La partida de la doctora Rosario de la Fuente deja un profundo dolor en la comunidad universitaria. Colegas, alumnos y exalumnos destacan su integridad personal y su ejemplo de vocación de servicio.
Por Lucy Vicente Chamba. 18 enero, 2026.
El sábado 17, al mediodía (hora peruana), falleció en Pamplona (España) la doctora María del Rosario de la Fuente Hontañón, destacada investigadora de la Universidad de Piura y profesora pionera de la Facultad de Derecho.
Su partida deja un profundo dolor en la comunidad UDEP. Sus restos son velados en la Clínica de la Universidad de Navarra, en Pamplona (España). El lunes 19 se ofrecerá una misa por su eterno descanso en Campus Lima (12: 50 p. m.) y en Campus Piura (12: 55 p. m.).
La doctora Rosario de la Fuente destacó en el campo del Derecho especialmente en las áreas de Derecho Romano y Derecho Civil. El 2024 fue incorporada a la Asociación Española de Canonistas por su compromiso y excelencia académica en el estudio del Derecho Canónico; y el 2024 fue reconocida como profesora pionera de la Facultad de Derecho.
Nació en España en Santander y realizó sus estudios de derecho en la Universidad de Valladolid (España); asimismo, ya como docente en la Facultad de Derecho en la UDEP, cursó la licenciatura de Historia y Ciencias Sociales en la Facultad de Ciencias de la Educación, donde también ha sido profesora del curso de Legislación Educativa.
El 2007 obtuvo el grado de doctora en Derecho por la Universidad de Cantabria y el 2024, con mucho entusiasmo y excelente desempeño académico, recibió el grado de máster en Derecho Matrimonial y Procesal Canónico por la Universidad de Navarra.
Profesora ejemplar
Desde su ingreso a la Facultad de Derecho, en 1995, fue una figura clave en los diversos proyectos que se ejecutaron; su rol es reconocido por sus colegas, alumnos y exalumnos.
“Supo llevar con elegancia humana el calor piurano y el viento chiclayano, centrada como estaba en la misión que inspiraba su vida y la que había decidido vivir en nuestra patria: hacer presente, con su vida, que Dios nos llama a la santidad a través del cumplimiento de nuestros deberes ordinarios”, expresa la doctora Luz Pacheco, profesora muy cercana a la doctora de la Fuente.
El doctor Carlos Hakansson se refiere a su trabajo dedicado. “Conocí a Charito en junio de 1999 cuando regresé a Piura tras el doctorado. Además de profesora, fue la directora de la Biblioteca por varios años e impulsó la constitución de la Asociación Altamira que agrupa a las bibliotecas universitarias peruanas. También participó y promovió la edición de los primeros libros de la colección jurídica de nuestra facultad”.
César Orrego, exalumno de la Facultad de Derecho, destaca su cercanía y entrega desinteresada en la formación de sus alumnos. “Ella destinó su vida a transformar la vida de tantos jóvenes juristas en el Perú (…) Me quedan muchos buenos recuerdos de ella; en los últimos años, en las Olimpiadas Ramón Mugica de Campus Lima alentó a los equipos de jóvenes de Derecho”.
Asimismo, la doctora María Laura Malespina, docente de la Facultad de Derecho (Campus Lima), subraya su calidad humana, humildad y vocación de servicio. “Era una gran persona, siempre tenía una palabra positiva y comprensión con quienes pensaban distinto”, afirma.
Por su parte, la doctora Ana Cecilia Crisanto, directora de Programa de Derecho en Campus Lima, recuerda que “siempre estaba rodeada de alumnos y tenía una sonrisa en el rostro”. Mostró un sincero cariño por sus alumnos y exalumnos, no solo se preocupaba de su formación profesional sino también humana y espiritual.
“Recorría los ambientes de la universidad para encontrarlos, los animaba a ser mejores, a acudir a Dios, los hacía reír mucho, los ayudaba en sus investigaciones, fue madrina de confirmación de más de un alumno y era la primera en hacer barra en los partidos de las olimpiadas. Tenemos tanto qué agradecerle”. Asimismo, destaca su serenidad, fruto de la confianza en Dios que la caracterizaba.
Investigadora por excelencia
Su labor académica ha trascendido en diversas investigaciones del campo del Derecho Romano, Derecho de Familia, Derecho Privado, Bioética y dignidad de la persona; un trabajo que se ha plasmado en revistas especializadas y que son referentes para los juristas.
El doctor Paul Corcuera, rector de la UDEP, subraya que la profesora Rosario de la Fuente fue “una profesora ejemplar en muchos aspectos: sentido positivo de la vida, labor bien hecha, estudio a profundidad de sus temas de especialidad. Casi no se notaba su presencia porque sabía pasar a segundo plano con un trabajo escondido. Siempre trataba a sus compañeros y alumnos con delicadeza, buenas maneras, una voz suave y una sonrisa en los labios”, afirma.
El doctor Corcuera recuerda que la conoció desde su llegada a UDEP y destaca el trabajo desinteresado que ha realizado en las diferentes facultades y centros, especialmente en el Instituto de Ciencias para la Familia y en la Maestría en Matrimonio y Familia.
Siempre solidaria
Rosa Elvira Carrasco, como exalumna y compañera de trabajo en Campus Lima, secretaria académica de Campus Lima, comenta que, un tiempo antes de que el Covid-19 nos conminara al uso de las herramientas virtuales para la labor académica, la doctora de la Fuente ya las ponía en uso con sus alumnos. “Fue innovadora en su quehacer académico, un referente como “profesora tecnológica”, que era la forma en que le decíamos, por esa habilidad para aprender el uso de esas herramientas. Un aprender que era para enseñar”, recuerda.
La confianza que les daba a todos es algo que destaca. “No vimos dolor, siempre vimos mucha alegría, el cumplimiento de la labor que es más que la responsabilidad porque llega al quehacer con amor y detalle. Siempre pendiente de nosotros y de nuestras familias, solidaria; seguía el crecimiento de nuestros hijos, nos ayudaba a encomendar cuando los tiempos pintaban un poco gris”.
Ana María Saavedra, secretaria académica de Derecho (Campus Piura), suscribe que la doctora de la Fuente deja un ejemplo de excelencia a todos los integrantes de la comunidad. “Siempre decía todo con mucha sutileza y cariño, nunca se enfadaba o al menos nunca nos dimos cuenta”, afirma.
Desde la Universidad de Piura, recordaremos el buen ejemplo profesional y personal que nos deja la doctora Rosario, a quien con cariño la llamamos, Charito.
¡Descanse en paz, doctora Rosario!


















