La técnica de edición genética de precisión se prueba por primera vez en una persona con enfermedad de Wilson y busca corregir la mutación responsable de la acumulación de cobre en el organismo.
Por Jaime Millás. 02 noviembre, 2026. Publicado en ExaudiLa aplicación clínica de una técnica de edición genética de alta precisión abre nuevas perspectivas para el tratamiento de enfermedades hereditarias, aunque aún quedan importantes preguntas sobre su seguridad, eficacia e implicaciones éticas.
La revista científica Nature publicó recientemente un artículo de Heidi Ledford titulado “Una novedad para CRISPR: la edición prime potente altera el ADN directamente en el cuerpo humano”, en el que informa de un avance importante en el campo de la terapia génica: la primera aplicación clínica conocida de una técnica llamada edición primaria (edición génica de precisión) para modificar directamente el ADN de una persona dentro de su propio cuerpo.

El procedimiento forma parte de un ensayo clínico destinado a tratar la enfermedad de Wilson, un trastorno hereditario que provoca una acumulación anormal de cobre y puede provocar daños graves en el hígado y neurología. Aunque aún no se dispone de resultados clínicos que confirmen su eficacia, el inicio de este tratamiento representa un paso significativo hacia una medicina capaz de corregir ciertas alteraciones genéticas en su origen.
¿En qué consiste la nueva técnica de edición genética?
Desde la llegada de CRISPR-Cas9, la posibilidad de modificar el ADN de las células humanas ha generado enormes expectativas. Esta tecnología permite a los científicos localizar secuencias específicas en el genoma y realizar modificaciones que pueden ser útiles para corregir enfermedades hereditarias.
Sin embargo, las primeras técnicas CRISPR tenían algunas limitaciones. El más conocido, CRISPR-Cas9, utiliza una enzima capaz de cortar ambas cadenas de ADN en una posición específica. Posteriormente, los mecanismos de reparación celular actúan sobre esta ruptura, permitiendo modificaciones, pero esto también puede producir alteraciones no deseadas.
La edición principal representa una mejora significativa en este procedimiento. En lugar de depender de la ruptura completa de ambas cadenas de ADN, utiliza una versión modificada de Cas9, combinada con una transcriptasa inversa y un ARN guía especialmente diseñado.
Este sistema permite localizar una secuencia genética y escribir la modificación deseada en ella, de una manera que podría compararse con la función de buscar y reemplazar de un procesador de textos.
Su principal ventaja es que puede realizar diferentes tipos de correcciones: reemplazar bases específicas de ADN, introducir nuevas secuencias o eliminar pequeños fragmentos. Además, al evitar las rupturas de doble cadena que caracterizan al sistema convencional CRISPR-Cas9, se pueden reducir algunos riesgos asociados a la reparación del ADN, aunque no elimina por completo la posibilidad de errores.
Enfermedad de Wilson: un trastorno genético que impide la eliminación del cobre
La enfermedad de Wilson es una condición hereditaria causada por mutaciones en el gen ATP7B, responsable de producir una proteína implicada en el metabolismo y la eliminación del cobre.
El cobre es un elemento esencial para el funcionamiento normal del cuerpo. Sin embargo, cuando se acumula en cantidades excesivas, puede ser tóxico. En condiciones normales, el hígado ayuda a regular su concentración y facilita su eliminación mediante la bilis.
En personas con enfermedad de Wilson, la alteración genética impide que esta función se realice correctamente. Como resultado, el cobre se acumula progresivamente en el hígado y también puede depositarse en el cerebro y otros órganos.
Los tratamientos disponibles actualmente, como los agentes quelantes y las sales de zinc, pueden controlar la enfermedad en muchos pacientes, pero generalmente requieren una administración prolongada. En casos de insuficiencia hepática grave, puede ser necesario un trasplante de hígado.
La posibilidad de corregir la alteración genética en las propias células hepáticas ofrece una perspectiva diferente: en lugar de limitarse a controlar las consecuencias de la enfermedad, el objetivo es actuar sobre su causa molecular.
Un tratamiento realizado directamente sobre el cuerpo
Uno de los aspectos más novedosos de este ensayo clínico es que la modificación genética se realiza in vivo, es decir, directamente dentro del organismo.
Hasta ahora, algunas de las aplicaciones clínicas más avanzadas de la edición genética se han realizado mediante procedimientos ex vivo. En estos casos, se extraen células del paciente, se modifican genéticamente en el laboratorio y luego se reintroducen en su cuerpo.
La edición in vivo elimina la necesidad de extraer y manipular células previamente. Sin embargo, presenta un desafío adicional: asegurar que los componentes responsables de la modificación genética lleguen a las células adecuadas, actúen eficazmente y no causen efectos perjudiciales en otros tejidos.
El ensayo anunciado por Prime Medicine tiene como objetivo corregir la alteración del gen ATP7B en las células hepáticas. Si la modificación resulta efectiva y restaura suficientemente la función de la proteína afectada, podría reducir la acumulación de cobre y mejorar el curso de la enfermedad.
Es importante señalar que tratar al primer paciente aún no demuestra que la técnica sea eficaz o segura a largo plazo. Será necesario determinar qué proporción de células se corrige, cuánto tiempo dura el efecto terapéutico y si aparecen modificaciones genéticas no deseadas.
