El doctor Ernesto Calderón advierte que la reducción del tráfico y la suspensión de operaciones navieras en el estrecho elevan el riesgo operativo y encarecen el comercio mundial, sobre todo de gas y petróleo.
Por Luis Delgado Rivadeneyra. 05 marzo, 2026.
El doctor Calderón, profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Piura y director del Programa de Especialización en Derecho marítimo, analiza la situación del Estrecho de Ormuz, corredor estratégico que conecta el Golfo Pérsico con el océano Índico, por donde transita cerca del 20% del crudo que se consume en el mundo.
El jurista explica que, el tráfico marítimo en la zona se ha reducido en más del 70% en los últimos días. Indica que grandes compañías navieras como Mediterranean Shipping Company (MSC) y Maersk han suspendido sus operaciones debido al deterioro de las condiciones de seguridad.
Agrega que, según los reportes, existen naves que fueron impactadas por proyectiles mientras transitaban por el estrecho, lo que incrementa de manera significativa el riesgo de navegación. A ello, señala, se suma la posibilidad de un eventual bloqueo, el cual sería facilitado por la estrechez y poca profundidad de la vía.
El riesgo aumenta sin seguros
En el plano jurídico y económico, el docente de la UDEP refiere que el impacto es directo. Subraya que algunas de las pólizas de seguro que cubren riesgos de guerra han sido reajustadas aunque, en su mayoría, han sido canceladas por los aseguradores, lo que encarece los costos operativos del transporte marítimo y este incremento se traslada de inmediato al precio de los fletes y del crudo.
“El negocio marítimo, como cualquier actividad empresarial, depende de la previsibilidad de los costos. En este caso, al desaparecer la cobertura aseguradora, el riesgo económico para armadores y cargadores se multiplica”, explica Calderón.
En cuanto a cifras del tráfico en el estrecho de Ormuz, el profesor universitario indica que cerca del 40% corresponde a buques tanque o gaseros y que, entre el 83% y 85% del suministro, tiene como destino el sudeste asiático. Economías como India, China y Japón dependen en gran medida de estos envíos, afirma.
“Frente a este escenario, las alternativas tampoco resultan sencillas. Muchas navieras han descartado rutas que atraviesen zonas de conflicto, lo que reduce opciones como el Canal de Suez y obliga a considerar trayectos más largos, como el rodeo por el Cabo de Buena Esperanza, con el consecuente aumento en tiempos y costos”, remarcó.








