El doctor Orlando Vignolo analiza el impacto de las fallas en la apertura de mesas, defiende la decisión del Jurado Nacional de Elecciones y alerta sobre la vulneración del silencio electoral.
Por Luis Delgado Rivadeneyra. 16 abril, 2026.
Las recientes elecciones generales en el Perú han evidenciado una situación inédita en el sistema electoral, marcada por la falta de apertura de mesas de votación y la consecuente afectación del derecho al sufragio de miles de ciudadanos, señala el doctor Orlando Vignolo, profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Piura, quien explica las implicancias jurídicas y constitucionales de estos hechos.
El jurista señala que la uniformidad del proceso electoral, “entendida como la secuencia ordenada de etapas desde la convocatoria hasta la proclamación de resultados”, es un instrumento clave para garantizar la preclusión; es decir, el cierre progresivo de cada fase. Sin embargo, en estas elecciones, dicha lógica se vio alterada en Lima, porque un número significativo de mesas no se instalaron oportunamente.
En ese contexto, el profesor de la UDEP considera que la medida de habilitar la votación, en días posteriores, para los electores de las mesas no instaladas, puede entenderse como parte del mismo proceso electoral, siempre que se respete el marco de la convocatoria inicial. Con esta decisión, agrega, se buscó salvaguardar el derecho fundamental de elegir y ser elegido.
No obstante, Vignolo cuestionó que no se haya suspendido la difusión de resultados preliminares. “Se debió dar una orden general para evitar cualquier tipo de sondeo o boca de urna, puesto que ello vulnera el principio de silencio electoral y puede afectar la libertad de voto”, explicó; sin embargo, aclara que este error es menor frente a la necesidad de garantizar el derecho a sufragio.
Irregularidades que no deben ser minimizadas
El profesor Vignolo indica que el número de votantes afectados podría tener un impacto directo en los resultados de estas elecciones, dado el estrecho margen de diferencia entre los candidatos. En ese sentido, rechazó las posturas que minimizan lo ocurrido, subrayando que los procesos electorales deben desarrollarse con absoluta pulcritud.
“No es aceptable decir que es una irregularidad y que no pasa nada. Los procesos electorales tienen que ser prístinos. Puede haber problemas en la entrega de materiales, en el transporte o en otros elementos dentro del proceso, pero lo que no puede ocurrir es que el Estado se quede inactivo por tanto tiempo”, enfatizó.
Para el especialista, los procesos electorales deben desarrollarse con altos estándares. “De no haber permitido que aquellos ciudadanos votaran no solo hubiera sido una falta de entendimiento a sus derechos constitucionales, sino etiquetarlos como instrumentos que no tienen la necesidad de expresar su opinión respecto a quienes nos gobernarán. Es totalmente antijurídico”, sostuvo Vignolo.
Una llamada de atención al sistema electoral
Finalmente, descartó que estos hechos justifiquen la nulidad de las elecciones en determinadas mesas. No obstante, sugirió que se pudo evaluar una extensión del horario de votación para mitigar los efectos de la demora.
Para Vignolo, lo ocurrido deja lecciones importantes. Recalcó que no se puede asumir que el voto de los ciudadanos es prescindible y subrayó la necesidad de fortalecer las garantías del proceso electoral y evitar que fallas operativas vuelvan a afectar el ejercicio de un derecho fundamental.








