08

Feb

2023

Artículo de opinión

La ejemplaridad de un maestro

El 9 de febrero se cumplen diez años de la partida de un gran maestro: Leonardo Polo. Por estos días, se realizan varios eventos, incluso algún congreso, para aprovechar su legado en la filosofía y en las ciencias.

Por Genara Castillo. 08 febrero, 2023. Publicado en El Tiempo, el 7 de febrero de 2023.

Sus potentes tomos de Teoría del Conocimiento y, especialmente, los dedicados a la Antropología filosófica así lo ameritan.

En este breve artículo, desearía compartir algo de su ejemplaridad. Llegó a estas tierras en momentos difíciles, ya que padecíamos las inclemencias del Fenómeno El Niño, con la destrucción de carreteras, escasez de productos de primera necesidad, la ciudad –incluso parte de la Universidad de Piura– inundada, un escenario dantesco. Algunos decían “¡qué pena que un personaje de su talla haya venido justo en esta época, seguro que no volverá!”.

Pero, volvió un año y otro –así, por 17 años–, aprovechando los veranos europeos. En medio de tantas dificultades, no le escuché ninguna queja. Le parecía divertido que, para salir de su casa, tuviera que cruzar la calle inundada caminando por encima de una tabla, al final de la cual lo esperaba un niño para pedirle una propina. Su sentido positivo, nada pesimista, lo llevaba a sacar el mejor partido de todo. En ese entonces, alguien que estaba con la tesis de bachiller en Filosofía, le alcanzó el borrador de esta y en lugar de una crítica feroz recibió comentarios positivos y animantes, aunque obviamente le señaló en qué podía mejorar.

En general, podría decir que su lema era “Crecer y ayudar a crecer”, en todo. Su primer seminario en la Universidad lo dedicó a la ciencia moderna, partiendo de la mecánica clásica hasta la Teoría de la Relatividad de Einstein, abriendo horizontes para hacerla crecer desde la Filosofía de la naturaleza y la Metafísica.

En la Universidad de Navarra era conocido su cariño a la Universidad de Piura, ya que repetía varias veces “Cuando me jubile me iré a vivir a Piura”, y todos se preguntaban qué tenía Piura. Algunos lo atribuían a la calidez de los piuranos, especialmente de los alumnos, que cuando lo veían sentado en una banca de la universidad lo rodeaban para preguntarle cosas, desde qué pensaba sobre la pobreza, la sociedad, hasta el amor humano pasando por temas como el conocimiento, la verdad, Dios y la dignidad de la persona humana.

En Perú y en Piura ofreció clases a profesores, empresarios, padres de familia, etc. y la UDEP lo reconoció como Doctor honoris causa, con una gratitud que crece cada vez más con el tiempo.

Este es un artículo de opinión. Las ideas y opiniones expresadas aquí son de responsabilidad del autor.

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