El escenario que se abre con la bicameralidad exige a la ciudadanía una mirada crítica y acciones comprometidas hacia el futuro de la política cultural en nuestro país.
Por Pedro Rodrigo Falcón Sarango. 07 abril, 2026. Publicado en diario Correo, el 4 de abril de 2026A finales de 2025, el Congreso de la República aprobó un nuevo reglamento de funcionamiento en el marco de la implementación de la bicameralidad prevista para julio próximo. Entre las disposiciones figura la eliminación y fusión de diversas comisiones parlamentarias, entre ellas la Comisión de Cultura y Patrimonio Cultural. Este hecho es percibido como un debilitamiento de la institucionalidad cultural, más aún cuando algunos partidos han sugerido la eventual desaparición o fusión del Ministerio de Cultura con otras carteras.
Nos encontramos, por tanto, en un momento decisivo para reflexionar sobre los riesgos de este camino. En primer lugar, la cultura corre el peligro de quedar relegada frente a prioridades políticas de mayor alcance, lo que implicaría una transferencia de responsabilidades hacia sectores afines, pero sin las capacidades y competencias necesarias.
En segundo lugar, se advierte un debilitamiento institucional que reduciría la capacidad de fiscalización, regulación y ejecución del Ministerio y sus órganos adscritos. Finalmente, el impacto presupuestal sería significativo: aunque limitado en comparación con otros sectores, el financiamiento actual ha permitido desarrollar políticas, programas y proyectos que han dado visibilidad al patrimonio y a las industrias culturales.
Ante la reducción de espacios políticos de diálogo y debate dedicados a la cultura, esta queda en una situación de vulnerabilidad poniendo en alto riesgo todo lo avanzado en esta década en materias de políticas culturales, protección del patrimonio, gestión de industrias culturales, entre otros temas. El escenario que se abre con la bicameralidad exige a la ciudadanía una mirada crítica y acciones comprometidas hacia el futuro de la política cultural en nuestro país.








