18

Jun

2026

ARTÍCULO DE HUMANIDADES

Cultura en campaña: dos visiones para el Perú

El 7 de junio, dos organizaciones políticas disputaron una segunda vuelta electoral para definir quién asumirá la presidencia del país en el período 2026-2031.

Por Pedro Rodrigo Falcón Sarango. 18 junio, 2026. Publicado en Diario Expreso, el 9 de junio del 2026.

Este escenario abre un nuevo debate sobre el papel de la cultura en los planes de gobierno, tema que vuelve a situarse en el centro de las preocupaciones de quienes trabajamos en el sector cultural. La coyuntura electoral genera dudas, incertidumbre y tensiones; también despierta expectativas y, en algunos casos, la esperanza de que la cultura sea reconocida como un eje estratégico para el desarrollo nacional. Este debate sobre el futuro del sector cultural en el Perú se intensificará a partir del 28 de julio, con un nuevo escenario político.

En esta campaña, dos propuestas distintas nos permiten observar cómo se concibe la cultura. Por un lado, Juntos por el Perú señala textualmente en su plan de gobierno que la cultura es un “campo de batalla” donde se confrontan memorias y proyectos futuros. Su planteamiento busca trascender la idea de la cultura como adorno, proponiendo un reconocimiento amplio de las culturas originarias.

Desde la educación, la cultura es una herramienta para rescatar la historia y reforzar la identidad. La propuesta más ambiciosa es la creación del Sistema Nacional de Cultura Plurinacional, acompañado de un Fondo Nacional de Cultura que permita descentralizar recursos, reducir brechas de acceso y fortalecer la gestión comunitaria. Como vemos, se trata de una visión que parte de implementar reformas estructurales, transformando el Ministerio de Cultura y consolidando la cultura como un instrumento de transformación y reivindicación.

En contraste, la propuesta de Fuerza Popular mantiene una mirada más pragmática y educativa. Se centra en entender la cultura como parte de la Educación Básica Regular, reforzando valores cívicos y patrióticos. También la vincula con la Educación Superior, impulsando la economía naranja y las industrias culturales como motores de desarrollo. La estrategia que se vislumbra en su plan de gobierno se articula en dos ejes: la creación de escuelas técnicas para profesionalizar agentes culturales y el desarrollo de programas formativos mediante una red de educación y cultura. Esta visión retoma el binomio educación-cultura que predominó antes de la creación del Ministerio de Cultura en 2010.

Esta comparación revela dos enfoques distintos: uno que apuesta por la institucionalidad y la transformación estructural del sector, y otro que prioriza la profesionalización y el vínculo con la educación como vía de dinamización cultural. Notamos que Juntos por el Perú enfatiza la descentralización y la reivindicación comunitaria, mientras que Fuerza Popular se orienta hacia la formación técnica y a entender la cultura como un activo económico.

No buscamos entrar en polarización, sino ofrecer una mirada analítica sobre los posibles escenarios que, tras el desenlace político que tendremos en junio, podrían configurarse respecto de cómo el Estado concibe el sector cultural. Esto, sin duda, tendrá un impacto en la formulación o continuidad de proyectos, el diseño de nuevas políticas culturales y, sobre todo, en la forma de proyectar la relación entre la ciudadanía y la cultura

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