La atenuación verbal

Por , publicado el 24 de junio de 2019

No pocas veces nos encontramos en la incómoda situación de tener que dar una mala noticia a una persona que estimamos. En todos los casos, lo más recomendable es la honestidad (que ya está supuesta dentro de la estima). Sin embargo, la estructuración lingüística de esta intención puede seguir distintos cauces, y ello dependerá mucho del momento, el lugar y, especialmente, el carácter de nuestro receptor. Por ejemplo: invitas a un amigo a que se una a tu equipo de fútbol de los martes, y su desempeño no es el mejor. ¿Qué decir si pregunta por cómo lo hizo? ¿Qué responder si no queremos que se desanime los próximos martes (pues, para colmo, siempre nos falta un jugador)? Una respuesta sería Bueno, no eres Messi, pero nosotros tampoco somos el Barcelona. Con esas palabras comunicamos que no es buen jugador, que debe practicar, y además evitamos las consecuencias emocionales que si hubiésemos dicho Juegas mal.

El lenguaje, pues, nos ofrece múltiples opciones para expresar una idea, según los énfasis y matices, conceptuales y emocionales, de nuestra intención. Una de estas posibilidades, ilustrada en el ejemplo anterior, es la atenuación. Según la definen los teóricos Marta Albelda y Antonio Briz en su artículo “Una propuesta teórica y metodológica para el análisis de la atenuación lingüística en español y portugués” (2013), la atenuación consiste en una estrategia mediante la cual el enunciante se distancia de su mensaje para acercarse al receptor, con el fin de lograr su intención comunicativa sin arriesgar la aceptación del receptor o de la sociedad. Se trata de un fenómeno pragmático y retórico, puesto que está determinado por la intención de adecuarse a una situación comunicativa y que opera sobre las formas lingüísticas. Como ya se había adelantado en el artículo anterior, y se ejemplificará en los siguientes párrafos, la atenuación es una forma de la cortesía verbal.

Es interesante notar que, al ser un fenómeno pragmático y retórico, la atenuación constituye un fenómeno lingüístico transversal, es decir, que puede darse en distintos niveles de la estructura lingüística. Una forma de atenuar es por agregación de cuantificadores de disminución, aproximativos u otras partículas:

Eres un poco insistente.

Estoy casi aburrido.

No es muy listo.

Llegaré algo tarde.

Llegó tipo que tarde. [Uso coloquial limeño]

En el plano morfológico, el diminutivo (que usualmente connota estima) se usa mucho a esta sazón:

La tarea está algo larguita, ¿no?

Queda lejitos…

Ha subido de peso, se ve ahora gordito.

Puede usarse la sustitución léxica por sinónimos o perífrasis de menor intensidad es también usual. A este proceder se le conoce como eufemismo:

Es un enano. ⇒ Es de baja estatura…

Está quebrado. ⇒ Atraviesa una situación compleja…

También se emplea la litote, que consiste la negación de una expresión o cualidad positiva para expresar lo contrario:

Es malo jugando. ⇒ No es el mejor con el balón.

En algunos casos, expresar un deseo con el modo indicativo puede parecer imperioso al interlocutor, por lo que se atenúa con el modo subjuntivo o el condicional:

Debo irme. ⇒ Debería irme.

Quiero un café. ⇒ Quisiera un café o Me gustaría un café.

Emplear el modo imperativo puede dar la impresión de mandato, y, por eso, muchas veces se prefiere la modalidad interrogativa, que se suele acompañar del modo condicional y/o de una perífrasis:

Alcánzame ese libro. ⇒ ¿Me alcanzas ese libro?

Siéntate. ⇒ ¿Te gustaría tomar asiento?

Sal un momento. ⇒ ¿Saldrías un momento?

No quiero ir a Chosica, vamos a la playa. ⇒ ¿Qué tal si mejor vamos a la playa?

Otras veces se puede atenuar con auxiliares verbales de evidencia y de acción inacabada:

Al parecer no has podido con el trabajo.

No llega a ser bueno…

En ciertos casos, una proposición va antecedida de una partícula presentadora, que la atenúa:

No sé si te parece…

Digamos que quiero ir…

También el orden de las ideas puede ser un atenuante. Muy constantemente, antes de brindar una crítica (usualmente introducida por una adversativa) se elogia a la persona:

Eres bueno en lo que haces, pero deberías esforzarte un poco más.

