Las vacaciones escolares son una oportunidad para que padres de familia y los promotores del desarrollo social planteen alternativas que fortalezcan el talento de la niñez y contribuyan a consolidar una comunidad más fraterna.
Por Moises Pariahuache. 15 diciembre, 2025. Publicado en semanario El Tiempo, el 14 de diciembre de 2025Una mente curiosa siempre está dispuesta a aprender y lo hace en cualquier escenario. No obstante, cuando falta hábito de estudio, madurez, escenarios u organización, las oportunidades se reducen. Las vacaciones escolares son una oportunidad para que padres de familia y los promotores del desarrollo social planteen alternativas que fortalezcan el talento de la niñez y contribuyan a consolidar una comunidad más fraterna, recíproca y comprometida con el bien común.
La curiosidad por el conocimiento es inherente al ser humano, al igual que la vida relacional, el afán de solucionar problemas y el gozo por las acciones bien hechas. Esto es más evidente en la niñez, lo demuestran en la escuela, en el hogar y en la comunidad.
Las vacaciones son una pausa en la jornada escolar, pero no lo son en el crecimiento de la niñez, donde debe haber continuidad. Lo propio del ser humano es crecer día a día; renunciar a ello es un modo de deshumanizarse. En ese sentido, vale la pena afianzar una cultura de aprendizaje continuo e ir ajustándola a cada etapa de la vida. Para la niñez importa crear oportunidades formativas que ayuden al autodominio personal, al descubrimiento de aptitudes y a la habituación al esfuerzo; es decir, a lograr disciplina, autoestima y fortaleza para emprender tareas nobles.
Resulta necesario que los diferentes agentes educativos se articulen y contribuyan con unas vacaciones significativas, que organicen actividades que asocien grupos heterogéneos y dinamicen el crecimiento mediante la habilitación de capacidades, medios y oportunidades.
En cuanto a las capacidades, pueden ser tecnológicas, artísticas, intelectuales, deportivas, comunicativas, etc. Además, facilitar herramientas y escenarios para el aprendizaje práctico y lúdico se puede impulsar el buen uso de espacios públicos para el bien-estar de los niños o el acceso a espacios inspiradores.
También hace falta generar ámbitos en los cuales compartan y demuestren el dominio de sus talentos, por ejemplo, competencias deportivas, voluntariados o una agenda cultural descentralizada donde los niños tenga un rol protagónico Así se fomenta la proactividad en la niñez, se afianza talentos, construye puentes de cooperación, se valora la singularidad de cada uno; de ese modo se edifica una comunidad comprometida y acogedora.
La apuesta por el capital humano implica contar con iniciativas que promuevan la cohesión entre niños del vecindario, apertura y respeto a la personalidad de cada uno, uso edificante del tiempo libre, adhesión a valores que den sentido de pertenencia a una comunidad y, en general, cultivar habilidades que tiendan a afianzar la autonomía de las personas.
Es radical que la niñez tenga alternativas para ocupar su tiempo en actividades formativas que inspiren pasión y autodeterminación; que haya opción de elegir —algo conocido como bueno— y no meramente se dediquen a consumir productos que capturan su atención —como los audiovisuales que sugieren los algoritmos de las redes sociales—.
Las personas están llamadas a crecer, incluso en el periodo de pausa escolar. Por eso, para darle lo mejor a los más pequeños, procuremos que sean partícipes de actividades que les faciliten una mayor comprensión y dominio de su entorno, mejoren el conocimiento de sí y construyan un autoconcepto positivo. Asimismo, deben fortalecer su capacidad de crear vínculos humanos con sus pares y familiares, desarrollar habilidades de pensamiento estratégico y creativo para que resuelvan problemas propios de su etapa; aprendan a organizarse y tomar decisiones; y, al final del día, tener el hábito de examinar lo vivido para disfrutar de los aciertos, aprender de los errores y expresar gratitud por todo lo que significa el don de la vida.
Las vacaciones escolares son una oportunidad para que padres de familia y los promotores del desarrollo social planteen alternativas que fortalezcan el talento de la niñez y contribuyan a consolidar una comunidad más fraterna, recíproca y comprometida con el bien común.








