Uso de retroacrónimos en el español

Por , publicado el 6 de agosto de 2018

La curiosidad por saber el origen de la alerta AMBER me llevó a la palabra retroacrónimo, singular término que explicaré a continuación.

En primer lugar, hay que recordar qué son los acrónimos. Los acrónimos son un tipo de sigla «con estructura silábica normal que se integran en la lengua como sustantivos, como ovni, de o(objeto) v(olante) n(o) i(dentificado), pero también como unidades léxicas que se forman mediante la unión de distintos segmentos de varias palabras, como Mercosur a partir de Mercado Común del Sur» (Nueva gramática de la lengua española, Manual, 2010, 1.3.4d).

En el sentido expuesto, ¿es AMBER un acrónimo? La respuesta es sí; pero no lo fue en su origen. Según el portal de la National Criminal Justice Reference Service, «la Alerta AMBER es una asociación voluntaria entre las agencias policiacas, las emisoras de radio y televisión, y las agencias de transportación»; y consiste en emitir «un boletín urgente informativo a través de las ondas radiales y televisivas, así como a través de los rótulos electrónicos de alerta en las carreteras, a fin de obtener la ayuda del público para encontrar a un niño secuestrado y detener a la persona responsable del acto» (https://www.ncjrs.gov/pdffiles1/ojjdp/bc000716fillin.pdf).

Esta alerta fue creada y nombrada en memoria de Amber Hagerman, una niña de 9 años que fue secuestrada y brutalmente asesinada en 1996 en Arlington, Texas (Estados Unidos). Posteriormente, a este nombre propio (Amber) se le dio otro significado (muy relacionado con el hecho que motivó la creación de la alerta): America’s Missing: Broadcast Emergency Response; y, en consecuencia, se convirtió en un acrónimo: AMBER.

Al interpretar una palabra, posterior a su creación, como un acrónimo se crea un retroacrónimo. Retroacrónimo es la traducción de bacronym (en inglés), término que «se remonta a la carta de un lector de Meredith G. Williams de Potomac, Maryland, que apareció en una columna de 1983 en el Washington Post, que lo definió como ‘lo mismo que un acrónimo, excepto que las palabras fueron elegidas para ajustarse a las letras’» (https://blog.oxforddictionaries.com/2015/11/18/backronym-list/).

Aunque la palabra retroacrónimo no está registrada en los documentos oficiales de la Real Academia Española (gramática, diccionarios, ortografía), algunos de sus ejemplos ya se usan con regularidad en nuestro idioma. Por ejemplo, AMBER aparece en títulos de noticias en español:  La alerta Amber para niños desaparecidos se aplica en 15 países del mundo; Activan alerta AMBER para localizar a menor extraviado en Iztapalapa; ¿Cómo funcionará la alerta AMBER en el Perú para hallar a menores?

Este retroacrónimo se usa enteramente en mayúsculas, principalmente, para distinguirlo del nombre de la niña Amber Hagerman, pues AMBER tiene otro significado. En el español, debido a su fácil pronunciación en sílabas, se tiende a su lexicalización como un nombre propio; por lo que también se usa solo con letra inicial mayúscula: Amber. Además, ya que el primer nombre de la alerta fue simplemente Amber y no todos somos conscientes de su cambio a retroacrónimo o de qué significa cada una de sus letras, se justifica la alternancia de ambas formas: AMBER y Amber.

Otro ejemplo de retroacrónimo es SOS, que es comúnmente interpretado como Save Our Ship (salven/salvad nuestro barco), sin embargo, esta señal internacional de alerta fue creada con esa forma por su facilidad para codificarla en código morse: tres puntos cortos, tres largos y tres cortos (…—…). Es decir, su interpretación como acrónimo fue posterior a su creación.

En general, el retroacrónimo se presenta como un recurso más del idioma, que permite formar acrónimos a partir de palabras del español, ya sea con el fin de renombrar una realidad específica o con un fin lúdico, muy aprovechado en el ámbito publicitario. Un ejemplo del fin lúdico es el retroacrónimo Bebidas Alcohólicas Reunidas, formado de la palabra bar (ejemplo extraído de http://www.esacademic.com/dic.nsf/eswiki/137217).

Paola Celi Arellano

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