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Modelación numérica de flujo subterráneo
INTRODUCCIÓN
En atención a los datos necesarios para realizar una modelación
numérica del flujo en un sistema acuífero en medio granular,
es indispensable contar con un mapeo suficiente de características
hidrodinámicas y geométricas.
Con
base en una antigua publicación del Servicio Geológico español
1, que mantiene plenamente su vigencia, se apunta
que la definición del movimiento del agua puede simularse
si se cuenta con:
-
La geometría
-
Las propiedades físicas del medio
-
Las leyes que gobiernan el movimiento del agua
-
Las condiciones en los límites del sistema
-
Las condiciones iniciales de funcionamiento del sistema
-
La descripción de las acciones exteriores al sistema
La modelación
de un sistema hídrico subterráneo es la obtención, como producto,
de la evolución de los niveles de agua y de las velocidades
de flujo en el entorno definido (dominio).
No se
pretende en estos apuntes abarcar toda la temática, sino destacar
los datos que son indispensables para llevar a cabo la tarea.
El contenido presupone la dificultad propia de adquisición
de datos, por lo cual no se tiene en cuenta ninguna técnica
especial, sino procedimientos comunes, y hasta rudimentarios.
Los
pozos incluidos en el banco de datos deben –todos- estar perfectamente
georreferenciados y acotados (con GPS de alta precisión).
Los
pasos de un proceso de modelación son:
-
Toma y selección de datos
-
Preparación de la malla de modelación y de la presentación
de datos necesarios
-
Calibración o ajuste del modelo numérico
-
Explotación o simulación del modelo numérico para toma de
decisiones sobre el manejo del sistema hídrico subterráneo.
GEOMETRÍA
La geometría del sistema a modelar debe describirse mediante
mapas de curvas de profundidades de pisos y techos de cada
acuífero comprendido. Como paso intermedio son útiles los
cortes, secciones o diagramas bloque.
Los
datos provienen de la descripción litológica de las perforaciones
en el dominio (datos aportados por el perforista en el parte
diario de avance o en el resumen final). Si no se cuenta con
esta información, puede intentarse obtenerla mediante perfilaje
en pozos construidos que estén accesibles por una sonda de
rayos gamma, y completar mediante interpretación de sondeos
eléctricos verticales que contengan mediciones en la ubicación
de los pozos perfilados y en medio de los distintos puntos
de estos sondeos paramétricos.
El trabajo
debe ser realizado por un geólogo, un geofísico y un hidrólogo.
Las
interpolaciones pueden realizarse por métodos geoestadísticos,
aplicados por técnicos con experiencia en el tema. En caso
contrario, es conveniente la interpolación manual. Debe destacarse
en los mapas si existe interconexión posible de acuíferos.
LÍMITES
Al discretizar el dominio (área de estudio) debe destacarse
cada “accidente” que afecte la continuidad del sistema representado:
ríos efluentes e influentes, canales de drenaje, límites rocosos,
etc.
Estos
límites pasarán a definir las condiciones de borde del sistema:
cargas o niveles constantes (un río conectado hidráulicamente
con el acuífero), carga nula (un borde impermeable que no
tiene conexión alguna con el sistema) o caudal constante (flujo
entrante o saliente, que permanece invariable en un proceso).
PROPIEDADES FÍSICAS
Las propiedades físicas a describir son la conductividad hidráulica
(K) y el coeficiente de almacenamiento (S) en cada acuífero,
y la conductancia hidráulica vertical (Ki’/bi’)
entre distintos acuíferos. Estos datos pueden extraerse de
ensayos puntuales de bombeo con pozo y piezómetro, en la mayor
cantidad posible, donde se conozca la ubicación del filtro,
y de acuerdo a las condiciones preestablecidas de simulación
(capa única, más de una capa, etc.). Si se cuenta sólo con
un pozo, sin pozo de observación, sólo podrá obtenerse K (a
través de la transmisividad) mediante ensayo de recuperación.
Las
prácticas con trazadores permiten buenas descripciones de
estas propiedades.
FUNCIONAMIENTO HIDRÁULICO
Una modelación numérica de flujo necesita datos iniciales
del sistema y datos de funcionamiento del mismo. La simulación
del estado estacionario del sistema acuífero, si es posible,
reviste mucha importancia. Los pasos que permiten, a posteriori,
reproducir el funcionamiento transitorio son indispensables
para encarar modelos de gestión exitosos.
Se debe
contar con una serie prolongada y confiable de mediciones
de niveles hidráulicos. La red de monitoreo habrá sido definida
con este propósito. Los pozos seleccionados deben reproducir
fielmente el comportamiento real que se pretende simular.
Una serie completa de medidas tiene que haberse efectuado
en un breve lapso de tiempo para que responda a una “fotografía”
representativa de la situación. Debe cuidarse que los datos
que se incorporen pertenezcan a pozos medidos con bomba apagada
durante tiempo suficiente para que no se vea alterada la piezometría
del conjunto de datos.
Cada
pozo importante debe contar con varios registros de niveles
en el tiempo (hidrograma) para la calibración del estado transitorio.
El mapa
inicial de superficies piezométricas (sistema inalterado)
de cada capa es la base a reproducir en la simulación en estado
estacionario. Si es altamente confiable, al igual que la geometría,
tiene como beneficio la posibilidad de mejorar la interpolación
de parámetros hidrodinámicos y la distribución areal de la
recarga.
ACCIONES EXTERNAS
Las dos acciones externas son la recarga y la extracción.
La recarga
se obtiene mediante el balance hídrico. La observación de
mapas de superficies potenciométricas permite definir la distribución
primaria del volumen. Una primera aproximación a esta variable,
si se conoce fehacientemente el mecanismo de descarga de cada
acuífero, es calcular mediante esta variable el volumen recargado.
Debe evaluarse además el volumen recargado por riego.
La extracción
debe obtenerse mediante inspección del área y encuestas cuidadosas.
Debe apuntarse la distribución temporal con precisión.
Las
tasas de recarga y extracción pueden presentarse mediante
mapas o directamente por distribución y sumatoria en cada
celda que se divida el dominio de cálculo.
COMENTARIOS FINALES
La calidad de la selección de datos influirá directamente
en las dificultades que se presenten en el proceso de simulación.
El criterio
técnico del encargado de las tareas de modelación será decisivo
en la validez del modelo numérico. Conviene siempre destacar
las limitaciones con las que debe operarse el modelo una vez
calibrado y puesto a producir.
Es muy
común –y lamentable- escuchar que los modelos numéricos son
ineficaces, cuando puede verificarse mediante el estudio minucioso
de la técnica que la nobleza de la metodología es insospechable.
En estos casos debe entenderse que los datos incorporados
fueron incorrectos o insuficientes o que el encargado de la
modelación no trabajó adecuadamente.
REFERENCIAS
Ministerio de Obras Públicas. Dirección General de Obras Hidráulicas.
Servicio Geológico. Boletín Nº37. Informaciones y estudios.
Madrid, Octubre 1972.
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