La empresa espera anunciar los primeros resultados del ensayo durante 2027.
¿Qué resultados se han obtenido hasta ahora?
Los estudios preclínicos realizados por Prime Medicine han mostrado resultados prometedores. En modelos murinos portadores de la mutación humana H1069Q, se corrigió una alta proporción de células hepáticas y se redujo la acumulación de cobre. También se observaron modificaciones genéticas en hepatocitos de primates no humanos.
Estos resultados proporcionan una justificación científica para iniciar ensayos en humanos, pero no garantizan que los mismos efectos se reproduzcan en humanos.
El producto experimental, llamado PM577a, se administra mediante una única infusión intravenosa. Las nanopartículas lipídicas, pequeñas estructuras que protegen el material necesario para la edición genética y facilitan su entrada en las células, se utilizan para transportar sus componentes al hígado.
El ensayo clínico, identificado como NCT07748403, está en fase 1/2. Inicialmente incluye a adultos con enfermedad de Wilson que tienen la variante H1069Q y que están clínicamente estables con tratamientos estándar. Más adelante podría ampliarse para incluir a los adolescentes.
Los investigadores evaluarán la seguridad, tolerabilidad y posibles efectos sobre el metabolismo del cobre.
Implicaciones éticas de la edición genética
El desarrollo de esta tecnología plantea cuestiones bioéticas que merecen una consideración especial.
En primer lugar, es importante distinguir entre la edición genética con fines terapéuticos e intervenciones destinadas a modificar o potenciar ciertas características humanas.
En el caso de la enfermedad de Wilson, el objetivo es corregir una alteración genética responsable de una enfermedad grave. Por tanto, es una intervención terapéutica destinada a restaurar una función fisiológica deteriorada. Desde una perspectiva bioética centrada en el respeto a la dignidad humana, este objetivo puede considerarse moralmente legítimo, siempre que los medios empleados también sean legítimos y se respeten los requisitos de seguridad y proporcionalidad.
Además, la modificación se realiza en las células somáticas del paciente, específicamente en las células hepáticas. No pretende alterar las células reproductivas ni introducir modificaciones genéticas transmisibles a las generaciones futuras. Esta distinción es crucial porque la edición de la línea germinal humana plantea cuestiones éticas adicionales relacionadas con sus consecuencias hereditarias y la imposibilidad de obtener el consentimiento de las generaciones futuras.
Un segundo problema es la seguridad. Aunque la edición prime ofrece ventajas potenciales sobre otras técnicas de edición genética, sigue siendo necesario determinar si puede causar modificaciones no deseadas en otras regiones del genoma, alteraciones celulares persistentes o efectos adversos que puedan aparecer tras varios años.
Por lo tanto, el principio de no maleficencia requiere una evaluación rigurosa del riesgo. No basta con demostrar que una tecnología sea capaz de corregir una mutación: es necesario verificar que el beneficio clínico esperado justifica los riesgos asumidos.
El consentimiento informado también es esencial. Los participantes deben entender que están recibiendo un tratamiento experimental, cuyos beneficios aún no se han demostrado y cuyas consecuencias a largo plazo no se conocen completamente. La gravedad de la enfermedad no debe usarse para generar expectativas de cura que la evidencia disponible aún no respalda.
Finalmente, surge la cuestión de la justicia distributiva. Las terapias génicas avanzadas suelen ser caras, tanto por su desarrollo como por la complejidad de su fabricación y administración. Si estas intervenciones resultan efectivas, será necesario encontrar mecanismos para garantizar el acceso de los pacientes que las necesitan, impidiendo que los avances científicos beneficien exclusivamente a quienes disponen de mayores recursos económicos.
Una nueva etapa en la medicina genética
La primera administración de una terapia basada en la edición principal directamente en el cuerpo humano constituye un avance importante, aunque aún inicial, en la historia de la edición genética.
Su interés no se limita a la enfermedad de Wilson. Si puede demostrar un perfil de seguridad y eficacia favorable, esta tecnología podría abrir nuevas posibilidades para tratar otras enfermedades hereditarias causadas por mutaciones específicas.
Sin embargo, es necesario mantener una clara distinción entre la capacidad tecnológica para modificar el ADN y la demostración clínica de que esta modificación produce un beneficio real y duradero.
La medicina no avanza solo cuando logra desarrollar procedimientos cada vez más sofisticados, sino cuando estos mejoran eficazmente la salud de las personas sin someterlas a riesgos desproporcionados.
Desde esta perspectiva, el avance reportado por Nature representa una esperanza razonable para el tratamiento de ciertas enfermedades genéticas. Su verdadero impacto dependerá de los resultados de los ensayos clínicos y de la capacidad para integrar la innovación científica con los requisitos éticos que deben guiar toda intervención médica.
El objetivo de la edición genética terapéutica no debería ser transformar arbitrariamente la naturaleza humana, sino corregir alteraciones que comprometan su funcionamiento y contribuyan, mediante procedimientos proporcionados que respeten la dignidad de la persona, a restaurar la salud.








