p. m. era más que una tortura. Las lagartijas parecían reírse de uno cuando las mirabas por los ventanales. Ese fue el año en que egresé, como integrante de la segunda promoción de la entonces carrera de Ciencias de la Información, del programa académico de Artes Liberales. En esa época salíamos como “todo terreno” a conquistar el mundo de las comunicaciones.

Mi pasión por la fotografía me llevó a recalar en el diario Correo, donde me desempeñé como fotoperiodista, término con el que se definía a quien escribía y redactaba noticias con determinada habilidad. Para esos tiempos, mi presencia era un sacrilegio para los fotógrafos de planta, aunque con el tiempo aprendieron a soportarme y, sobre todo, vieron que todas las fotos, al igual que las notas periodísticas, debían reflejar siempre la verdad.

Koko Zavala Ganoza.

Mis constantes visitas a la UDEP, para recabar noticias, y el ánimo de profesores y amigos, decidieron que, a partir de 1990, comience a trabajar aquí, para desarrollar una larga andadura de más de tres décadas y una intensa experiencia en el entorno académico, la vida institucional y el compañerismo que se respira desde siempre, y que te hace sentir como en casa.

He tenido el privilegio de ser testigo y, en cierta manera, protagonista del crecimiento y de todo lo que acontecía en la universidad. Me pongo como pavo real enamorado cuando se menciona la historia gráfica de la UDEP. Confieso que me ufano de ser parte de la transición de la fotografía “analógica” a la digital y de haber aprendido (y seguir haciéndolo) de las diversas tecnologías que, actualmente, se usan. Haber “escrito” con mi cámara el 90 por ciento de la historia de esta universidad, es uno de los más importantes logros profesionales que registra mi paso por el Campus Piura de la UDEP, y, con algunas visitas esporádicas, por Campus Lima.

Es verdad que la jubilación produce cierta melancolía sobre lo que queda atrás. Algunos estudios hablan de posibles cambios de hábitos y reducción de ingresos económicos; sin embargo, me retiro enriquecido con la amistad y compañerismo que siempre recibí; y, salgo dispuesto a reconquistar otra vez el mundo.

Esta vez, acompañado con mi inseparable cámara y mi vieja guitarra, continuaré aquella aventura iniciada en las aulas udepinas. Es momento de seguir disfrutando, no solo de mi familia, que formé con Elvira, compañera de mi promoción; de mis hijos y nietos, sino también de mis pasiones de siempre, la música y del fotoperiodismo. Además, de la UDEP, que es mi segunda familia, por lo que esto no es un adiós, sino un ¡hasta pronto!

Notas de pie de página
El escrito que está líneas arriba lo hizo, quiso hacerlo, Jorge Elard Zavala Ganoza, a quien todos conocemos como Koko. Y, realmente, nadie mejor que él, que es el autor varias de las semblanzas de los trabajadores de la UDEP que han ido jubilándose, para expresar lo que estas despedidas significan.

Sin embargo, debemos aclarar que los amigos de Koko, los de la Universidad de Piura, de todas las áreas, de todas las épocas, se hubieran enorgullecido de decir algunas palabras a este extraordinario fotoperiodista, comunicador y amigo.

Desde la Dirección de Comunicación, donde él trabaja hasta hoy, dejamos solo algunas de estas demostraciones de afecto imperecedero, que representan a los numerosos amigos que Koko ha hecho, década tras década, y que aún continúa cultivando:

“Muchas gracias por todo este tiempo; muchas gracias por el tiempo en que nos hemos conocido. ¡Cuántas vivencias juntos! Tú siempre fastidiando con la cámara, otros fastidiándote de otra manera. En la universidad, podemos dejar de trabajar de una u otra manera, pero siempre es nuestra casa y siempre la tenemos presente. Muchas gracias y un fuerte abrazo. Esto es casi como el grupo ‘Debemos separarnos’; pero, ahora hay que volver a juntarse. ¡Gracias, Koko!” (Antonio Abruña, rector).

“Koko, te vas, pero no te vas. Tú siempre vas a ser parte de la universidad y parte de Dircom. Sabes que te queremos bien y nos vas a hacer mucha falta, aunque, contamos con verte por aquí muy seguido”. (Samanta Rico, directora de Dircom).

“Querido Koko, los años vividos han sido muy fructíferos y lo seguirán siendo. Tú fuiste mi primer alumno en la universidad junto con Elvira, tu esposa. También, fuiste el primer alumno de la facultad que se decantó por la fotografía periodística. Con tu mirada, siempre profesional, has recogido imágenes de Piura y, también, de la realidad de la vida universitaria; es un gran registro histórico. Te animamos a que elabores una publicación con las imágenes de Piura y con la vida universitaria. Te deseamos que sigas enfocando tu vida muy bien. ¡Un abrazo!”. (Rosa Zeta, Facultad de Comunicación).

“Querido Koko, recuerdo, desde tu época de estudiante, tu buen humor y cómo disfrutaban todos tus compañeros de tus comentarios. Espero que ese buen humor y esa alegría de siempre sean el faro en esta nueva etapa que estrenas. ¡Te deseo lo mejor!”. (Yolanda Ho, Facultad de Comunicación).

“Muy estimado Koko, ¿qué te voy a decir yo en este momento de jubilación? Que no estás todavía para jubilarte, porque estás muy dinámico, estás muy bien (…). Quiero decirte que te agradecemos muchísimo por todos estos años de trabajo en la universidad, tan bien llevados, con tanta calidad, con tanto cariño, con tanto espíritu de servicio. Allí está documentada toda la vida de la UDEP, durante muchos años, con tus fotografías, y también con tanta calidad de tus artículos. ¡Muy bien! Nos has dado un ejemplo y va a ser difícil sucederte y continuar con la misma calidad; pero, seguro que lo sabrán hacer los que sigan. ¡Gracias por todo ello, querido Koko! (Antonio Mabres, exrector)

Mi conocimiento de Koko probablemente se remonte a muchos años; pero, realmente pude valorarlo como persona, en los años que trabajamos más cerca, cuando me tocó el honor de ocupar el rectorado. Resaltan en él su buen humor y disponibilidad para servir; y, cuando le tocó afrontar problemas más personales, lo hizo con entereza. Tal vez, ese espíritu musical, que requiere mucha constancia y perseverancia, y que ha sabido plasmar en su vida cotidiana, lo lleva a ser como es: un ejemplo para los que lo conocemos y hemos podido trabajar con él. ¡Muchas gracias por todo, querido Koko; y éxitos en tus nuevos retos!”. (Sergio Balarezo, exrector).

“Muchas gracias por todo el trabajo realizado, querido Koko. Te he conocido más en los años en que he estado haciendo la investigación para realizar el libro sobre la historia de la UDEP. Tus fotografías han sido muy valiosas para poder construir esta historia. Creo que tú también has construido la historia visual de nuestra universidad. ¡Nunca apagues las cámaras!”. (Víctor Velezmoro, autor del libro sobre la historia de la Universidad de Piura).

Comparte: