Informarnos, acompañarnos y generar espacios seguros de diálogo puede marcar una diferencia real. Hablar previene, acompañar sostiene y cuidar la salud mental salva vidas.
Por Rosa Cornejo Briceño. 25 febrero, 2026. Publicado en diario Correo, el 21 de febrero de 2026Hablar de salud mental no debería ocurrir solo cuando sucede una tragedia. Sin embargo, estos acontecimientos nos recuerdan la importancia de atender el malestar emocional que muchas personas, especialmente jóvenes universitarios, atraviesan en silencio. La etapa universitaria implica exigencias académicas, presión por el rendimiento, incertidumbre sobre el futuro y cambios personales que pueden afectar significativamente el bienestar psicológico.
Uno de los principales problemas es la normalización del malestar emocional sin una adecuada comprensión. Expresiones como “estoy depre” se utilizan con ligereza, lo que contribuye a la desinformación. Es necesario aclarar que estar triste no es lo mismo que estar deprimido. La tristeza es una emoción humana, natural y transitoria; la depresión, en cambio, es una condición de salud mental que requiere atención profesional.
Existen señales de alerta que no deben ser ignoradas: cambios conductuales marcados, aislamiento social, alteraciones del sueño o del apetito, dificultades de concentración, pérdida de interés por actividades habituales, cambios bruscos de humor y pensamientos negativos recurrentes. Cuando estos signos persisten o interfieren con la vida diaria, buscar ayuda es fundamental.
Como psicóloga universitaria, considero indispensable promover una cultura de educación emocional, escucha y acompañamiento. Hablar de lo que sentimos y pedir apoyo no es un signo de debilidad, sino de responsabilidad y cuidado personal. El desconocimiento y la minimización del malestar emocional pueden tener consecuencias graves.
La salud mental es una responsabilidad compartida. Informarnos, acompañarnos y generar espacios seguros de diálogo puede marcar una diferencia real. Hablar previene, acompañar sostiene y cuidar la salud mental salva vidas.








