¡Ojalá hubiera ganado! La forma verbal de lo que nunca ocurrió
Por Rosa Bobbio Álvarez, publicado el 1 de julio de 2026¿Qué tienen en común el estudiante que no se presentó al examen, la disculpa que nunca llegó a tiempo y la oportunidad laboral que dejamos pasar por miedo? Que todos estos hechos evocan acciones que no ocurrieron, pero ocupan un lugar en nuestra mente, pues las recordamos, las reconstruimos e imaginamos que de haberse dado habrían cambiado nuestra historia. Se trata de lo que pudo haber sido y no fue, un espacio de la experiencia humana que el español ha logrado sistematizar a través de la forma verbal hubiera.
Desde el punto de vista gramatical, hubiera forma parte del pretérito pluscuamperfecto de subjuntivo, tiempo compuesto que se construye con el pretérito imperfecto de subjuntivo del verbo haber seguido de un participio. Al respecto, Luis Aragonés en su libro Gramática de uso del español. Teoría y práctica (2010) señala que este tiempo se usa en exclamaciones con ojalá o quién para referirse a un deseo que no se cumplió o para expresar arrepentimiento: ¡Ojalá hubiera aceptado ese empleo!; ¡Ojalá te hubiera hecho caso!; ¡Quién hubiera podido estudiar! Asimismo, se emplea en oraciones dependientes para expresar sugerencias (Habría sido mejor que hubieras hablado con el cirujano), probabilidad (El dinero de Juan es robado. Era muy difícil que lo hubiera ganado en la lotería), sentimientos (Era lógico que se hubieran alegrado) o formular valoraciones (Habría sido estupendo que hubiera llegado a la final). En todos los casos, el rasgo es el mismo: hubiera habla de lo que no ocurrió.
Con todo, hubiera no es la única forma verbal que expresa una acción pasada no realizada. Se puede alternar, en algunos contextos, con habría del condicional compuesto como ocurre en Me hubiera gustado participar y Me habría gustado participar, ambas oraciones aceptadas por la norma. Sin embargo, cuando hubiera aparece después de un verbo de deseo o valoración, la alternancia desaparece: Lamentó que no le hubiera gustado el trabajo no admite habría gustado en su lugar. La elección, entonces, depende de la estructura sintáctica y del significado que se pretende expresar. Conviene precisar, además, que hubiera no debe confundirse con hubiere, la forma del futuro simple de subjuntivo de haber. A diferencia del hubiera, hubiere señala una acción futura que podría cumplirse y su forma compuesta (hubiere firmado) se emplea, principalmente, en el lenguaje jurídico.
Desde el punto de vista semántico hubiera expresa una hipótesis pasada no cumplida. En ese sentido, el lenguaje nos permite imaginar mundos posibles si las circunstancias hubieran sido distintas. Así, cada vez que alguien usa hubiera, está construyendo mentalmente una realidad alternativa que existiría si las cosas hubieran ocurrido de otra manera. Esa es, precisamente, la pregunta que Karol G convierte en canción «Si antes te hubiera conocido» y que gira alrededor de una vida distinta que solo existe porque alguien se atrevió a imaginarla.
Finalmente, nuestra lengua construyó el subjuntivo porque la experiencia humana no cabe entera en el modo indicativo, pues también está hecha de decisiones que no se tomaron o de oportunidades que se perdieron y que el pensamiento visita con regularidad. Hubiera vive en ese espacio: describe lo que pudo haber sido. Y eso, que parece solo gramática, es en realidad una de las pruebas de que el lenguaje fue hecho, también, para sostener todo aquello que, aunque nunca ocurrió, no hemos podido —ni querido— olvidar.