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Jun

2021

Tarjetas de crédito: ¿cómo usarlas sin caer en sobreendeudamiento?

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¿Cuáles son los beneficios que brindan las tarjetas de crédito? ¿Qué debo saber sobre ellas? La tasa de interés, costos de membresía y ciclo de facturación son algunas de las cosas que los usuarios deben conocer, para usarlas responsablemente, afirma Renzo García, profesor de la Universidad de Piura.

Por Betsy Salazar. 14 junio, 2021. Publicado en Suplemento Semana, El Tiempo, el 13 de junio del 2021.

Según el informe Tendencias de Medios de Pago 2018 realizado por el Minsait, Perú es uno de los países de la región con mayor consumo promedio de pago con tarjeta de crédito. El estudio, que analiza un total de ocho años de datos, detalla que los peruanos gastaron un promedio de $71 dólares en cada compra con tarjeta de crédito, ubicándose en tercer lugar por debajo de Chile y Colombia, que gastaron $77 y $88, respectivamente.

Las tarjetas de crédito son importantes porque son un buen inicio para que las personas generen un buen historial crediticio y permiten que se pueda acceder a otros productos financieros como: un crédito de educación, automotriz, hipotecario, entre otros. Pero, ¿cuál es el momento más idóneo para solicitar una tarjeta de crédito? ¿Los ciudadanos las están usando de forma correcta?

Las entidades financieras ofrecen tarjetas de crédito a personas mayores de 18 años, aunque no todos tendrán acceso a este producto en un primer momento. Por ello, lo recomendable es que una persona tenga una tarjeta de este tipo cuando genere una fuente de ingresos sostenible porque esta no es un dinero ni una extensión de tus ingresos, sino una deuda, refiere Renzo García Farfán, profesor de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Piura.

Renzo García Farfán.

Sobre el número recomendable de tarjetas de crédito que debería tener una persona, el profesor García aconseja que lo más prudente es que una persona tenga entre una y dos, como máximo. En Piura, el 45% de personas tenía solo una tarjeta de crédito, mientras que otro 45% tenía entre dos y tres plásticos, según la investigación “Hábitos de los usuarios de tarjeta de crédito en el distrito de Piura”, realizada por el profesor García y el licenciado Alejandro Esparza Gallo, en el 2017.

La razón predominante por la que las personas prefieren tener más de dos tarjetas es para aprovechas las diversas ventajas de cada una de estas, pues cada una suele ofrecer distintos descuentos, sobre todo en las tiendas por departamento.

El rol de las entidades financieras
Algunas entidades financieras tienen menores filtros para otorgar tarjetas de crédito y otras son más exigentes; incluso, es probable que muchas personas hayan recibido llamadas, mensajes de texto o correos con promociones de “tarjetas preaprobadas”. De acuerdo con la investigación, dice el profesor, en el distrito de Piura, dos tercios de los encuestados contaba con, al menos, una tarjeta de Falabella o Ripley (entidades que no tienen un filtro tan riguroso para otorgar tarjetas de crédito), y, en la mayoría de los casos, no fue solicitada por el usuario sino ofrecida por la entidad.

Ahora, las entidades financieras ya tienen definidos sus procedimientos para determinar el nivel de riesgo de los usuarios a través de modelos de predictibilidad, con los cuales consideran algunos factores como ingresos (en tiendas por departamento se exige un nivel de ingreso menor, a comparación de los bancos tradicionales que piden un poco más), histórico interno (comportamiento del usuario con el banco que emite la tarjeta), histórico externo (comportamiento del usuario con todo el sistema bancario), nivel socioeconómico, nivel de riesgo territorial y calificación crediticia en las centrales de riesgo, indica García Farfán.

Con estos factores, explica, los usuarios de las bases de datos son calificados con un «score«, lo que determina su nivel de riesgo que define a qué productos financieros puede acceder el cliente, así como las tasas de interés. Cabe acotar que, si el usuario presenta un mayor riesgo, el banco le cobrará una mayor tasa.

Condiciones del uso de tarjetas
Al sacar una tarjeta, los ciudadanos, sostiene el docente universitario, deben tener en cuenta los gastos asociados a la tarjeta de crédito: membresía y seguros. Siempre se deben conocer estos términos antes de firmar el contrato, pues en algunos casos se exonera la membresía si se realiza un mínimo de compras mensuales.

