En la misa celebrada en Piura y Lima se exhortó a todos los asistentes a descubrir la gracia de Dios en la vida ordinaria y buscar la santidad con un corazón enamorado en Cristo.
Por Lucy Vicente Chamba. 26 junio, 2026.“San Josemaría nos enseñó a vivir el día a día con perspectiva de amor”, destacó el padre Ricardo González, capellán mayor de la UDEP, en la homilía de la misa en de la Fiesta de san Josemaría, canonización como santo de lo ordinario (el 6 de octubre del 2002).
Las misas en honor a san Josemaría, fundador y primer Gran canciller de la Universidad de Piura, se celebraron en Piura y Lima. En Campus Lima, decenas de profesores, trabajadores, alumnos y amigos de la UDEP se reunieron en el Jardín Central a las 12: 30 p. m. La celebración la presidió el padre Juan Armas, capellán de dicho campus.
En Piura, en la Ermita de la Sagrada Familia, más de 600 personas celebraron la festividad de san Josemaría. Presidió la misa el padre Ricardo González, capellán mayor de la UDEP, acompañado de los padres Pedro Talledo, párroco de Nuestra Señora del Tránsito y vicario episcopal de Piura; Takeshi Gonzales, capellán castrense; y los capellanes Luis Andrés Carpio, de la Facultad de Derecho; y Miguel Arce, del Colegio Vallesol; también participó el diácono José Adanaqué.
Crecimiento personal en el día a día
En el núcleo del mensaje del fundador del Opus Dei, indicó el padre Armas en Lima, está la posibilidad de encontrar a Dios no solo en los espacios de oración, sino también en el trabajo, el estudio, el descanso y la vida familiar. Invitó a llevar una vida coherente y con integridad “No puede haber una doble vida, que no podemos ser como esquizofrénicos si queremos ser cristianos”, dijo.
Asimismo, llevó este principio a la realidad de los universitarios. “Ni los exámenes ni el Mundial de fútbol ni la playa son obstáculos para la vida cristiana. San Josemaría nos enseña cómo todo ello, y hasta la discoteca, nos puede ayudar a acercarnos a Dios. No hace falta quitarnos el gorro de cristiano para disfrutar todas esas cosas”, acotó.
En otra parte de la homilía, subrayó que la vida cristiana no exige perfección, sino disposición. “La vida cristiana real es comenzar y recomenzar”. Finalmente, destacó el valor de la dimensión humana del fundador del Opus Dei: un hombre de corazón grande, que se preocupaba sinceramente por todos, sin excepción. “San Josemaría nunca fue indiferente ante las necesidades de los demás. Hoy estará rezando desde el cielo por Venezuela”, expresó.
Heredemos un mensaje de Jesucristo
En Piura, el padre González animó a los asistentes a recordar y vivir el mensaje de santidad en la vida ordinaria, dejado por san Josemaría. “Nosotros tenemos un mundo por heredar y llevar el mensaje de Jesucristo en cada uno de los ambientes en los que interactuamos”, dijo.
Asimismo, hizo un llamado a ser apóstoles en medio del mundo sin necesidad de estar en situaciones extraordinarias. “No debemos estar en condiciones especiales para proponernos ser más piadosas o hacer un mejor trabajo bien. Nos engañaríamos si pensamos eso. La santidad que enseña san Josemaría es una realidad precisa, divina y humana”, indicó.
Subrayó: “La piedad, la santificación del trabajo, el apostolado… no son como los experimentos químicos que precisan una determinada presión o temperatura para producir los resultados esperados”, sino que todos los momentos son propicios para acercarse a Dios y vivir la santidad, anotó.
Finalmente, el P. González recordó que la misión de los cristianos es seguir el ejemplo de Jesucristo. “El señor nos llama en cada momento de nuestra vida a dar una respuesta de caridad, alegría, optimismo, fe, prudencia, justicia, fortaleza, templanza y otras virtudes que engrandecen la vida siembran bien en la vida diaria. La gracia de Dios se puede descubrir en lo ordinario”, concluyó.


















