El doctor Jorge Rosales Aguirre, jurista, historiador y profesor emérito de la UDEP, comparte su experiencia docente y resalta la importancia de conocer y valorar la historia del Perú. “La Historia es una disciplina que nos permite adquirir conciencia del vivir (…) ver el pasado como creador y como explicación del presente que debemos vivir (…), solo así la Historia tiene sentido o significado”.

Por Lucy Vicente

Rosales ha sido profesor ordinario de la universidad durante más de 35 años, uno de los promotores de los coloquios de estudiantes de Historia de la Facultad de Humanidades y profesor pionero de la Facultad de Derecho que, el 2025, lo distinguió por su destacado aporte académico y humano en la facultad.

¿Qué lo inspiró a estudiar Derecho y a seguir la especialidad de Historia?

Desde niño, he sido un aficionado a la lectura y al diálogo. En esas lecturas y conversaciones descubrí el Derecho y el sentido de la justicia, lo que me llevó a estudiar la carrera, en la Pontificia Universidad Católica del Perú.

Y la historia y las diferencias entre el suceder y el conocer las comencé a distinguir en las clases del colegio; y, principalmente, en las tertulias familiares y en las visitas dominicales a mi abuelo paterno, don Manuel Antonio Rosales Mejía, en su casa, en el barrio norte de Piura, conocido como la Mangachería. Además de repasarnos la doctrina cristiana, mi abuelo nos hablaba de la historia familiar, de la historia piurana y peruana, de personajes destacados, del trazo de la ciudad y de los negocios que él había tenido.

¿Qué personas influyeron en su trayectoria personal y profesional?

Además de mis padres, abuelos y tíos, algunos de mis maestros como Baltazar Maldonado, quien nos enseñó las operaciones básicas de matemática; Max H. Cornejo Pacorta, director de la Escuela Fiscalizada N.º de Talara; José Estrada Morales, profesor de Historia peruana; Néstor Martos Garrido, de Historia Universal; y el ingeniero Roberto Nolte Garcés, que con sus tizas de color hacía fácil aprender el álgebra.

En la Universidad, Raúl Porras Barrenechea, Pedro Manuel Benvenuto Murrieta, Luis Jaime Cisneros Vizquerra, Vicente Ugarte del Pino, José Agustín de la Puente Candamo, René Hooper López, Carlos Rodríguez Pastor (padre), entre otros. 

¿Qué lecciones de historia marcaron su vida?

En la universidad, la imagen de los incas y del Imperio Incaico que nos dio Raúl Porras Barrenechea; la visión del lenguaje que nos enseñaron Pedro Benvenuto Murrieta y Luis Jaime Cisneros.

Recuerdo que Luis Cisneros me invitó a incorporarme al Seminario de Lingüística que él dirigía en el Instituto Riva Agüero, como primer paso para ser miembros de su cátedra en la Facultad de Letras de la PUCP. Lo hizo porque le agradaron las respuestas de mi primer examen del curso que él nos dictaba. Pero, en mi caso, la Historia venció a la Lingüística.

También debo mencionar las clases de Historia del Derecho que impartía el doctor Vicente Ugarte con quien llegamos a ser muy buenos amigos. Años después, cuando se creó la Facultad de Derecho de la UDEP, yo sería titular del curso y pude participar en la formación de algunos de los actuales catedráticos de la asignatura.

¿Cuándo llegó a la UDEP?

Llegué en 1980, como profesor visitante. Durante diez años, dictaba clases en todas las facultades de la universidad. Posteriormente, la doctora Carmela Aspíllaga me invitó a ser docente para el naciente programa de Educación; y ya en 1990, por invitación de los doctores Antonio Mabres y José Navarro, me integré como docente ordinario del claustro universitario de Piura.

