Antibióticos, antipiréticos, antihistamínicos y analgésicos

Por , publicado el 16 de junio de 2014

comprimidos

Inés Arteaga Campos
Universidad de Piura

Seguramente muchos de nosotros hemos pasado por un consultorio médico las últimas semanas, a causa del frío que se ha instalado en nuestra ya no tan cálida ciudad. Gripes, bronquitis, rinitis, otitis y demás enfermedades nos atacan por doquier. Estas son contrarrestadas, sin embargo, con unas buenas “armas químicas” de nombres, a veces, apenas pronunciables y cuyo significado es difícil asociarlo con los dolores, inflamaciones, fiebres, alergias y demás. Los “grandes protagonistas” de este artículo, que actúan de forma efectiva en nuestro organismo, son los antibióticos, antipiréticos, antihistamínicos y analgésicos.

No nos detendremos en las bondades medicinales de cada uno de ellos, sino en el análisis de los elementos gramaticales que componen cada una de las palabras, con el fin de asociar la acción terapéutica con la enfermedad que nos aqueja. Comencemos pues, con la lectura del prospecto de estos “protagonistas”.

El primero es el más nombrado por todos nosotros y quizás al momento de hacerlo lo asociamos con alguna infección. Su nombre: antibiótico. Etimología y elementos gramaticales que lo componen: prefijo anti- (del griego anti que significa ‘contra’, ‘opuesto’) + bio (del griego bio ‘vida’) + –tico (del sufijo griego –tiko utilizado para crear adjetivos). Asociación léxico-semántica: ‘contra la vida’. Significado: se trata de ‘una sustancia química capaz de paralizar el desarrollo de ciertos microorganismos patógenos, o de causar la muerte de ellos por su acción bactericida’. Interpretación lingüística: se trata, en efecto, de ‘sustancias que eliminan o atentan contra la vida de las bacterias e impiden el crecimiento de otros microorganismos’.

El segundo “protagonista” se caracteriza por ser bastante eficaz en aquellos momentos en que empezamos a observar una sensación de fuego en nuestro cuerpo. Su nombre: antipirético. Etimología y elementos gramaticales que lo componen: prefijo anti- + pire (del griego pyros que significa ‘fuego’, ‘ardor’, ‘fiebre’) + tico. Asociación léxico-semántica: ‘contra la fiebre’. Significado: ‘medicamento antitérmico o eficaz contra la fiebre’.

Otro “protagonista” que alivia nuestros síntomas de enfermedad es aquel cuyo nombre no se asocia fácilmente con los cuadros inflamatorios y/o alérgicos: Su nombre: antihistamínico. Etimología y elementos gramaticales que lo componen: prefijo anti- + histamina, palabra que se compone, a su vez, de las siguientes unidades morfológicas: hist (del griego histoque significa ‘tejido celular’) + amina. Y a histamina habría que anexar el sufijo derivado del griego -tico. Asociación léxico-semántica de antihistamínico: que contrarresta los efectos de la histamina (‘amina sencilla que liberan ciertos tipos de células durante las reacciones inmunitarias, como en las alergias’). Interpretación lingüística: se trata, en efecto, de una ‘sustancia que contrarresta la amina formada a partir de la histidina responsable de la dilatación y permeabilidad capilar que son características de procesos inflamatorios y alérgicos’.

A propósito de alergias, contamos también con el antialérgico. Etimología y elementos gramaticales que lo componen: prefijo anti- + al (del griego all(o) con el significado de ‘otro’, ‘diferente’) + ergia (‘actuación’). Asociación léxico-semántica: ‘contra la alergia’.

Y, para terminar, el “protagonista” final del artículo es aquel que alivia cualquier dolor. Su nombre: analgésico. Etimología y elementos gramaticales que lo componen: an (del prefijo griego a(n) que denota ‘negación’) + alg (del griego algo que significa ‘dolor’) + e (unidad gramatical utilizada en griego para formar palabras) + sico (del griego iko, sufijo que se utiliza para crear adjetivos). Asociación léxico-semántica: analgesia (del griego analgesia) significa ‘ausencia de dolor’. Significado de analgésico: ‘Medicamento o droga que produce falta o supresión de toda sensación dolorosa’. Sin duda, el análisis morfológico de estas palabras nos permite desde ahora asociar el término con su significado y conocer, además, el valor e importancia de estos y, quizás de otros, medicamentos. ¡Salud!… Gracias.

Inés Arteaga Campos
(1973-2009)

Trabajó en la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Piura desde marzo de 1996 hasta diciembre del 2009. Licenciada en Educación por la Universidad de Piura, máster en Artes Liberales con mención en Pedagogía por la Universidad de Navarra (España) y doctoranda en el programa de doctorado en Lingüística y Filología Hispánica en la Universidad de La Coruña, (España).

Impartió cursos de capacitación y diplomados en comprensión lectora y gramática textual; y publicó algunos manuales de didáctica y gramática para el Sistema de Educación Semipresencial SEAD.

Foto: AbinoamJr (CC-BY-SA-3.0)

8 comentarios

  • Masa dice:

    Muy interesante.Gracias por compartir.Saludos cordiales.

  • Rosa dice:

    De mucha utilidad el artículo. Gracias 🙂

  • Carlos Felipe Hernandez Villarreal dice:

    ¡Excelente comunicación!
    Sin la intención de restar mérito al artículo, (¡aunque se intentara, no parece tener puntos vulnerables, ciertamente!), sino a título de comentario marginal, quizás con la pretensión de abundar en este interesantísimo tema, para mí apasionante, tanto desde la perspectiva lingüística cuanto por el contenido en sí.
    1- Dentro del significado que etimológicamente define a un antibiótico en el contexto de referencia, se incluyen, además de los compuestos “bacteriostáticos” y “bactericidas”, según su específica actividad, a los compuestos contra los padecimientos de etiología viral, a las micosis, y a la infestación por organismos no necesariamente unicelulares, como los parásitos dentro del organismo humano (“helmintos”, por ejemplo), o fuera de él (v.gr.: piojos).
    2- El proceso que se desencadena como respuesta del sistema inmunológico ante la presencia de un elemento desconocido llamado antígeno, y que origina una reacción alérgica o complejo antígeno/anticuerpo, lleva implícitamente el fenómeno inflamatorio, esto es, se manifiesta por 4 signos/síntomas cardinales: Tumor, rubor, calor y dolor.
    ¡Gracias y reciban un afectuoso saludo, amigos! Asimismo, les agradecería publicasen más artículos como este, en que se combinan dos elementos de los que soy ferviente y apasionado lector: La gramática y la medicina.
    Ω

  • liz dice:

    muy bueno me ayudo bastante un cordial saludo

  • yanina dice:

    Muy buena información de mucha ayuda gracias ?.

  • Anónimo dice:

    Bueno el artículo que recién lo leo.

    Nomás que viendo las catorce píldoras de la foto que acompaña me hizo pensar que hay otros “antis”, como los anticonceptivos.

    “Anti”, como prefijo ¿se usa solo en caso de cosas dañinas o perjudiciales (antibalas)?
    Si así fuera, los anticonceptivos no sé si debieran llamarse “contraconceptivos”.

    Claro, que no faltará quien pregunte qué significa “guo” en “antiguo”.

  • Irania dice:

    Bueno estoy mala de bronquitis y esto fue lo que me recetó el médico

  • Carlos A Gainza dice:

    Irania, ¿no será que estás mal de bronquitis? Se puede estar mal por algo o tener mala salud.

    Cuando los e CA regresen de vacaciones, que nos aclaren el uso de mal y mala.

    Creo que puede ser un buen tema.

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