Karen Eche: “Queremos llevar la salud mental a más lugares”
Karen, egresada del programa de Psicología de la Universidad de Piura, cursa actualmente la maestría en Matrimonio y Familia y lidera Ampliamente, una organización integrada por personas que trabajan por la salud mental infantil en zonas rurales de Sechura.
Por Manuel Camacho
Al culminar sus estudios universitarios, Karen regresó a Sechura, su tierra natal, para afrontar una realidad que había vivido y que marcaría el rumbo de su trabajo profesional. Ahí, como en muchos otros lugares del Perú, el acceso a servicios de atención de salud mental es limitado y, en muchos casos, inexistente.

Vocación y tarea social
Eche reconoce que, aunque exploró distintas opciones en la escuela, eligió Psicología, donde encontró su verdadera vocación. “Desde un inicio, con los trabajos y en las clases, fui descubriendo mi vocación. Me gusta mucho promover la conciencia sobre la importancia de la salud mental, porque últimamente está muy descuidada”, afirma.
Reforzó ese compromiso al retornar a Piura, cuando identificó una brecha social y económica que afecta a miles de familias respecto a la atención psicológica: la escasa o nula accesibilidad a los servicios de salud mental en las comunidades más alejadas de la ciudad.
Aunque percibe que la salud mental sigue siendo un tema estigmatizado —sobre todo en las zonas rurales, donde la concientización sobre esta o la expresión emocional se minimizan—, Karen reconoce que los padres de familia muestran interés en apoyar a sus hijos, pero carecen de recursos necesarios (económicos y de acceso) para llevarlos a un centro especializado.
“Entre la decisión de invertir en alimento para sus hijos llevarlos a terapia, optarán por cubrir las necesidades más básicas. Por esta razón, Ampliamente se enfoca en brindar atención gratuita o a costo social”, señala.
Para mitigar esta realidad nació Ampliamente, cuando Karen estaba por culminar sus estudios en la universidad e iba a ingresar a hacer su internado. “Junto con algunos compañeros nos dimos cuenta de que había una necesidad grande de atención, en cuanto a salud mental, sobre todo en las zonas rurales. Entonces, comenzamos este proyecto”, recuerda.

Salud mental, infancia y futuro
Uno de los programas de Ampliamente, que incentiva la expresión de emociones y el cuidado de la salud mental, es Escuela Dulces Emociones, en la cual se combina repostería y educación emocional: “Niños y adolescentes aprenden cosas básicas de repostería y pueden ir conversando acerca de la expresión de emociones, de la validación, del compañerismo y del trabajo en equipo”, explica Karen.
La lógica detrás es simple: al cocinar, los niños encuentran un espacio relajado para expresarse. “No se busca que salgan los mejores postres, sino que esta práctica sea una herramienta para ayudar a expresar las emociones y, a partir de ahí, para el cuidado de la salud mental”, comenta.
La psicóloga asegura que, mediante este tipo de programas se contribuye a la experiencia de los menores, grupo etario en el que los problemas de salud mental repercuten en la vida adulta. “La carencia afectiva influye en múltiples áreas: en su autoestima, en su acceso a la educación, en el trabajo, en sus relaciones”, afirma Karen, quien asegura que la crianza cercana y afectiva de los padres es clave.

La alianza multisectorial
Diversas organizaciones, entre ellas la Unesco, reconocen que la infancia en el mundo se halla desprotegida. Según Eche, el Estado ha incrementado su presencia en zonas rurales, pero no es suficiente. “Un programa para 6000 habitantes, con un solo profesional, no alcanza a cubrir todas las necesidades. Las instituciones educativas más grandes, por ejemplo, tienen a un psicólogo para 600 alumnos”, advierte.
No obstante, reconoce que, si bien la responsabilidad del Estado es esencial —sobre todo en las zonas más vulnerables—, la tarea para disminuir las tasas de trabajo o la violencia infantil es compartida. “En cada problemática, la responsabilidad no siempre es del Estado. Como sociedad civil, podemos apoyar, involucrarnos en voluntariados o en iniciativas que promuevan una infancia segura y digna”, comenta.
Asimismo, reconoce que los financiamientos y alianzas son vitales para sostener proyectos como Ampliamente. “Detrás de cada iniciativa que se implementa hay un bastante trabajo de gestión de recursos. En cuestión de alianzas, algunas empresas no necesariamente apoyan con dinero, pero sí con recursos, por ejemplo, educativos o de transporte”, dice.
Mirando hacia adelante
Pese a las adversidades, Karen Eche expresa optimismo: “Veo el futuro con mucha esperanza. Creo que se pueden ir sumando cada vez más personas, de manera individual o colectiva, para promover la salud mental y el cuidado de los infantes”.
Por lo pronto, para lograr sus objetivos, Karen continúa formándose profesionalmente. Esta vez, cursa una Maestría en Matrimonio y Familia en el Instituto de Ciencias para la Familia de la UDEP. Ella quiere aprender nuevos métodos para involucrar a los padres en los proyectos de bienestar emocional.
Además, busca potenciar el uso de la tecnología para fortalecer el alcance de Ampliamente; pero, aclara: “La IA no va a reemplazar al psicólogo. Lo que más ayuda a la persona es la conexión, el sentirse escuchado. Eso no se recibe de una inteligencia artificial u otra tecnología”, asegura.
![]() |
![]() |
![]() |






