¿Chocolate o golosina?

Por , publicado el 21 de agosto de 2017

Recientemente se ha generado cierta confusión con unas noticias encontradas que alertan de que la Dirección General de Salud Ambiental e Inocuidad Alimentaria (DIGESA) habría indicado que una conocida marca de chocolates deberá cambiar su denominación por la de golosina por no contener el porcentaje mínimo de cacao requerido. La empresa ha respondido que tanto la Norma Técnica Peruana como la Norma Internacional del Codex Alimentarius sobre Chocolates establecen que, para que pueda ser considerado chocolate con leche, el producto debe contener como mínimo 25% de sólidos de cacao, y su producto tiene 27.8% de sólidos de cacao, excediendo lo establecido en las normas vigentes locales e internacionales, para ser considerado chocolate con leche (en el Perú se suele decir también chocolate de leche).

DIGESA, órgano dependiente del Viceministerio de Salud Pública, es una oficina responsable en el aspecto técnico y normativo en materia de salud ambiental y en la medida de sus competencias debe señalar cuál es el etiquetado correcto con el que deben comercializarse los productos alimenticios. También los principios generales del lenguaje establecen que se debe llamar a los objetos por su nombre, y que su nombre diga lo que son. Y en la lengua común los significados no se crean solamente por la naturaleza del producto ni por el porcentaje de su contenido, sino muy frecuentemente se nombran las cosas por su forma, sabor o parecido.

Así pues, aparte de aspectos legales y comerciales indudables, el episodio tiene también un carácter lingüístico, debido a que se refleja una disparidad en las denominaciones de un producto de uso cotidiano y familiar. Una cosa es la nomenclatura o terminología aplicable a una normativa legal y otra diferente, aunque relacionada, el vocabulario común empleado por los consumidores, que son dueños y señores de su forma de hablar. Hasta cierto punto, la primera debe compartir las distinciones que establece el uso general, aunque su pretensión sea, como en este caso, imponer límites inexorables a lo que de suyo es algo difuso. En las redes sociales hay un clamor porque es innegable que todos le quieren seguir llamando “chocolate” a lo que siempre se ha llamado “chocolate”. El asunto es que se produce un conflicto entre la terminología de uso restringido (y de naturaleza estrictamente técnica) que impulsa un organismo estatal frente al uso real y habitual que se da en la lengua de una palabra que el diccionario académico define como ‘Pasta hecha con cacao y azúcar molidos, a la que generalmente se añade canela o vainilla’. Evidentemente la definición usual encaja perfectamente con muchos productos independientemente del porcentaje de cacao que posean. Las autoridades pueden exigir que solamente aquellos que posean un porcentaje apreciable empleen el término chocolate, debido a la posibilidad de que se reemplace por sustitutos o sucedáneos que supongan algún tipo de fraude o engaño al consumidor, sin embargo, no podrán impedir tan fácilmente que el habla común siga llamándolos chocolates. O al menos deberían tratar de buscar para ello un buen reemplazo al vocablo y hacerlo de manera consensuada.

En principio, no sería la palabra “golosina” la más adecuada para reemplazar el nombre comúnmente extendido de chocolates, sino tal vez sería más fácil extender el uso de expresiones como dulce de leche con cacao, o diminutivos como chocolatinas o chocolatines. La palabra golosina, descrita en el diccionario como ‘manjar delicado, generalmente dulce, que sirve más para el gusto que para el sustento’, se aplica generalmente a dulces no lácteos o no grasos. En todo caso parece que dulce, definido en sentido extenso como ‘alimento preparado con azúcar’ es en castellano el hiperónimo más generalizado (en ciertos países se utilizan variantes como chucherías, porquerías) para referirse a este tipo de productos que hacen las delicias de los más pequeños y también de muchos adultos a los que nos encantan los chocolates.

Carlos Arrizabalaga

2 comentarios

  • Juan Pérez Nomás dice:

    Carlos Arrizabalaga, ahora para complementar falta que nos entregue un artículo sobre “leche”, producto que también generó polémica,

  • Juan Pérez Nomás dice:

    “Chocolatear”, con sentido diferente, forma criolla de decir “mezclar”.
    ¿Normará la DIGESA, la cantidad o proporción de elementos al chocolatearlos?

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