La atenuación puede gestarse también en la fonética: el alargamiento de una palabra, por ejemplo, puede producir matices semánticos. Además, como se aprecia, puede usarse más de una forma de atenuación en la misma estructura. Y no siempre la atenuación reduce la carga negativa; puede darse la circunstancia en que la opinión favorable sobre un asunto no sea bien recibida en un ámbito:

Bueno, la idea tampoco es taaan descabellada…

Podría pensarse que la atenuación tiene lugar únicamente en las conversaciones cotidianas entre amigos. Pero no es así: ya en el primer párrafo de este artículo divulgativo se ha usado la expresión no es el mejor, para valorar como deficiente. Recientes estudios muestran que estrategias puntuales de atenuación se observan en espacios como el periodístico y el virtual. Así, María Hernández y Laura Mariottini explican en su artículo “Actos de habla y atenuación 2.0: TripAdvisor” (2017) las formas de atenuación que se dan en los comentarios y respuestas sobre hospedajes de la página TripAdvisor. Uno de ellos atañe a la organización del contenido, de la manera que ya se explicó: para atenuar una crítica, los opinantes anteponen un elogio sobre el hospedaje. Por su parte, en el artículo “Atenuación en textos informativos de prensa” (2017), Paula Bouzas reconoce el uso de estrategias bastante más complejas en el género periodístico, como, por ejemplo, el uso de verbos de habla para resaltar la procedencia de palabras que puedan resultar ofensivas o controversiales, de forma que el autor del texto periodístico se exime de responsabilidad: [Desde el Partido Popular] comentaron que mantendrán su “posición de firmeza” (ABC 12.11.1997). Como indica la autora del estudio, el uso de las comillas es también una forma de atenuar o relativizar el valor semántico de las palabras en un texto periodístico.

Renato Guizado Yampi

Referencia de la imagen: 20 dibujos de Mafalda que te sacarán sonrisas. En http://elvasomediolleno.guru/humor/20-dibujos-de-mafalda-que-te-sacaran-sonrisas/

9 comentarios

  • Anónimo dice:

    Simpática nota.

  • Paco (con ñ) dice:

    Muy interesante y esclrecedor. Gracias.

  • Paco (con ñ) dice:

    Quería decir esclarecedor.

  • Anónimo dice:

    Que hay a quienes les gusta escucharse a si mismos, los hay,

    Paco, no sé qué te ha esclarecido la nota, lo que sí sé, o por lo menos lo intuyo, es que muy pocos la han leído, de cabo a rabo.

  • Paco (con ñ) dice:

    Mis palabras en los comentarios anteriores son de agradecimiento hacia Castellano Actual porque con sus propuestas y análisis hace que mantengamos el interés por querer saber más de nuestro hilo conductor, el lenguaje; y más concretamente el escrito.

    Otra cosa es ser un quisquilla y no permitir a quién se equivoca poder rectificar. Lo mismo que para que tú no tengas que hacerlo de ti mismo ya te corrijo yo. Y te digo que el *si que usas en tu comentario, se vería mucho mejor con una tilde: sí. Pero bueno…, yo ya te había entendido.

  • Juan Pérez Nomás dice:

    Uy Paco, cierto, se me escapó una tilde.
    Que mi error sirva para que los verdaderos interesados en el buen escribir, la busquen.

  • Carlos GN dice:

    Afortunadamente, Castellano Actual no solo atiende los aspectos normativos (sección de dudas resueltas), sino que incluye aspectos lingüísticos como este artículo, que describe el uso que hacemos los hablantes de nuestra lengua. Nótese que el autor del artículo en ningún momento mencionó al DRAE, ni a la RAE ni a la ASALE; se concretó a describir el uso y mencionar tres estudios lingüísticos relacionados con la atenuación.

  • Paco (con ñ) dice:

    La respuesta de Juan Pérez Nomás me sorprende en tanto que yo estaba hablando al hilo del comentario de Anónimo. A no ser que seas tú mismo quien de vez en cuando se anonimice.

  • Anónimo dice:

    Casi, casi. Lo que ocurre es que frente a la pantalla del PC, leyendo las entradas de CA, nos reunimos un grupo y cada quien libremente opina y responde. Analizamos lo que se pregunta y lo que se responde (también, lo que no se responde) y así aprendiendo algo pasamos un buen rato.

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