07

Sep

2021

La doctora Wong dio una clase magistral sobre planificación en tiempos de COVID

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Como parte de las actividades por el inicio del nuevo semestre 2021-II se dictó una clase magistral para sensibilizar y capacitar a los docentes frente a los próximos retos de la Facultad de Medicina Humana.

Por Dirección de Comunicación. 07 septiembre, 2021.

La doctora Emma Wong, vicerrectora de Investigación de la Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo, dictó una clase magistral para sensibilizar y capacitar a los docentes para afrontar los próximos retos de la Facultad de Medicina Humana de la Universidad de Piura.

La actual crisis sanitaria ha planteado nuevas necesidades en la activad educativa médica. Las nuevas circunstancias plantean la incorporación de un modelo pedagógico híbrido, lo que significa que la presencialidad debe estar acompañada de la parte remota apoyada en la tecnología.

“El gobierno en algún momento permitirá una semipresencialidad. En este contexto no se trata de escoger una asignatura y volverla híbrida en un 20% (como dicta la ley), esta sí, esta no. Miramos el perfil que se busca de los estudiantes o egresados (que luego se desempeñarán como buenos médicos en el campo laboral), y partimos de allí asegurándonos de alcanzar el listado de todas las competencias que se han contemplado en el currículo académico” explica la docente.

Formación basada en competencias
La doctora Wong manifiesta que una formación basada en competencias es un proceso que da pie a una relación directa entre las competencias requeridas y los programas de formación. Así, esta se enfoca en lo que va a demostrar el alumno al salir de las aulas. Por ello, la evaluación tiene como eje principal el desempeño del alumno.

Existen distintos tipos de competencias y todas cuentan con ciertas ventajas y desventajas con otros modelos de diseño curricular. Como ventajas, indica Wong, podemos decir que al aprendizaje se le considera como una mejora en la medida que, basado en el conocimiento y la capacidad, es capaz de desarrollar el potencial y los valores individuales.

Señala que en muchas áreas de la actividad médica se exigen capacidades adicionales para que el futuro médico pueda adaptarse a los requisitos en constante cambio de la asistencia sanitaria. El creciente nivel de calidad y seguridad en la atención al paciente solo puede implementarse mediante una extensión de la gama de la formación médica, incluidos temas interdisciplinarios, en particular, la competencia cognitiva y comunicativa.

En esta misma línea, la especialista en salud aseguró que, si se habla de retos o riesgos se puede decir que los procesos de autorreflexión de la acción individual (propios y ajenos) proporcionan una contribución esencial al desarrollo de las “características” normativa y emocionales de las competencias. Sin embargo, estos campos de competencia, los de las llamadas “habilidades blandas”, con frecuencia quedan subdesarrollados con los médicos, ya que se les concede menos importancia en la práctica.

Del mismo modo,  indicó que la formación basada en competencias debe tener en cuenta las habilidades cognitivas de orden superior que se requieren de los médicos. Lamentablemente existe el riesgo que se pierdan competencias de orden superior en un enfoque basado en competencias porque los métodos de evaluación no son los más adecuados y necesitan un tiempo para que se logren.

Asimismo, la ponente compartió sus deseos de que se pueda entrar a la formación basada en competencias teniendo en cuenta que este proceso significa un cambio de paradigmas, que no se da un día para otro.

“Espero que, en la medida que el tiempo lo permita, se pueda tomar este primer acercamiento a esta información como el inicio de un proceso de dedición para determinar cuál es el mejor camino a tomar como facultad para migrar a un tipo de enfoque de esta naturaleza”, acotó.

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