Con la alerta activa por El Niño Costero en Perú, el precio de los alimentos por un golpe a la agricultura y la pérdida de empleo significan una preocupación para muchas familias, señala el economista Germán Vega.

Por Deyna Alexandra Cornejo Zárate. 23 septiembre, 2026.

German Vega Acuña

El Fenómeno El Niño está en marcha y con él las consecuencias en la naturaleza, la economía, la salud, la educación y la alimentación de miles de peruanos. Se prevé que con las intensas lluvias que se aproximan, ocurra una caída en la producción agro y la pesca, así como de actividades urbanas, menciona Germán Vega Acuña, doctor en Economía y profesor del Departamento de Economía de la Universidad de Piura.

El economista refiere que, como consecuencia de la suspensión en las actividades económicas, a las familias que llegan con lo justo a fin de mes les resultará difícil generar ingresos y deberán destinar una proporción aún mayor de su presupuesto a los alimentos. “Esto deja muy poco espacio para afrontar un eventual gasto en salud ante una posible propagación del dengue, por ejemplo”, señala Vega.

Golpe al agro y a los bolsillos

El docente de la UDEP refiere, además, que una agricultura golpeada por El Niño se traduce en alimentos más costosos: el limón, la cebolla, el tomate, la papa, las verduras y algunas frutas. Sus precios reaccionan rápidamente ante menores cosechas y problemas de transporte para su abastecimiento. Indica, además, que este último punto es clave: “si se interrumpen las vías de comunicación y a ello se suma un precio ya elevado de los combustibles, también encontraremos mayores precios en otros productos”.

A los cambios de los ciclos en los productos agrícolas se suma la menor disponibilidad de recursos en la pesca y, por tanto, la afectación del empleo en el sector. Los efectos serían más serios en las regiones del norte: “Están más expuestas a los eventos de El Niño. Las actividades agrícolas y pesqueras generan empleo para una parte importante de la población”, menciona el doctor en Economía.

Alimentos básicos

Pobreza y educación, brechas por superar

Sin embargo, más allá del efecto sobre la economía, la pérdida de ingresos y los riesgos de inundación, hay otras dos preocupaciones importantes, recalca el profesor de la UDEP: se trata del manejo de una posible epidemia de salud, como el dengue, en zonas en las que los indicadores sanitarios son muy bajos; y la continuidad del servicio educativo con colegios con infraestructura vulnerable y niveles de aprendizaje que aún no logran nivelarse.

Vega Acuña precisa: “Las clases virtuales pueden proteger temporalmente a los niños, pero no reemplazan la enseñanza presencial. Las autoridades deben acondicionar las instalaciones de las instituciones educativas, así como la infraestructura urbana para garantizar clases seguras durante la temporada de lluvias”.

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