De cómo la mente terminó con los adverbios 

Por , publicado el 8 de julio de 2026

El adverbio es esa clase de palabra que complementa información, principalmente, del verbo (llegó tarde), del adjetivo (sumamente valioso) y de otro adverbio (muy tarde); pero también de toda una oración (Lamentablemente, Antonio falleció esta madrugada), de un sintagma nominal (Solo su novia vendrá) o preposicional (El evento será precisamente en Lima). Tradicionalmente se establece una clasificación según el significado que aporta: lugar (arriba, abajo, aquí), modo o manera (así, mal, cómodamente), cantidad (más, mucho, poco), negación (no, nunca, jamás), afirmación (sí, efectivamente, claro), duda (quizá, posiblemente, tal vez), orden (primero, últimamente), etc. En este texto nos ocuparemos solo de aquellos adverbios terminados en -mente. 

Proceden de la estructura latina compuesta por un adjetivo femenino más el sustantivo en ablativo femenino mens, mentis (que significaba ‘mente’, ‘ánimo’ o ‘intención’). Así, por ejemplo, clara mente significaba ‘con mente clara’ o ‘con espíritu claro’, mientras que obstinata mente significaba ‘con mente obstinada’. Si bien empezaron escribiéndose en dos palabras, con el paso del tiempo terminaron unificándose en una sola y es la que conservamos hasta ahora. El cambio también se dio en la palabra mente, que dejó de precisar el estado mental para indicar, simplemente, ‘manera’ o ‘modo’. Así, con mente clara se transformó en de manera clara. 

Como modificadores verbales, estos adverbios pueden alternar con adverbios adjetivales, llamados así precisamente porque tienen la misma forma que un adjetivo, pero carecen de flexión de género y de número. Así, por ejemplo, mirar fijamente equivale a decir mirar fijo, y trabajar duramente equivale a trabajar duro. Sin embargo, conviene precisar que no siempre se puede dar esta alternancia, pues no es lo mismo decir caminar rectamente que caminar recto. El primero puede tener un sentido figurado o metafórico e implica que se vive con integridad, honestidad y apego a las normas morales o éticas. El segundo puede significar eso, pero, en sentido literal, también expresa que no se inclina a un lado ni a otro, ni hace curvas o ángulos. Hay casos, incluso, en los que no se puede dar esta alternancia; por ejemplo, se dirá volar bajo, pero no *volar bajamente. 

Hay que decir también que son palabras que presentan dos sílabas tónicas: una, la del adjetivo base, y la otra, la de la terminación -mente; de allí que muchas personas duden a la hora de colocar la tilde. La regla es clara al señalar que el adverbio conservará la tilde en el lugar en el que la lleva el adjetivo base. Así, por ejemplo, cortésmente y fácilmente llevarán tilde porque los adjetivos cortés y fácil la tienen; en cambio, felizmente y fielmente no se tildan porque ni feliz ni fiel la llevan. Dudas también nos asaltan con la forma primeramente (Primeramente, quisiera agradecer a esta institución por…) que se siente incorrecta porque se tiende a igualar con formas tales como segundamente y terceramente, que aparecen en el diccionario académico con la marca de poco uso. Si bien no es incorrecto su uso, se sugiere alternar con términos semejantes como en primer lugar o en primer término; y, cuando no introduce el primer elemento de una serie, puede alternar con formas tales como ante todo, primordialmente, principalmente, previamente… e ir separado por pausa porque funciona como modificador oracional.  

Conviene precisar asimismo que, cuando se coordinan dos o más de estos adverbios, se admite la elisión de su último componente en todos ellos, excepto en el que cierra la serie: Respondió clara, pausada y ordenadamente. Esto también hay que tenerlo en cuenta en las construcciones comparativas: Luisa se expresó más clara y concisamente que el expositor anterior; El cirujano operó tan fría y calculadamente como se requería en la emergencia. 

Finalmente, no podemos dejar de señalar que los hablantes suelen recurrir a este tipo de adverbios porque, erróneamente, creen que le dan un cierto aire literario o culto a su estilo o a su propia manera de hablar. En el Perú, por ejemplo, se le ha dado un nuevo sentido al adverbio casualmente. Aquí se usa con el significado de ‘precisamente’, en lugar de ‘fortuito, eventual o accidental’.

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