¿Caxamarca con equis?

Por , publicado el 25 de enero de 2012

Si está de vacaciones, quizá aproveche para visitar la sierra norte del Perú, Cajamarca, por ejemplo, donde probablemente el guía turístico emplee el nombre antiguo de la ciudad: Caxamarca, pronunciado [kaksamárca]. Pero debe usted saber que tal pronunciación es incorrecta. Tan incorrecta como México [méksico], mexicano [meksikáno], Xavier [ksabiér] o Ximena [ksiména], también pronunciados con equis frecuentemente. Esta confusión se debe a la presencia de esa misteriosa x, que actualmente leemos y pronunciamos con el sonido de la equis, aunque en realidad se refiere a otro fonema.

La letra x fue de uso corriente en el español medieval, mas no en el de hoy, salvo contadas excepciones. Son precisamente estas excepciones, reliquias del castellano, las que llevan al error. Aclararemos, pues, el misterio de esta falsa equis.

La x de Caxamarca era una de las seis consonantes medievales, llamadas sibilantes, por emitir una especie de silbido en su pronunciación. En un principio, el sonido de esta  x era como el de /sh/ del inglés actual (short, shock) o como el sonido que hacemos cuando pedimos silencio (¡shhhhh!). Este fonema se distinguía del sonido de la g (gentil, muger), j (oreja, ajeno)¸ i (conseio), que se pronunciaban como en el inglés actual genius o jet.

Un fragmento del Cantar de Mio Cid (1200, aprox.) ejemplifica la convivencia de las grafías x  y j:

El Çid a doña Ximena ibala abraçar,/Doña Ximena al Çid la mano le va besar,/llorando de los ojos que no sabe que se far;/Y el a las niñas tornolas a catar.

[El Cid a doña Jimena la fue a abrazar,/ Doña Jimena al Cid la mano le va a besar,/ Llorando de los ojos que no puede más;/ Y él a las niñas las tomó, y no las cesaba de mirar].

Sin embargo, ya desde el siglo XVI empiezan a confundirse estos sonidos y la x de lexos se empieza a pronunciar igual que la j de ceja o la g de muger, confusión que derivará en un único fonema velar fricativo sordo, es decir, el sonido de nuestra jota actual. A partir del XVII, dixo, exemplo empiezan a pronunciarse como /dijo/, /ejemplo/, aunque conservaban aún la grafía x.

Será recién en el siglo XIX cuando la Real Academia Española, en su Ortografía de 1815, oficialice algunos cambios fonéticos ya asentados en la lengua. Entre otras modificaciones, “reserva la x, como en latín, para el grupo culto /ks/ o [gs] (examen, exención), pero no como grafía del fonema /x/, función que es sustituida por la j (caja, queja, lejos, dejar, en vez de caxa, lexos, dexar). Así desaparece el último resto gráfico de la distinción entre sibilantes sordas y sonoras, extinguida en el habla dos siglos antes: en lo sucesivo el fonema /x/ se representará con j ante cualquier vocal, pero respetando la g ante e, i cuando lo requiere la etimología (gente, género, tragedia, etc.)”. (Lapesa, 1981: 423).

De este modo, en el español actual se mantienen solo las letras g y j. La grafía x, aunque se conserva en algunos casos, debe pronunciarse como la jota actual. No lo olvide, si va a Caxamarca o si conoce a alguna Ximena o a un mexicano, recuerde que la pronunciación correcta, aunque esté escrita con x o con j deberá ser: [kajamárca], [jiména], [mejikáno]. Lo mismo se aplica para Texas [téjas], texano [tejáno], Xabier [jabiér], etc.

Shirley Y. Cortez González

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