De melindroso a dengoso

Por , publicado el 27 de marzo de 2012

El dengue, epidemia que azota la ciudad desde el verano, “no se quiere ir de Piura”. Cada vez son más los afectados por esta enfermedad provocada por una especie de zancudo o mosquito. En este artículo veremos el origen de la palabra “dengue” y también de “zancudo”, que es como conocemos a este insecto en el Perú. La enfermedad fue identificada y nombrada como ‘dengue’ en 1779.

El origen del término “dengue” aún no está del todo claro. Su primer registro en castellano data del siglo XVIII, en la primera edición del Diccionario de la Real Academia Española, en el que es usado como una forma de comportamiento femenino, muy propia de ese siglo: ‘Melindre mujeril que consiste en afectar damerías, esquinces, delicadezas’.

En la edición actual (2001), “dengue” aparece como voz onomatopéyica. La primera mención es parecida a la del primer diccionario: ‘Melindre que consiste en afectar delicadezas, males y, a veces, disgusto de lo que más se quiere o desea’. Posteriormente, el “melindre” cede su lugar a la tercera acepción, de medicina: ‘Enfermedad febril, epidémica y contagiosa que se manifiesta por dolores de los miembros y una exantema semejante de la escarlatina’ (erupciones de color rojo brillante).

Como las personas afectadas quedan prácticamente incapacitadas y débiles durante varios días, se cree que el “dengue” ha tomado su nombre del “melindre”. El sentido de “melindre” como “mimo” se conserva hasta hoy en la lengua portuguesa en las palabras “dengo” (‘melindre’) y “dengoso” (‘melindroso’). El dengue se transmite mediante la picadura del mosquito o zancudo hembra “Aedes aegypti” o mosquito de Egipto, conocido por el vulgo como “zancudo” o “patas blancas”.

La palabra “zancudo” aparece en el diccionario de la RAE –en la primera acepción– como adjetivo: ‘Que tiene las zancas largas’. En la tercera, aparece como marca diatópica, es decir, informando que en América se le llamaría “mosquito”. Puede que en los demás países de América se refieran a este insecto como “mosquito”, pero en el Perú lo denominamos “zancudo” y llamamos “mosquito” a otro insecto más pequeño.

En el Diccionario de Uso del Español (DUE) hay una definición de “mosquito” de tipo descriptiva que podemos ver que se refiere al “zancudo”: ‘insecto díptero, nematócero de cuerpo delgado, de solo 3 o 4 mm de tamaño, patas muy largas y finas y alas transparentes, con trompa provista interiormente de un aguijón. Es la hembra la hematófaga y pica a las personas y animales. Al volar, suelen producir un zumbido agudo. Muchas especies son trasmisoras de enfermedades como el paludismo o la fiebre amarilla’.

El término “zancudo” es un peruanismo y aparece registrado en el Diccionario de Peruanismos de Juan de Arona, en la edición de 1974: “Cierta especie de mosquitos, zumbadores y que por tener las zancas largas han recibido este calificativo, que sustantivándose por completo, se ha hecho el nombre propio, de tal manera que pocas personas al usarlo advertirán que es un mero adjetivo. Parece que el calificativo hubiera sido impuesto por los mismos españoles de la Conquista, pues ya en Garcilaso de la Vega (1560) encontramos “mosquitos zancudos”.

Arona, con la cita del Inca distingue bien “zancudo” y “mosquito”. Recalca que la distinción del mosquito que hace el mismo Garcilaso es tan acertada que sería válida hasta la fecha: “Los mosquitos diurnos son pequeños (…). Las picaduras de estos mosquitos menores, son en alguna manera ponzoñosas (…) aunque son de poco momento.” (1974: 393-394). Arona concluye afirmando que la distinción entre “zancudos” y “mosquitos” es muy acertada y que se venía preparando, como lo ha demostrado, desde la época del Inca Garcilaso. También sostiene que es común en el castellano castizo la sustantivación de un adjetivo como ha sucedido con “zancudo”.

Como el transmisor del “dengue” “rompehuesos” es el “zancudo” de patas largas, pero blancas, quienes no quieran contraer esta terrible enfermedad deberán llevar una lupa para observar su diminuto cuerpo y fumigar o huir despavoridos.

Nelly M. Trelles Castro

 

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