El dato escondido

Por , publicado el 6 de julio de 2012

“Dicen que va a llover”; “Los ladrones fueron capturados”; “Se detuvo a tres marcas”; “Me robaron el celular”; “Se buscan nuevos talentos”… En estos enunciados suponemos que existe alguien que dice, que captura, que detiene, que roba, que busca, pero no se lo menciona. Es decir, cuando hablamos podemos centrarnos más en informar el qué que el quién; esto es, interesa más la acción indicada por el verbo que el agente que la realiza, sea porque este se sobreentiende, se desconoce, no es un dato relevante, se quiere generalizar o porque intencionalmente lo queremos ocultar.

Sin embargo, no se trata solo de no mencionar el sujeto expresamente en la oración (sujeto tácito), como en “Me dijo que vendría”, ya que la terminación verbal (dij-/-o) indica la persona que realiza la acción (usted, él, ella). De lo que se trata, en cambio, es de no poder recuperarlo, para lo cual el español ofrece diversos recursos.

Así, las impersonales formadas con el pronombre “se” antepuesto al verbo en 3.ª persona del singular: “Se detuvo al sospechoso”; “En Piura se come bien”; “¡Habrase visto tanta mala suerte: cuatro tiros al arco y ningún gol!” no permiten saber quién es el sujeto que detiene, que come, que ve.

También están las “impersonales eventuales”, con verbos que, aunque admiten sujeto, se usan sin él en tercera del plural. Ojo que el sujeto no es “ellos/as”, sino “alguien” que, o bien no interesa mencionar: “Me dijeron que te vieron por ahí” (Alguien —no quiero decirte quién— te vio por ahí), “Ya me contaron la última”, o bien se desconoce: “Están tocando el timbre”; “Llaman por teléfono”.

Otro recurso es la pasiva, en la que sí hay sujeto, pero es paciente, o sea, que no realiza la acción, sino que la recibe: “La celebración es organizada por la Municipalidad”. Aquí el sujeto real, es decir, quien organiza la celebración es la Municipalidad, que deja de ser sujeto para funcionar como complemento agente, recayendo así todo el protagonismo en “la celebración”.

Por último, oraciones como “Se busca(n) músico(s)”; “Se necesita(n) cocinero(s)”, “Se alquila(n) departamento(s)”… emplean el verbo en tercera persona (singular o plural) precedido del pronombre “se” (como en las impersonales) y un sujeto que generalmente va pospuesto al verbo (músico, cocinero, departamento), pero este sujeto no es quien busca, necesita o alquila, pues ese dato —aunque lo podamos suponer— permanece oculto.

Shirley Y. Cortez González

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