Los extranjerismos y las redes sociales

Por , publicado el 28 de junio de 2023

A pesar de que muchos se resisten no solo a la adaptación, sino también al uso de extranjerismos o préstamos, es importante recordar que estos constituyen una de las formas de enriquecer el léxico y que su presencia responde a circunstancias políticas, culturales, económicas, tecnológicas, entre otras: «absorción de arabismos durante el dominio musulmán de la península ibérica; la entrada de galicismos  (voces procedentes del francés) desde la Edad Media […] la acogida de indigenismos (voces procedentes de lenguas indígenas de América) tras la llegada de los españoles a tierras americanas» (Ortografía de la lengua española, 2010, p. 596).

En la actualidad, no se puede negar el predominio de los extranjerismos del inglés (anglicismos), a causa, principalmente, de las redes sociales y de la tecnología en general. Usamos like, influencer, story time o follow como parte de nuestro vocabulario cotidiano. Pero ¿hasta qué punto son realmente necesarios?

Al respecto, en su primera actualización (junio de 2023), el Diccionario panhispánico de dudas explica la diferencia entre extranjerismos superfluos o innecesarios y extranjerismos necesarios o muy extendidos. Para los primeros existen equivalentes en el español, por ejemplo, en lugar de link se puede usar vínculo o enlace, online (en línea), like (me gusta). En cambio, para los segundos es difícil encontrar un término equivalente en nuestro idioma o ya están muy arraigados en el habla de los hispanohablantes, como el sustantivo wifi (‘sistema de conexión inalámbrica para acceso a internet’), que incluso está registrado en el DLE.

Usar términos en español en lugar de los extranjerismos —siempre que sea posible— también puede ser una buena estrategia para evitar errores ortográficos de escritura. Por ejemplo, en el plano oral es de uso recurrente el sustantivo hashtag, pero su grafía no es tan sencilla de recordar para los hispanohablantes. Es más fácil escribir su equivalente en español: etiqueta. Otro ejemplo es streaming, en español: emisión en directo.

Lo más probable es que terminemos adaptando al español una gran cantidad de extranjerismos que surgen en las redes sociales, sobre todo, si su grafía o su pronunciación nos resulta familiar; como ha sucedido con selfi (selfie), blog (blog) y trol (troll); incluso, con elementos compositivos, como ciber- (del inglés cyber): ciberacoso, ciberdelincuencia, ciberdelito.

Lo cierto es que, al final, es el hablante quien decide si usa un extranjerismo independiente de si hay o no un equivalente en español. Sin embargo, no está de más sugerir que se debe evitar el uso de extranjerismos superfluos y recordar que los extranjerismos que no se han adaptado a nuestro idioma se escriben en cursiva o con comillas dobles.

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