Algo más sobre el “Ando, ando, campaneando”

Por , publicado el 27 de febrero de 2012

La preparación de este artículo me trajo a la mente eso que en clases de primaria aprendimos casi cantando: “de amar, amando; de comer, comiendo; de vivir, viviendo”; y que, ya más grandecitos, en la secundaria, nos acompañó de manera más relajante en la frasecita de aquel programa famoso en su tiempo: “Ando, ando, campaneando”. Así decía la canción: “Ando, ando, campaneando; mil canciones adivinando”. Estas formas que nos suenan tanto a ando son nada menos que los gerundios del español.

El gerundio, forma verbal terminada en -ndo, constituye una de las formas no conjugadas del verbo, pues carece de sus accidentes gramaticales de persona y número. Puede presentar forma simple (estudiando, comiendo, durmiendo) y forma compuesta (habiendo estudiado, habiendo comido, habiendo dormido). Funciona como adverbio o como verbo, y su valor semántico puede añadir información con diversos matices.

Como verbo, aparece en núcleos compuestos con idea de continuidad, pues en español no existe un paradigma verbal de tiempo continuo: Estoy comiendo, Está durmiendo, Ando estudiando; o en titulares o pies alusivos a imágenes: “Los novios posando para la foto”. Como adverbio, es básicamente un circunstancial de modo, es decir, indica la manera en que se realiza la acción del verbo conjugado: “Salió llorando de la clase”, “Me relajo viendo televisión”.

No obstante, el significado que aporta el gerundio es esencialmente temporal. Así, los gerundios simples indican simultaneidad respecto de la acción principal (en los ejemplos anteriores, la acción de llorar se realiza al mismo tiempo que la de salir y la de ver televisión a la de relajarse); mientras que los gerundios compuestos indican una acción anterior a otra: “Habiendo terminado mi examen, lo revisé nuevamente”, donde terminar el examen es anterior a revisarlo. Sin embargo, son incorrectos los gerundios con valor de posterioridad, como en *Cinco presos escapan de la cárcel, atrapándolos horas después la policía (la acción de atrapar es posterior a la de escapar), lo correcto sería “Cinco presos escapan de la cárcel y los atrapan horas después”.

Entonces, ¿por qué los hablantes insisten tanto en usar el gerundio de posterioridad? Pues, porque lo asocian más con su valor verbal que con el adverbial, y por ello lo organizan temporalmente en los tres tiempos lógicos del verbo (pasado, presente y futuro). De esta manera, si el gerundio de anterioridad indica una acción pasada respecto de la acción principal y el de simultaneidad señala una acción presente, el supuesto gerundio de posterioridad indicaría una acción futura a la principal.

A pesar de todo, el gerundio de posterioridad se ha convertido en la mejor herramienta para escribir a “renglón corrido”, especialmente en la prensa escrita y en los hablantes que manejan pocos recursos lingüísticos para expresarse. Pero, es importante saber que el único uso del gerundio de posterioridad aceptado es el que indica una acción posterior inmediata, como en “Entró a la oficina dando un portazo”.

Existen otros usos incorrectos del gerundio que no abordaremos en este espacio, debido a la amplitud del tema. Solo nos queda por decir que debemos evitar sus usos incorrectos como el de gerundio de posterioridad.

Claudia Mezones Rueda

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