26

Nov

2021

Columna Horizontes

El triunfo de los autócratas

El régimen bolivariano, por ejemplo, habría caído hace tiempo sin la ayuda internacional. Cuidemos la salud democrática de nuestros países. Porque, una vez perdida, resulta cada vez más difícil recobrarla.

Por Enrique Sánchez. 26 noviembre, 2021. Publicado en Correo, el 26 de noviembre de 2021.

“Si el siglo XX fue la historia de una lucha lenta y desigual, que terminó con la victoria de la democracia liberal sobre otras ideologías –comunismo, fascismo, nacionalismo virulento–, el siglo XXI es, hasta ahora, una historia de lo contrario”. Esto afirma Anne Applebaum en su último ensayo para “The Atlantic”: “Los chicos malos están ganando”.

La autora explica cómo, en estas últimas décadas, se ha tejido una red de alianzas entre autocracias extractivas que difieren en sus ideologías, pero convergen en su última meta: acaparar el poder y enriquecerse, sin rendir cuentas ante los ciudadanos propios ni ante la comunidad internacional.

Los aliados son autocracias islamistas (Irán, Siria, Turquía, Pakistán, etc.), comunistas (China, Cuba, Venezuela), nacionalistas o personalistas (Rusia, Bielorrusia, Birmania, etc.). Intercambian materias primas y minerales, préstamos financieros, personal y tecnología para vigilar, reprimir, manipular elecciones y diseminar “fake news” y propaganda.

Mientras tanto, las principales democracias del mundo se retraen del tablero geopolítico y emiten declaraciones vacías de “preocupación”. No les interesa intervenir, en parte por su pasado imperialista (al que se asociaría cualquier nueva «injerencia» en otros países), en parte porque quieren mantener sus propios acuerdos comerciales con China (la segunda economía mundial) o Rusia (el principal proveedor de gas de Europa).

El diagnóstico de Applebaum es triste, pero certero. Por eso, hoy una dictadura puede mantenerse en pie, aunque el país pase hambre y aunque sea impopular. El régimen bolivariano, por ejemplo, habría caído hace tiempo sin la ayuda internacional. Cuidemos la salud democrática de nuestros países. Porque, una vez perdida, resulta cada vez más difícil recobrarla.

Este es un artículo de opinión. Las ideas y opiniones expresadas aquí son de responsabilidad del autor.

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