Recuerdo que mi primer contacto con la UDEP fue a través del doctor José Agustín de la Puente, con quien trabajaba en el proyecto de la Historia Marítima del Perú y en su cátedra de Historia Peruana en la PUCP. Él presidía entonces la Asociación para el Desarrollo de la Enseñanza Universitaria (ADEU), la entidad promotora de la UDEP.

¿Qué anécdotas han marcado su recorrido en la UDEP?

En mis cursos yo daba suma importancia a la formación del Perú, con el aporte prehispánico, hispánico y negro. En una ocasión, mis clases coincidieron con un hecho ocurrido en la capital: el alcalde Lima decidió retirar la estatua que estaba en la plaza, a un costado de Palacio de Gobierno, en homenaje a Francisco Pizarro.

El hecho, transmitido en televisión nacional, lo vio una de mis alumnas junto a su padre, quien estaba de acuerdo con la medida. Me dijo que ella lo corrigió haciéndole ver que eso era inaceptable ya que los peruanos no somos ni vencedores ni vencidos sino mestizos, fruto de la fusión de varios elementos. Puede comprobar que mis clases no caían en el vacío. Esa alumna llegó a ser profesora en la universidad y, en algún momento, compartió cátedra conmigo. 

¿Qué lo motivó a promover la creación de la especialidad de Historia en la universidad?

Era una vieja idea expresada por César Pacheco Vélez, primer profesor de Historia de la universidad y de Vicente Rodríguez Casado (Vicentón para los amigos). Los tres coincidimos en Lima, en la Casa Orbea, la casona de don José Agustín. Yo sólo heredé la idea, le di forma, y por el conducto correspondiente se elevó al Consejo Superior, el cual aprobó el expediente. Se buscaba que los alumnos, de cualquier facultad que tuviesen vocación histórica pudieran hacerla realidad.

¿Por qué es importante que conozcamos la Historia del Perú?

El doctor De la Puente Candamo explicaba que el peruano nunca debe olvidar que, antes que hombre y profesional o trabajador, es peruano. Por tanto, debe tener siempre presente su historia, cómo se ha formado, cómo ha llegado a ser, cómo se ha gestado cada etapa de su proceso histórico, cómo hemos llegado a ser nación independiente, sin romper ni negar todo lo anterior.

Para un desarrollo claro y pleno, y para su total y cabal comprensión, la sociedad peruana, mejor aún, la  nación peruana, debe tener conciencia de sí misma y de su proceso histórico.

¿Cuál es el significado de la Historia?

Hay que distinguir entre historia como sucede, escribimos la palabra con “h” minúscula, y la Historia como conocer, la escribimos con “H” mayúscula. En la Historia hay que diferenciar entre Historia ciencia e Historia conciencia de la vida. Es decir, entender que la ciencia histórica tiene valor en tanto en cuanto nos permite adquirir conciencia del vivir, vale decir, ver el pasado como creador y explicación del presente que debemos vivir con plena conciencia, y ver el presente como gestor de un futurible que en un momento se convierte en futuro. Sólo así la Historia tiene sentido o significado.

¿Cómo ve el futuro de la investigación de la Historia del Perú?

Pienso que la investigación de la Historia de Perú y sobre el Perú están aseguradas. Esa es la razón de ser de la existencia de la Especialidad de Historia en las universidades del país, como la que existe en la nuestra. Formamos historiadores en el exacto sentido del término y para que investiguen el pasado en toda su amplitud y con profundidad. Son muchos los historiadores que hoy investigan nuestro pasado, como Oswaldo Holguín Callo y Elizabeth Hernández García, en Lima; y Jorge Pavel Elías, Julissa Gutiérrez, Carlos Hugo Sánchez, Ruth Rosas, Alfonso Lip, entre otros, en Piura. 

¿Qué mensaje les daría a las futuras generaciones del país?

A las futuras y a las actuales generaciones les diría que vivan con plena conciencia de nuestra realidad, que asuman las tareas que les corresponde, con el firme propósito de cumplirlas y hacer del país una nación cada vez más unida y solidaria.