El magíster Enríquez fue distinguido como profesor emérito de la universidad, en una ceremonia solemne y familiar. Su destacada trayectoria profesional, su calidad humana y firme compromiso con sus estudiantes han dejado huella en muchas generaciones de la UDEP, donde impartió cátedra durante más de 45 años.

Por Lucy Vicente.

Desde 1973, Denny Enríquez ha sido profesor en la Facultad de Ciencias Económicas Empresariales y en las maestrías de Ciencias de la Educación y del PAD-Escuela de Dirección.

Durante más de cuatro décadas, desempeñó su labor con generosa entrega y vocación de servicio.

Educador al 100%

El profesor Enríquez llegó a la UDEP tras culminar sus estudios en el Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresas de México (Ipade). Desde entonces, inició una gran trayectoria que la universidad y que sus colegas han destacado y reconocido en la ceremonia de investidura de profesor emérito, celebrada el 28 de noviembre de 2025, en Campus Piura.

Durante el evento, la magíster Juana Huaco destacó su ejemplo de responsabilidad, amabilidad y vocación profesional. “Educador al 100%, no solo en el aula, sino también en el pasillo, la cafetería o la biblioteca donde siempre brindaba una lección, un consejo, una palabra afectuosa y directa”, señaló.

Huaco compartió una experiencia que marcó su desarrollo profesional: la invitación del profesor Enríquez para que dictara cursos en el área de Comercialización, cuando ella aún no se sentía preparada. “No solo te decía lo que podías hacer, sino que te lo explicaba, dedicando tiempo y paciencia sin medir espacios. Gracias por entendernos a cada uno de sus pupilos”, expresó.

Agregó que quienes lo conocen dan testimonio del trato cálido y empático, así como de su permanente disposición para recomendar lecturas y ofrecer orientación académica. “Nos proporcionaba casos para nuestras clases, alguna lectura de interés; a veces, hasta él sacaba una fotocopia y nos la daba como lectura complementaria. No solo estaba preocupado por sus alumnos, también por los profesores jóvenes que ya estaban ingresando a la facultad”.

Ser y saber estar

Para el profesor Denny Enríquez, la UDEP ha sido más que un centro de estudios. “Normalmente, uno va a la universidad a hacer estudios superiores, a preparase para la vida; y si, además, nos dan la facilidad de tener estudios humanísticos, mucho mejor. Así, cultivamos nuestra cabeza y nuestro corazón”, comenta en un video de semblanza con motivo de su distinción.

Él siempre buscó estar a la altura de las circunstancias, lo afirman sus colegas, con el objetivo de ayudar a sus alumnos y compañeros a mejorar cada día. “Le gustaba dialogar y con sus frases bien hechas nos invitaba a reflexionar para recomenzar la tarea de cada día”, afirma Alma Rosa Machuca, profesora de la facultad.

La doctora Genara Castillo (en un artículo sobre el profesor Enríquez) subraya la trayectoria humana y académica del homenajeado. Resalta que contribuyó a formar varias generaciones de jóvenes profesionales. “Una tarea grata y un desafío para un profesor que puso sus talentos en juego en cada clase. En el curso de Ética empresarial que compartimos, nos dio el testimonio de su gran profesionalidad, su empeño por buscar bibliografía consistente y a la vez novedosa, con casos empresariales nacionales y del extranjero”.

“Un hombre bueno, dedicado y ejemplar”

La ceremonia de investidura incluyó la lectura de cartas testimoniales de algunos de sus diez hijos, quienes expresaron su admiración por la trayectoria profesional y su amor por la familia. “Mi papá no solo fue un profesor excepcional, sino un maestro para su familia. Su vida ha sido un ejemplo de entrega, disciplina y amor por la enseñanza”, compartió Juan Antonio, el menor de sus hijos. Un testimonio que refleja su integridad como profesor, esposo y padre.

El doctor Paul Corcuera, rector de la universidad, remarcó la gratitud y admiración de los integrantes de esta casa de estudios al trabajo realizado por Denny Enríquez alao. “Tus compañeros y tus alumnos reconocen en ti la verdadera vocación y esencia de un profesor: aquel que comparte conocimiento y, sobre todo, sabe ser un amigo verdadero, amable y sonriente, dispuesto a alegrar y a ayudar. Con tu entrega entusiasta has contribuido al buen funcionamiento de la universidad”, recalcó

“QUE LUCHÉIS Y RECÉIS”

En su intervención, el magíster Enríquez rememoró anécdotas de sus 45 años dedicados a la enseñanza. Compartió lecciones que marcaron su vida, como el consejo de San Josemaría Escrivá: “Que luchéis, que recéis, que no os aburgueséis”. Y, finalmente, animó a todos a valorar el legado espiritual de San Josemaría Escrivá, fundador del Opus Dei y primer Gran Canciller de la UDEP.