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Feb

2026

¿La exposición a las redes aumenta los niveles de ansiedad y depresión?

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Sofía Navarro, docente del programa de Psicología de la UDEP, analiza el impacto de las redes sociales en niños y adolescentes y explica la importancia del acompañamiento familiar.

Por Luis Delgado Rivadeneyra. 19 febrero, 2026.

El impacto del uso de redes sociales en la salud mental de niños y adolescentes es hoy objeto de análisis desde múltiples metodologías, que incluyen encuestas, estudios, análisis etc., así lo explica Sofía Navarro, profesora de la Universidad de Piura. Ella subraya que los efectos de las redes dependerán del tiempo de exposición, el tipo de uso y el acompañamiento adulto.

Navarro indica que, diversos estudios asocian el tiempo sedentario frente a pantallas con mayores niveles de ansiedad y depresión en la población infantojuvenil. “El consumo excesivo de redes sociales puede intensificar la preocupación por la imagen corporal durante la adolescencia. De igual manera, la exposición constante a ideales físicos y la dinámica de edición y publicación de fotografías se vinculan con alteraciones en la conducta alimentaria, ansiedad social y síntomas de dismorfia corporal”, señala la psicóloga.

El ciberacoso en las redes

La docente del programa de Psicología de la UDEP afirma que otro factor de riesgo es el ciberacoso, relacionado no solo con el malestar emocional, sino también con conductas autolesivas. Al respecto, refiere que, investigaciones recientes advierten que la exposición y difusión de este tipo de conductas en entornos digitales puede reforzar patrones dañinos en adolescentes vulnerables.

Por otro lado, Navarro informa que en algunos estudios se indica que existe una relación entre las horas de uso y el riesgo de presentar síntomas compatibles con TDAH, especialmente cuando la exposición se inicia en edades tempranas.

“La inmediatez propia de las redes sociales añade un desafío adicional. Durante la adolescencia, las áreas cerebrales vinculadas a la recompensa y la emoción maduran antes que aquellas relacionadas con el control de impulsos y la autorregulación. En ese contexto, la presión por estar ‘siempre conectados’ puede traducirse en ansiedad, dificultad para desconectarse y problemas de concentración”, explica.

Efectos positivos de estar conectados

No obstante, afirma la docente, la evidencia también muestra efectos positivos. Durante la pandemia, la comunicación uno a uno, las experiencias en línea y los espacios de autorrevelación ayudaron a mitigar sentimientos de soledad y estrés. Además, las intervenciones digitales en salud mental han demostrado ser una herramienta eficaz para reducir sintomatología ansiosa y depresiva en población juvenil.

Para Navarro, la clave no radica únicamente en restringir el uso, sino en promover un equilibrio entre la vida digital y la presencial. “Se trata de establecer horarios claros, crear espacios libres de pantallas en el hogar y fortalecer actividades protectoras, como el deporte, el juego al aire libre y la expresión artística, los cuales contribuyen al bienestar emocional”, subraya.

La especialista concluye que el desafío consiste en acompañar a los jóvenes más que en prohibirles el uso. “El diálogo, la supervisión acorde a la edad y la formación en hábitos digitales saludables permiten que niños y adolescentes aprendan a integrar la tecnología en su vida cotidiana sin que esta desplace dimensiones esenciales de su desarrollo”, recalca.

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