Objetivo

Con ocasión de la promulgación de la primera Encíclica del Papa León XIV Magnifica Humanitas y como preparación de su próximo viaje apostólico al Perú, esta edición del Congreso Cristianismo en el siglo XXI busca incentivar a los alumnos a descubrir cómo hacer prevalecer lo específicamente humano en la era de la inteligencia artificial.

Motivación

Conviene dar a conocer la idea central de la encíclica: La tecnología, y en particular la inteligencia artificial, debe estar al servicio de la dignidad de la persona humana y del bien común, nunca sustituir ni degradar lo que hace propiamente humano al ser humano.

León XIV presenta a la humanidad ante una elección simbólica: construir una nueva Torre de Babel, donde el poder tecnológico se convierte en dominación, o edificar una civilización donde Dios y la humanidad habiten juntos, poniendo la técnica al servicio de la verdad, la justicia y la fraternidad.

Tres ejes que desarrollan esa idea central

  1. La persona es superior a la tecnología

La IA puede ser una herramienta valiosa, pero no puede convertirse en el criterio último para definir la verdad, el trabajo, la libertad o el valor de las personas. León XIV insiste en que el ser humano posee una dignidad que no procede de su utilidad, productividad o capacidad de procesamiento.

  1. Custodiar lo humano

El término “custodiar” aparece constantemente. La encíclica llama a proteger dimensiones específicamente humanas como la libertad, la responsabilidad moral, el trabajo digno, la educación, la vida familiar y la búsqueda de la verdad frente a las lógicas de automatización y mercantilización.

  1. Pasar de la cultura del poder a la civilización del amor

Frente a los escenarios difíciles que se presentan hoy en la era digital: la guerra, las armas autónomas, la manipulación informativa y la concentración del poder, el Papa nos recuerda la tradición de la Doctrina Social de la Iglesia: solidaridad, subsidiariedad, bien común y una cultura de la paz.

Desde una perspectiva teológica, la encíclica parece sostener que la gran pregunta no es qué pueden hacer las máquinas, sino qué tipo de humanidad queremos llegar a ser.

 

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