El ingeniero Luis Calderón analiza fallas de la logística aplicada en el proceso electoral de abril del 2026 y propone soluciones para las elecciones de la segunda vuelta, las regionales y municipales.
Por Graciela Tuesta. 05 mayo, 2026. Publicado en diario Correo, el 3 de mayo de 2026Tras los problemas registrados en las elecciones del 12 de abril, en la entrega de material electoral en el Perú, el profesor Calderón, del programa de Ingeniería Industrial y de Sistemas de la Universidad de Piura (Campus Lima), analiza las principales fallas ocurridas y plantea delimitar claramente responsabilidades, supervisar y auditar adecuadamente, analizar los riesgos, segmentar territorios y trabajar en prevención a nivel técnico, operativo y de gestión.
¿Cuáles fueron las principales fallas logísticas en la planificación y ejecución del proceso?
La principal falla fue no haber asegurado, antes de la jornada, la entrega oportuna del material electoral a los centros de votación, para que las mesas se instalaran en los horarios establecidos. Ese era el objetivo central del despliegue logístico. Aquí se combinaron tres problemas: insuficiente capacidad real de transporte en Lima Metropolitana, deficiente supervisión del proveedor y una respuesta de contingencia no planificada. La ONPE reconoció retrasos e informó que 211 mesas de 15 locales no pudieron instalarse, lo que afectó el derecho al voto de miles de ciudadanos.
En proyectos de esta magnitud, donde intervienen múltiples actores y proveedores, ¿qué mecanismos de control y supervisión deberían implementarse para evitar incumplimientos?
El control debe estar orientado a garantizar la entrega a tiempo, porque no existe una segunda oportunidad. Se requiere la validación física previa de la flota y de los conductores, pruebas de ruta, monitoreo en tiempo real, revisión documentaria estricta y protocolos de reemplazo inmediato ante fallas. Aunque los términos de referencia de la ONPE contemplaban herramientas como trazabilidad y monitoreo, todo indica que no se implementaron adecuadamente.
¿Qué tan importante es la gestión de riesgos en la logística electoral y qué escenarios críticos deberían preverse?
Es fundamental. En logística electoral, gestionar riesgos no es accesorio, porque el objetivo final es asegurar que el ciudadano pueda votar con normalidad. Debieron preverse escenarios como falta de flota, incumplimientos del proveedor, bloqueo de rutas, problemas de acreditación de conductores, fallas de comunicación, ausentismo de personal clave o incluso escasez de insumos para el cierre del proceso.
Desde la ingeniería industrial y de sistemas, ¿cómo se puede optimizar la cadena de suministro del material electoral?
Se debe abordar como un problema de diseño de red, asignación de capacidad y control de ejecución. Es clave segmentar territorios según criticidad, incorporar unidades de respaldo, utilizar esquemas multimodales cuando sea necesario y asegurar confirmaciones de despacho y recepción en puntos clave.
¿Qué rol cumple la tecnología en estos procesos y qué tan implementada está en el Perú?
La tecnología es crucial porque brinda visibilidad y permite reaccionar a tiempo. Sistemas de trazabilidad, monitoreo en tiempo real y alertas tempranas ayudan a detectar desvíos o retrasos. En este caso, la ONPE había previsto el uso de herramientas como el GPS y el seguimiento de rutas, que ya son estándar en el sector transporte, pero su implementación efectiva es lo que marca la diferencia.
Considerando que estos procesos se planifican con anticipación, ¿qué aspectos de la gestión de proyectos deben reforzarse?
Se debe fortalecer la definición de responsables, el control de hitos críticos, la verificación previa de condiciones operativas, la gestión contractual y la implementación de planes de contingencia de rápida ejecución.
De cara a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales y a futuros procesos, ¿qué recomendaciones daría?
Habría que revisar de inmediato las rutas y locales de mayor riesgo, auditar físicamente la flota y a los conductores, instalar un centro de control con capacidad de decisión en tiempo real y trabajar con indicadores claros de cumplimiento por proveedor y por ruta.
¿Qué medidas de prevención deberían adoptarse?
La prevención debe trabajarse en tres niveles. El técnico, que comprende simulacros logísticos, validación real de rutas y revisión física de unidades; a nivel operativo, esto es seguridad, flota de reemplazo y protocolos de contingencia; y, el tercer nivel es la gestión, que implica seguimiento cercano, alertas tempranas y una cadena de mando claramente definida.









