Más allá de la indudable pasión deportiva, este torneo representa un fenómeno de marketing global capaz de generar importantes externalidades positivas en la economía global y local.
Por Cristian Maravi Meneses. 15 junio, 2026. Publicado en semanario El Tiempo, el 14 de abril de 2026Se avecina el inicio de la Copa Mundial de la FIFA 2026, un evento que paralizará al continente durante los meses de junio y julio. Más allá de la indudable pasión deportiva, este torneo representa un fenómeno de marketing global capaz de generar importantes externalidades positivas en la economía global y local.
Incluso en países cuya selección no clasificó al torneo, el ambiente mundialista activa de forma especial el consumo interno a través de las casas de apuestas, los álbumes de figuritas, la indumentaria deportiva y todo el ecosistema de mercadeo que acompaña a la máxima cita del fútbol mundial.
A nivel macroeconómico, el fútbol es una industria global que inyecta recursos masivos en los países anfitriones. Este Mundial proyecta una derrama total superior a los USD $40 000 millones en actividad económica global. Solo en Norteamérica, se estima una inyección a corto plazo que supera los USD $5000 millones, impulsada por la llegada de más de 6 millones de visitantes
Radiografía del impacto por sedes
El impacto estimado para los tres países organizadores demuestra la magnitud del evento en términos de producción, Producto Interno Bruto (PIB) y empleo. En Estados Unidos, se proyecta un impacto de hasta USD $30 500 millones en producción económica, sumando USD $17 200 millones directos al PIB nacional y generando alrededor de 185 000 empleos. A nivel local, ciudades como Los Ángeles y Atlanta estiman impactos individuales de entre USD $500 y $600 millones, mientras que la sede de Nueva York/Nueva Jersey prevé un impacto turístico de hasta USD $3300 millones.
En México, el gobierno federal y la FIFA estiman un beneficio de aproximadamente USD $3000 millones (más de 60 000 millones de pesos mexicanos). Se espera que la llegada de más de 5 millones de turistas internacionales dinamice sectores clave como la hostelería, alimentos, transporte y comercio.
Para Canadá, los análisis de la consultora Deloitte sitúan el rendimiento económico en unos 3800 millones de dólares canadienses, mientras que proyecciones para sedes específicas, como la provincia de Columbia Británica, estiman un impacto superior a los 1000 millones de dólares.
¿La conquista del mercado norteamericano?
Desde la perspectiva de la teoría económica, este torneo opera como un shock positivo de demanda, para los países anfitriones, cuyo efecto no se limita al corto plazo, sino que tiene un fuerte potencial multiplicador en el mediano plazo.
A pesar de ser un mercado gigantesco, la fiebre del fútbol —o soccer, como lo denominan localmente— aún no ha conquistado por completo el sentir del aficionado promedio en Estados Unidos o Canadá. Sin embargo, el impulso del Mundial podría transformar definitivamente la estructura de esta industria en América del Norte.
La llegada de Lionel Messi a Miami ya marcó un precedente, y demostró que el fútbol puede movilizar pasiones en un territorio donde la población migrante contagia cada vez más su entusiasmo a los locales.
Si las marcas deportivas y los clubes capitalizan este momento, el Mundial de Fútbol 2026 será el detonante definitivo para consolidar el fenómeno de este deporte en la región. Esto se traducirá en ganancias multimillonarias tanto para los patrocinadores globales como para los grandes conglomerados intercontinentales de clubes (como el City Football Group o el Red Bull GmbH).
Solo el tiempo dirá si el deporte rey logrará ganarse, finalmente, el corazón financiero y emocional de todos los norteamericanos.








