Las campañas electorales: El discurso político

Por , publicado el 6 de octubre de 2014

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En todas las campañas electorales aparecen diferentes tipos de discursos que tienen como común denominador persuadir al ciudadano de que sus propuestas son las mejores.

Los textos, sean orales o escritos, se agrupan en diferentes géneros o tipos de acuerdo a la finalidad, y a las características lingüísticas y pragmáticas y retóricas que posee. Una de estas formas textuales que tiene como finalidad principal la persuasión es la que desarrolla la comunicación política, por medio de arengas, debates, discursos políticos, eslóganes, etc.

Para María José Canel (1999: 23), la comunicación política «comprende la actividad de determinadas personas e instituciones en la que se produce un intercambio de información, ideas y actitudes en torno a los asuntos públicos»; de ahí que el discurso político debería tratar de orientar la opinión de los ciudadanos sobre diversas cuestiones públicas, ofreciendo directrices para la actuación de una persona o entidad en un ámbito determinado.

El discurso político se caracteriza por el predominio de la función apelativa del lenguaje (del latín apellare, ‘llamar, captar la atención’): Debes decidirte pronto, Marca la calavera; verbos y pronombres personales en primera persona del plural: Nosotros no transaremos con la corrupción; para referirse a los partidos opositores utilizará oraciones impersonales: Hay quienes creen que todavía tienen privilegios; perífrasis verbales con significado de futuro: Vamos a seguir trabajando…; verbos que en determinadas situaciones implica realizar la acción que ellos señalan: Me comprometo…; oraciones enunciativas, afirmativas o negativas, según convenga: Hoy día no queremos eso… / El Perú está creciendo… / Se está fortaleciendo… / Cada día asume un rol más protagónico… A estas características comunes se han sumado otras como consecuencia de nuestra idiosincrasia: la presentación de grupos musicales o de vedetes de la farándula nacional. Un lenguaje en donde predomina el insulto, la burla, la ironía todo lo que pueda ayudar a dejar lo peor posible al contrincante. Casi, casi el todo vale es parte de este circo político, y quienes pagan los platos rotos somos los ciudadanos que vemos que la vida sigue igual.

Nelly Trelles Castro
Universidad de Piura

Foto: Miguel Angel Chong (CC BY 3.0)

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