El profesor Julio Kcomt de la Facultad de Ciencias de la Educación señala que el pensamiento crítico y la creatividad son habilidades que los estudiantes pueden perder por el uso inadecuado de la IA.
Por Deyna Alexandra Cornejo Zárate. 16 septiembre, 2026.
Con el auge de las nuevas tecnologías, las capacidades humanas parecen debilitarse. La inteligencia artificial, como un caso específico, ha evidenciado que, aunque puede responder y actuar como una persona; jamás pensará como tal. Sin embargo, su uso es preocupante, sobre todo en un país, como Perú, que ha retrocedido 10 años de conocimientos en comprensión lectora.
El profesor Julio Kcomt, de la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Piura, señala explica que el mal uso de la IA está cada vez más cerca de perjudicar el desempeño de los estudiantes debido a la sustitución del trabajo intelectual. Ahora, que la inteligencia artificial brinda respuestas inmediatas y automáticas, los alumnos limitan el desarrollo de sus habilidades, capacidades y competencias importantes en su formación, refiere.
La IA como tutor, no como sustituto
“Delegar la resolución de problemas a la IA disminuye la posibilidad de responder al conflicto cognitivo, lo que podría impedir asimilar los conocimientos y la lógica interna necesaria para la comprensión lectora”, sostiene el docente. Si bien la tecnología es un gran aporte para ayudar al aprendizaje, su mal uso disminuye el esfuerzo mental de los estudiantes para desarrollar el pensamiento crítico, la comprensión de textos y el razonamiento, explica Kcomt.

Asimismo, plantea que esta herramienta sea usada como ‘tutor’, que propone preguntas, ofrece retroalimentación y obliga al alumno a razonar. De lo contrario, usarla como reemplazo del pensamiento significará que los estudiantes lean sin comprender y afecten su comunicación, creatividad, su juicio crítico y la capacidad de reflexión y de inferir: “Utilizar la IA de manera inadecuada podría debilitar la libertad y discernimiento del estudiante frente a la realidad o al contexto”, subraya.
No creer a ciegas en la inteligencia artificial
Por otra parte, el docente señala que existe el riesgo de que los estudiantes pierdan la capacidad de cuestionar la información que leen porque asumen que la respuesta proporcionada por una IA es correcta. “El uso efecto más peligroso de la IA, en un estudiante, es la afectación en su desarrollo cognitivo y, en segundo lugar, está expuesto a no cuestionar y aceptar confiadamente la información proporcionada por la IA como verdadera. En definitiva, el riesgo está en ceder a la tentación de presentar lo proporcionado por la IA como propio”.
Así, la habilidad más vulnerable por el uso excesivo de la inteligencia artificial es el pensamiento crítico, concluye el profesor Kcomt; pues, dice, aceptar respuestas automatizadas como finales no permite que el alumno analice las ideas dadas y afecta los niveles cognitivos de crear, evaluar, aplicar, comprender y recordar.
“Somos conscientes de que existe un riesgo real de depender de la IA. El papa León XIV, como dirigiéndose a esta generación, nos advierte que la facilidad y rapidez con que la IA permite obtener información y respuestas pueden llevar a las personas a delegar en exceso procesos intelectuales propios, debilitando el juicio personal, la creatividad, la reflexión y el discernimiento”, precisa el docente.








