Duda resuelta: Mayúscula en pronombres referidos a Dios
Por Castellano Actual, publicado el 3 de abril de 2019Pregunta de Isabel López Sanz (Ecuador):
Cuando me refiero a Dios en un escrito, ejemplo:
Dios es la razón de mi vida, solo vivo para él. ¿Este él debo ponerlo con mayúscula?
Respuesta de Castellano Actual:
Estimada Isabel:
Se recomienda evitar la mayúscula en los pronombres personales referidos a la divinidad, o a personas sagradas como Dios, Jesús o la Virgen, pues en castellano esa categoría de palabras se escribe siempre con minúscula (Ortografía de la lengua española, 2010: 473): Dios es la razón de mi vida, solo vivo para él; Ve con Dios, que él te guarde como a la niña de sus ojos; Bendita tú entre todas las mujeres.
Saludos cordiales,
Castellano Actual
Pero queda la pregunta. Si se pone … “Dios es mi guía, en Él confío…” Es un error de ortografía?
Se dice distrito de Villa el Salvador o Villa El Salvador
Estimada Maribel:
En este caso el artículo forma parte del nombre propio, por lo que sería Villa El Salvador.
Saludos cordiales,
Castellano Actual
En teología, los pronombres personales de Dios siempre se escriben con mayúsculas, porque se supone que quien escribe es una persona de fe, y por lo tanto no escribe acerca de “la divinidad”, sino acerca del Dios único, verdadero y personal. Por lo tanto, creo que es un tema muy subjetivo y desde luego el escribirlos en minúscula no es una regla idiomática.
Incluso las versiones de la biblia como la Nueva Versión Internacional (NVI) siguen la recomendación que describe Castellano Actual. Como muestra tenemos: Salmos 3:4
“Clamo al Señor a voz en cuello, y desde su monte santo él me responde. Selah”, y Salmos 16:8 “Siempre tengo presente al Señor; con él a mi derecha, nada me hará caer.”
Por supuesto que se escriben con mayúscula. Y si la RAE dice lo contrario no me importa.
También cambió la norma para no acentuar los pronombres demostrativos, cuando antes sí se acentuaban y así se distinguían de los adjetivos demostrativos. Malo el cambio. Yo sigo escribiéndolos con la tilde, por supuesto. O el adverbio sólo frente al adjetivo solo. Por ejemplo.
Se aprecia siempre una voluntad maliciosa. Hacerlo todo más fácil en el segundo caso, y así degradar el idioma. Insultar a Dios, muchísimo más malévolo, en el primer caso.