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May

2026

Los profesionales de excelencia que el Perú pierde

El fracaso de la Beca Bicentenario no es una falla de los becarios, es la consecuencia previsible de financiar estudios de clase mundial sin construir políticas o incentivos que aseguren su retorno al país.

Por Sheyla Salazar. 22 mayo, 2026.

 

Desde hace décadas, los países latinoamericanos iniciaron programas para incentivar la salida de sus mejores profesionales para capacitarse en el exterior. El objetivo era claro, formar los mejores cuadros en el extranjero para, luego, lograr el desarrollo nacional, mediante la transferencia de conocimiento y tecnología que ayude a mejorar la competitividad, investigación e innovación.

De hecho, el Perú fue de los últimos países en tener un programa de becas de este tipo, a través de las “Becas Presidente”, aprobado en el 2012, del Programa Nacional de Becas y Crédito Educativo (Pronabec). Mientras que, países vecinos impulsan estos programas desde hace décadas. En Brasil, desde 1953, a través de la Coordenação de Aperfeiçoamento de Pessoal de Nível Superios (Capes), que promueve becas para maestrías y doctorados en el exterior. En Colombia, desde 1952, a través de su Instituto Colombiano de Crédito Educativo y Estudios Técnicos en el Exterior (Icetex) y en Chile, desde el 2008, con Becas Chile, programa coordinado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID).

El porcentaje de retorno al país depende de diferentes factores. Por ejemplo, hasta hace unos años, las becas de Brasil no exigían retorno obligatorio, por lo que sus tasas de fuga de cerebro eran bastante altas. Sin embargo, desde el 2024, el Consejo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (CNPq) lanzó programas para repatriar investigadores brasileños en el exterior, mediante incentivos que buscan reinsertar mil investigadores anualmente. Sus políticas incluyen una valoración de los estudios en el extranjero en los concursos de universidades federales.

En el caso de Chile, sus tasas de retorno le son favorables. Además, cuenta con políticas de inserción en la academia y el sector productivo. El retorno está establecido mediante un Decreto Supremo 664/2008, que obliga a los becarios a retornar en un plazo máximo de 2 años (magíster) o 4 años (doctorado), tras finalizar la beca. Los beneficiados deben residir en Chile por el doble del tiempo financiado; y, en caso de incumplimiento pueden afrontar una demanda civil para recuperar lo financiado (aprox. USD 150 000 por becario según la ANID).

Colombia es un caso singular. Su programa tiene un modelo hibrido de crédito-beca a través de Icetex y Colfuturo, (Fundación para el futuro de Colombia). Esta es una institución privada, respaldada por empresas y bancos, que apoya la formación de posgrados en el exterior a los mejores cuadros del país. La primera, por ser parte del Estado, se dirige a estudiantes de bajos recursos; mientras que el segundo, es para profesionales destacados sin tener en cuenta su estatus económico. En ambos casos existe el retorno del crédito, volviéndose autofinanciado. Hay algunos casos de condonación de deuda al graduarse y retornar al país, en los que se incentiva el trabajo en el sector público, como docente o investigador; o el trabajo fuera de la capital (descentralización), o en servicios que apoyen el desarrollo social del país, entre otros. Esto ha asegurado un porcentaje bajo de no retorno entre 15% y 20% según MinCiencias de Colombia.

En el caso de Perú, como ha indicado recientemente el director ejecutivo de Pronabec, hay un 30-40% de becarios que no retornan al país, y más allá de las oportunidades que un estudiante puede tener en el extranjero, la pregunta está en ¿qué viene haciendo el país para fomentar ese retorno? No existe ninguna normativa, por ejemplo, que incentive su participación en entidades del Estado, no solo en docencia, sino en centros de investigación públicos. ¿Sabemos cuántos becarios están actualmente adscritos a centros universitarios en el extranjero como docentes o investigadores? ¿Cuántos d están laborando en empresas privadas en el exterior, en puestos que no existen o no les serían accesibles en el país? ¿No son ellos los mejores aliados para el país?

A lo largo de los años, he conocido a muchos peruanos que retornaron entusiasmados queriendo servir al país, incluso antes de estas becas, peruanos que se formaron en el extranjero y retornaron se encontraron sin oportunidades. La decisión fue fácil, volver a partir. Nuestro programa de becas en el país es relativamente nuevo, necesita fortalecerse, lograr que empresas y entidades estatales logren insertar esos profesionales capacitados, e independientemente de ello, no cortar estas becas, que en muchos casos son la única vía de mejorar el nivel de vida y oportunidades de muchos peruanos y sus familias. La educación siempre será el camino para el desarrollo.

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