Es momento de atacar los problemas con una mirada que no sea cortoplacista, sino más sostenible en el tiempo.

Por Luis Carlos Castillo Huamán. 10 marzo, 2026.

Piura tiene un gran problema: desde su origen, no se tomó en cuenta el caudal del río durante eventos como el Fenómeno El Niño. Por eso, la topografía de la ciudad no ha considerado represas, cuencas ciegas ni drenaje pluvial.

La ciudad cuenta con una parte alta, una media y una baja. Si durante las lluvias, el agua no se reserva en represas, esta discurre desde la parte alta con gran velocidad y volumen. En las zonas media y baja, no se ha considerado este caudal en la planificación y diseño urbano, el pavimento no es permeable y no existe un drenaje pluvial urbano; por lo tanto, Piura se inunda con facilidad.

Para plantear soluciones es fundamental reconocer al territorio como un sistema vivo (metabolismo territorial). Piura es costa desértica lluviosa y su comportamiento está asociado directamente con las corrientes del Pacífico y la de Humboldt. Con esta información, hay que considerar las lluvias y el tratamiento del cauce.

Se podría comenzar con acciones de menor escala que puedan extrapolarse a situaciones similares. Por ejemplo, resolver cómo diseñar las cuencas ciegas de la ciudad. Esto implica canalizar el agua y, además, explorar materiales permeables que puedan infiltrar el agua al subsuelo para almacenarla en los acuíferos.

También, es fundamental diseñar el paisaje urbano, de forma que sea una oportunidad de mejora a nivel vial y como espacio público. De manera paralela, se debe diseñar un sistema integral que responda a las condiciones climática. Parece ser que, hasta ahora, no nos damos cuenta de que necesitamos aprender a convivir con el Fenómeno El Niño.

Por el momento, la única solución, poco eficiente y sostenible que se ha adoptado es la construcción de los Sistemas Alternativos de Recolección y Evacuación de Aguas Pluviales (Sares), infraestructuras hidráulicas de gran proporción para el espacio urbano, que afectan la imagen de la ciudad y que, en muchos casos, no se activan correctamente.

En general, la reacción de los decisores públicos ha sido atacar problemas con una sola perspectiva de solución. En 2017, ante el desborde del río Piura, se optó por construir muros de concreto en los márgenes del río, una respuesta unilateral que solo resuelve la canalización del río, pero que genera otros problemas, como los desniveles en cotas en los bordes urbanos, la relación distante entre la ciudad y el río, y urbanizaciones y alamedas que han quedado en desnivel. Es momento de atacar los problemas con una mirada que no sea cortoplacista, sino más sostenible en el tiempo.

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