23

Ene

2023

Artículo de opinión

Conversaciones en la universidad

Su preocupación mayor era que para mucha gente Dios parece no formar parte de la realidad, su realidad cotidiana, sino que es algo así como una entelequia a la que se recurre cuando no queda otro recurso.

Por Enrique Banús. 23 enero, 2023. Publicado en el suplemento Semana, del diario El Tiempo, el 22 de enero de 2023.

Como a tantos otros estudiantes que se van fuera del país a cursar la universidad, me tocó “recursearme” para financiar mis estudios. Tuve suerte: conocía bien el idioma del otro país y pude trabajar como traductor, ocupación con la que he seguido muchos años como complemento a mi profesión de profesor universitario.

Acompañé a jefes de gobierno y ministros, ingenieros de minas o de ferrocarriles, empresarios, congresistas, directores de cine, profesores y economistas, jueces constitucionales y expertos en medioambiente. Y obispos y cardenales.

Uno de ellos llegó a mi universidad un viernes de febrero, hace bastantes años, porque iba a ser investido Doctor honoris causa. Le acompañé hasta el martes siguiente: cuatro días en los que desayuné, almorcé y cené con él, caminé con él por el campus, visité la clínica universitaria -donde saludó a quienes trabajan en la cocina y la lavandería- o le acompañé a visitar la catedral. Y traduje, traduje, traduje. En reuniones con estudiantes y profesores, con investigadores y médicos, en encuentros personales fortuitos. Le escuché alabarme porque era un buen traductor y le hice sonreír por alguna tontería que dije en uno de esos paseos. Cercano, atento, normal, por así decir. Era el “number three de la Iglesia”, pero no creaba distancia. Aunque en sus comentarios uno se daba cuenta de su categoría intelectual, sin tópicos, sin banalidades. Cuando fue elegido “number one”, de pronto me entrevistaron muchos medios. Al finalizar una de aquellas entrevistas, el periodista de la televisión vasca me dijo que lo que yo contaba no coincidía con la imagen que ellos tenían… Pasa a veces.

En una reunión con profesores de Teología, a la pregunta de cuál era su mayor preocupación como “number three” respondió con una historia reciente, de una reunión en el Vaticano en la que -tras algunas intervenciones- un obispo expresó su satisfacción porque esta vez sí estaban hablando de la realidad, de preocupaciones reales. El cardenal, que no pensaba intervenir (le gustaba escuchar), pidió la palabra y se disculpó por no estar de acuerdo con lo que decía el obispo. Porque en esa reunión no se había hablado de Dios. Y, dijo, Dios es la realidad más real. Y si no se habla de Dios no se entiende la realidad. Su preocupación mayor era que para mucha gente Dios parece no formar parte de la realidad, su realidad cotidiana, sino que es algo así como una entelequia a la que se recurre cuando no queda otro recurso.

Iba al fondo, sin tópicos. Un periodista le preguntó por la teología de la liberación. Respondió, amable, sonriente, que prefería hablar de teología de la reconciliación, que ayudara a superar antagonismos.

Escuchaba. Iba dando vueltas a lo que le contaban. Le impresionó la pregunta de una profesora de Economía que -decía- enseñaba a sus alumnos a generar riqueza… y el Evangelio alaba la pobreza. ¿Cómo compaginar esto? Lo mencionó días después. En una reunión con médicos les fue pidiendo consejo en consultas de temas médicos que habían llegado al Vaticano y que tenía sobre la mesa. Planteaban desde clínicas universitarias católicas que tenían que asumir planteamientos terapéuticos “de avanzada” si querían ser competitivos con otros hospitales, aunque no fueran acordes con la moral católica. No le convencía esa dicotomía y buscaba que los expertos le ayudaran a ver claro cómo asesorarles para mantener su identidad católica y ser excelentes especialistas.

Se le notaba a gusto en ese entorno académico, con investigadores, profesores, estudiantes. Pensaba jubilarse pronto y estudiar y leer y publicar. Ahora, ha fallecido como Papa emérito Benedicto XVI. Otros están valorando su papel en la Historia, su relevancia, sus aportes. Yo simplemente tengo recuerdos de un personaje que, en esos cuatro días, me impresionó mucho.

Este es un artículo de opinión. Las ideas y opiniones expresadas aquí son de responsabilidad del autor.

Comparte: