Este período, marcado por la reflexión y la devoción ante el nacimiento de Jesús, se convierte en un catalizador de dinámicas culturales que impactan en tres dimensiones en la gestión cultural en el Perú.
Por Pedro Rodrigo Falcón Sarango. 27 diciembre, 2025. Publicado en diario Correo, el 27 de diciembre de 2025El cierre del año trae consigo las celebraciones de Navidad y, pocos días después, las de Año Nuevo. Este período, marcado por la reflexión y la devoción ante el nacimiento de Jesús, se convierte en un catalizador de dinámicas culturales que impactan en tres dimensiones en la gestión cultural en el Perú, las cuales exploraremos a continuación.
En la dimensión cultural están las ferias artesanales, presentaciones de teatro, conciertos, recitales y otras manifestaciones culturales, que adquieren protagonismo característico durante este tiempo. Estas expresiones artísticas nos recuerdan, en muchos casos, el proceso de mestizaje que ha marcado la historia del país y reafirman el aporte de las tradiciones y su valor simbólico en la construcción de la identidad peruana.
En cuanto a la dimensión social, la ciudad se transforma. Parques, plazas, avenidas y calles modifican sus dinámicas habituales y adquieren un nuevo uso social como escenarios de encuentro ciudadano, lo cual genera nuevas y temporales formas de interacción social.
Finalmente, el impacto económico es innegable. El incremento del turismo, la generación de empleos – aunque temporales-, la producción y puesta en escena de espectáculos artísticos, así como el comercio de artesanías son una pequeña muestra que evidencia el impulso que estas festividades otorgan a la economía y, en particular, a las industrias de la cultura.
Sin dejar de lado su esencial trascendencia religiosa, a través de estas celebraciones se articulan tradiciones, se transforman momentáneamente espacios urbanos y se dinamizan distintos sectores de la economía nacional, mostrando la estrecha relación entre cultura, sociedad y desarrollo.








