12

Oct

2026

Artículo de opinión

Cuidar la salud mental también es aprender a pedir ayuda

Todas las mañanas se levantaba a la misma hora. En el trabajo sonreía, cumplía con sus pendientes y, cuando alguien le preguntaba cómo estaba, respondía casi automáticamente: “Estoy bien”, después de todo, se veía bien.

Por Rosa Cornejo Briceño. 12 octubre, 2026. Publicado en diario Correo, el 11 de octubre del 2026

Lo que nadie sabía era que algunas noches se quedaba mirando el techo durante horas. Que últimamente despertaba cansada, incluso después de dormir. Que había días en los que tenía ganas de llorar sin saber exactamente por qué. Que algunas veces sentía que todo le quedaba grande, pero aun así se levantaba y continuaba.

Había aprendido que en la vida hay que ser “fuerte”. Y quizá ahí comienza uno de nuestros mayores problemas con la salud mental: hemos aprendido a reconocer el dolor cuando sangra, pero no siempre cuando guarda silencio.

Todavía existen personas que creen que la ansiedad se quita “poniendo de tu parte”, que la depresión es tristeza, que pedir ayuda es una señal de debilidad o que ir al psicólogo es solo para quien “tiene problemas”.

Mientras tanto, muchas personas siguen cargando en silencio aquello que les pesa. Lo cierto es que no hay salud sin salud mental, pero todavía nos cuesta vivir de acuerdo con esa verdad.

Tal vez necesitamos dejar de admirar tanto a quienes pueden con todo y comenzar a preguntarnos cuánto les está costando hacerlo. Necesitamos escuchar más y juzgar menos.

Porque a veces alguien no necesita que le digamos “sé fuerte”. Necesita que alguien se siente a su lado y le diga: “No tienes que poder con todo. Estoy aquí. Cuéntame.” La salud mental no necesita un día para existir, pero este 10 de octubre puede ser un buen día para empezar a cuidarla.

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