¡Bienvenida tu vaca!

Por , publicado el 16 de noviembre de 2015

vaca

En un supermercado escuché que un niño le decía a su madre: «Ma, pronto termina el cole y me voy de vaca». La señora respondió: «Mi chiqui, entonces, bienvenida tu vaca porque iremos más seguido al cine y a visitar a tu abue». Me quedé pensando en los acortamientos de esta conversación informal, y de allí el tema de este artículo: la apócope.

Fonéticamente hablando, la apócope es la supresión de algún sonido al final de un vocablo. Sin embargo, no se trata de acortar como sea la palabra, sino de eliminar una o más sílabas finales sin que se altere su significado ni categoría gramatical. En el diálogo se apocoparon siete palabras sustantivas: ma de mamá, cole de colegio, dos veces vaca de vacación, chiqui de chiquito, cine de cinematógrafo y abue de abuela. Si en vez de «mi chiqui» la mamá hubiese enunciado «mi chi», no tendríamos tan claro el significado porque tal acortamiento podría aludir a chiquito, a chino o quizás a «Michi», hipocorístico de Michel o Michelle.

Según la Nueva Gramática de la lengua española (2009: 35) esta forma de truncamiento o acortamiento suele ser más propia de registros coloquiales o del lenguaje de los jóvenes. Aparece en los campos de la enseñanza: cole (colegio, colega), prepa (preparatoria), uni (universidad), biblio (biblioteca), dire (director, directora), profe (profesor, profesora), etc.; en la profesión o actividad: seño (señor, señora), secre (secretario, secretaria), capi (capitán), poli (policía), doc (doctor, doctora), gine (ginecólogo, ginecóloga), presi (presidente) etc.; en la familia: abue (abuelo, abuela), bisa (bisabuelo, bisabuela), ma (mamá), pa (papá), cuña (cuñado, cuñada), etcétera.

Son varias las categorías gramaticales que se pueden apocopar: sustantivos como fray (fraile), boli (bolígrafo), kilo (kilogramo), mini (minifalda), radio (radiorreceptor, radioemisora), refri (refrigerador), depre (depresión), cumple (cumpleaños), etc.; hipocorísticos como Rafa (Rafael/a), Teo (Teodoro), Caro (Carola/Carolina), Tere (Teresa) Ale (Alejandro/a), Bea (Beatriz), Vero (Verónica), Dani (Daniel/a), Edu (Eduardo), Cata (Catalina), Fer (Fernando/a), Guille (Guillermo), Lili (Liliana), Max/Maxi (Máximo, Maximiliano), Nico (Nicolás), Pame (Pamela), Róber (Roberto), Seba o Sebas (Sebastián), Vale (Valeria), Andi (Andrés/Andrea), etc.; adjetivos como progre (progresista), ami (amigo/a), postrer (postrero), san (santo), etc.; adverbios como muy (mucho), tan (tanto), cuan (cuanto), recién (recientemente); los numerales ordinales primer (primero) y tercer (tercero); los numerales cardinales cien (ciento) y un (uno); el interrogativo cuán (cuánto) e indefinidos como algún (alguno), ningún (ninguna) y cualquier (cualquiera).

Cabe señalar que tenemos adjetivos como buen (bueno) y mal (malo) que en posición prenominal o delante de sustantivos masculinos singulares se apocopan: buen hombre, mal día. No obstante,si se posponen, se elimina la apócope: hombre bueno (no *hombre buen), día malo (no *día mal). Por otra parte, el adjetivo grande se apocopa tanto ante sustantivos singulares masculinos como femeninos: gran niño, gran niña, gran silencio, gran esperanza.

El adverbio apocopado tan incide sobre adjetivos plenos (tan alto) y sobre apocopados (tan buen hombre, tan gran escala), pero no ante más, menos, mejor, peor.

En fin, la apócope es tan usada que muchas se han convertido en parte de la lengua general y ya se registran en los diccionarios: bici (bicicleta), foto (fotografía), moto (motocicleta), otorrino (otorrinolaringólogo), tele (televisión), zoo (zoológico), quimio (quimioterapia), depre (depresión o depresivo), narco (narcotraficante), etcétera.

No debemos confundir la apócope con la aféresis, otro procedimiento donde se suprimen ya no las sílabas finales, sino las iniciales: Cola (Nicolás), Lina (Catalina), Lupe (Guadalupe), Queta (Enriqueta), Eta (Violeta), chelo (violonchelo), bus (autobús), etcétera.

Y si ya están de «vaca», «¡norabuena!» Pronto llegarán las mías y mi «peque» disfrutará más tiempo con su «ma» «Caro» y su «abue» «Eta». Y así me despido: con 5 apócopes y dos aféresis. ¡A ver si las diferencian!

Carola Tueros
Universidad de Piura

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