El padre Sebastián Urruticoechea, capellán mayor de la Universidad de los Andes (Chile), abordó los desafíos de la inteligencia artificial y la necesidad de mantener a la persona en el centro del desarrollo tecnológico.
Por Luis Delgado Rivadeneyra. 17 junio, 2026.
Su exposición virtual, “San Josemaría ante la reflexión de la Magnifica Humanitas y los desafíos de la IA”, la desarrolló en el marco de las actividades que realiza la Universidad de Piura por el mes del santo fundador y primer Gran Canciller de esta casa de estudios. Estuvo dirigida a trabajadores de los campus Piura y Lima.
Durante su exposición, el padre Sebastián Urruticoechea se refirió a los desafíos que plantea la inteligencia artificial desde la perspectiva de la enseñanza de san Josemaría y de la encíclica Magnifica Humanitas del papa León XIV. En ese contexto, destacó que el desarrollo tecnológico constituye una herramienta valiosa para el progreso humano, siempre que se mantenga al servicio de la persona y no sustituya aspectos esenciales de su dimensión espiritual.
Asimismo, señaló que san Josemaría invitaba a “buscar a Cristo” a encontrarlo y amarlo, explicando que la tecnología nunca podrá reemplazar la oración, los sacramentos ni el acompañamiento espiritual. También, enfatizó que el uso de la inteligencia artificial debe ayudar a las personas sin desplazar aquello que constituye el núcleo de la experiencia humana y cristiana.
Otro de los temas centrales de la conferencia fue la relación entre tecnología, trabajo y dignidad humana. El expositor sostuvo que, desde la Rerum Novarum, la primera doctrina social de la Iglesia Católica, escrita por el papa León XIII, se considera al trabajo como un elemento clave para el desarrollo integral de la persona. En ese sentido, señaló que la inteligencia artificial puede contribuir a mejorar procesos, optimizar tareas y facilitar el acceso al conocimiento; sin embargo, advirtió sobre el riesgo de reducir el trabajo únicamente a criterios de eficiencia y productividad.
“Todo lo que favorezca el progreso humano y ayude a realizar mejor el trabajo puede ser una contribución positiva. No obstante, el verdadero desarrollo debe poner siempre a la persona en el centro y considerar dimensiones como la solidaridad, la libertad, la participación y el bien común”, sostuvo.
Asimismo, destacó la enseñanza de san Josemaría sobre “amar el mundo apasionadamente”, una invitación a descubrir la presencia de Dios en las realidades ordinarias y a transformar el trabajo cotidiano en un medio de servicio a los demás. Desde esta perspectiva, añadió que los avances tecnológicos deben fortalecer las relaciones humanas y contribuir al crecimiento integral de las personas.
La actividad concluyó con un espacio de preguntas y diálogo en el que se resolvió dudas de los participantes y se resaltó la importancia de la educación, las humanidades, la creatividad y la formación de los jóvenes en un contexto marcado por el rápido desarrollo de las nuevas tecnologías.
Sobre el expositor
El padre Sebastián Urruticoechea es capellán mayor de la Universidad de los Andes (Chile), profesor de Teología, licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales por la Universidad de Chile y doctor en Derecho Canónico por la Universidad de la Santa Cruz, en Roma.