Sobre los seguros y el desgravamen, el costo varía entre 5 y 8 soles mensuales, que solo se cobran cuando la línea de crédito se usa hasta la fecha de facturación. Si el cliente no usa su tarjeta, la entidad financiera no realizará cobro alguno. Adicionalmente, las entidades pueden cobrar por el envío físico de los estados de cuenta mensual, por lo que es mejor solicitar el envío por correo electrónico, que es gratis.

Además, afirma es importante que el usuario conozca la tasa de interés anual de la tarjeta (TCEA), compare opciones y elija la que más le convenga, asegurando así un costo menor por el crédito utilizado. Por otro lado, si es un usuario que hace compras en una sola cuota (pago directo), la tasa de interés será indiferente porque no le cobrarán este concepto, solo el consumo más el seguro mencionado anteriormente.

También, se deben evaluar los beneficios que ofrece cada tarjeta: descuentos, millas, sorteos, accesos a salas VIP en aeropuertos, etc. “Si bien esos suelen ser el principal atractivo de la banca comercial para la colocación de las tarjetas de crédito, los usuarios deben dar más importancia a los otros aspectos”.

Recomendaciones para el buen uso
Renzo García sugiere que los consumos de las tarjetas de crédito no deben hacer que aumente el presupuesto mensual de gastos. El porcentaje del uso de la línea de crédito dependerá de lo que se consuma. Por ejemplo, si solo se usa para gastos de ocio o ropa, probablemente el consumo será menor a que si se usa para pagar los servicios del hogar como agua, luz, cable e internet, ya que estos gastos por lo general son más elevados.

Del mismo modo, aconseja no hacer compras en cuotas, salvo en casos de necesidad urgente. Hay personas que compran un pollo a la brasa de 50 soles, en tres cuotas, lo cual demuestra que el usuario no es consciente de los intereses que tiene que pagar por un consumo que no es primordial.

“Usar la tarjeta de crédito solo para compras en una cuota puede ayudar a planificar nuestros ingresos y gastos mensuales, brindando incluso liquidez en casos de emergencia. Todo dependerá del buen conocimiento del producto”, agrega.

Disposiciones en efectivo
Por otro lado, la tarjeta también sirve para disponer de efectivo, pero con una tasa de interés hasta de 99% anual. Sobre ello, el estudio de investigación realizado por García y Esparza reveló que el 54% de encuestados había realizado una disposición de efectivo con su tarjeta de crédito. Sin embargo, el 48% no sabía cuánto le cobraban de interés, lo que podría evidenciar que las personas no están ejerciendo un buen uso de sus tarjetas y no se interesarían en conocer lo que el banco realmente cobra cuando se usan sus servicios.

Asimismo, es importante saber que el cliente no sólo puede financiar sus gastos con tarjetas de crédito, sino también con otros productos bancarios como el crédito personal, que es más barato y permite adaptar la cuota mensual de acuerdo a las posibilidades de pago de cada persona. El funcionario de banca podrá brindarle más información y siempre el cliente debe comparar las tasas de interés anual y elegir la menor, comenta el profesor de la UDEP.

Las tarjetas de crédito han sido “satanizadas” por los altos intereses que cobran, y con total razón porque sí es uno de los productos financieros más costosos. Ante ello, recalca García la importancia de que los usuarios estén bien informados sobre este producto, pues cuando se usa de forma responsable; es decir, cuando el usuario conoce sus fechas de facturación y pago, y además sus compras mensuales no exceden sus ingresos, puede obtener muchos beneficios como descuentos en tiendas, millas, sorteos, promociones, etc., y, sobre todo, evitará caer en el sobrendeudamiento.

Hoy en día, las entidades financieras ofrecen más publicidad respecto al costo de sus productos e incluso los funcionarios de banca están obligados a informar sobre las condiciones de estos. Pero, a pesar de ello, son muy pocas las personas que leen un contrato en el banco antes de firmarlo, lo que hace que no conozcan a cabalidad la tarjeta de crédito que poseen y que, por lo tanto, no la usen de forma razonable.

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