12

Oct

2021

Artículo de opinión

Prepararnos para la posible normalidad del 2022

Las escuelas privadas ya están planificando. Esperamos que, los especialistas del Ministerio de Educación y de las direcciones regionales, ya estén planteándose esta interrogante: ¿cómo enfrentaremos el próximo año?

Por pedropena. 12 octubre, 2021. Publicado en El Tiempo, el 10 de octubre de 2021.

Foto: Andina.

Durante los meses más intensos de la pandemia, he escuchado a expertos y a padres de familia quejarse de que la educación remota es deficiente, que los estudiantes no aprenden (en el sistema privado y, especialmente, en el estatal).

Asimismo, en los últimos años, también he escuchado en los foros internacionales la importancia del e-Learning y de que la enseñanza futura iba a ser de ese modo. Incluso, he tenido la oportunidad de estudiar bajo esta interesante y cada vez más exitosa modalidad, con beneplácito. Hay, en esta realidad, una contradicción muy seria.

Para quienes han tenido la oportunidad de estudiar con la ventaja del uso de plataformas virtuales como el Zoom, que proporcionan acceso a clases sincrónicas (o que pueden ser grabadas, inclusive), y cuyas familias han venido haciendo un seguimiento cercano a sus hijos estudiantes, los resultados deben ser halagadores o, por lo menos, prometedores.

Sin embargo, para quienes tienen innumerables problemas de conectividad (por las dificultades geográficas, económicas o tecnológicas) este sistema ha sido poco menos que un fracaso, de no ser por lo maestros que han tratado de buscar las maneras de llegar a sus estudiantes del mejor modo. De esto último, me viene a la mente la experiencia de la I.E 20617, del caserío Limón, Jililí-Ayabaca que, gracias a una gestión de dirección eficiente, realizó prácticas exitosas: alianza estratégica con la municipalidad, con la comunidad y, desde luego, el aporte solícito de los maestros que decidieron quedarse en la zona, para lograr más eficiencia en su enseñanza. Indudablemente, esta experiencia debería ser analizada de modo técnico para sacar enseñanzas útiles que serán replicadas o perfeccionadas.

Con los indicadores informados por el Ministerio de Salud, sobre una progresiva disminución de la incidencia del COVID-19 a nivel nacional, el próximo año lectivo podremos realizarlo de modo presencial. Evidentemente, debemos prepararnos para ello. Se habla mucho ahora, de la educación híbrida (que combina la enseñanza presencial y remota). Indudablemente se requiere de una fuerte inversión en equipos y capacitación. La gran interrogante es: ¿la escuela peruana (pública y privada) estará en condiciones de realizar dicha inversión?

Bueno, ‘ahorita’ es el momento de empezar a trabajar al respecto. Las escuelas privadas ya están planificando. Esperamos que, los especialistas del Ministerio de Educación y de las direcciones regionales, ya estén planteándose esta interrogante: ¿cómo enfrentaremos el próximo año? Si dejamos todo para la última hora, tendremos (como antes se ha hecho) remiendos sin impacto, estrategias fallidas.

Este es un artículo de opinión. Las ideas y opiniones expresadas aquí son de responsabilidad del autor.

Comparte: