Creo que puedo hablar su idioma 

Por , publicado el 1 de abril de 2026

“Disculpe, señor, creo que puedo hablar su idioma” es la famosa frase con la que Yuji Beleza inicia sus videos virales en Tiktok. La primera reacción de las personas a quienes el influencer intercepta por las calles es incredulidad, pero luego, motivados tal vez por la curiosidad, responden hablando en su lengua materna. Al escuchar a Beleza seguir el diálogo en árabe dariya o en lingala quedan totalmente sorprendidos. Tal parece que nos llama mucho la atención que otra persona pueda hablar nuestro idioma. ¿Por qué? 

Porque el idioma es parte de nuestra identidad. En palabras de Edward Sapir (1949): “El ‘mundo real’ se construye en gran medida, inconscientemente, sobre los hábitos lingüísticos del grupo. No hay dos lenguas que sean lo suficientemente similares para que se considere que representan la misma realidad social”.  

Además, las normas y las convenciones que configuran una lengua reflejan cómo una comunidad lingüística en particular percibe, interpreta y representa su entorno social. Es tan fuerte la relación entre un sistema lingüístico y la identidad del hablante que, según Bernárdez, “saber expresarse en una lengua extranjera sin dejar traslucir la no pertenencia al grupo es muy difícil y, desde luego, no puede improvisarse” (El lenguaje como cultura, 2008, p. 216). Esto se refleja claramente en el dominio de nuestra lengua materna.  

A pesar de que por la relevancia comercial, cultural y científica de los países que las dominan, hay lenguas internacionales que han logrado traspasar los límites impuestos por la identidad cultural, como el inglés; los hablantes estiman la lengua que han heredado.  

Sin embargo, la estima no es suficiente, también es necesaria la instrucción en su uso correcto y adecuado, ya que las normativas permiten preservarla como un patrimonio que se heredará a las siguientes generaciones. Cada vez que pueda, el hablante debe conocer más sobre gramática, ortografía, léxico, entre otros aspectos. Si se trata del español, lo puede hacer, por ejemplo, mediante la Real Academia Española, la Fundéu o Castellano Actual. A propósito de esto, se debe recordar que en ningún caso conocer más una lengua debe ser motivo de discriminación contra quienes la usan incorrectamente.  

Por ser un sistema de signos que se utilizan casi al mismo ritmo de la respiración, no es común detenerse a pensar en cuán relevantes son las lenguas en la vida del ser humano. Solo a la luz de la comparación con hablantes de otras lenguas diferentes a la nuestra, nos damos cuenta de que somos parte de algo grande: un sistema de signos lingüísticos relacionados con nuestra cultura y nuestra visión del mundo.  

 

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