Año II - Número 68 Boletín semanal editado por la Oficina de Información Abril 2003


REGIÓN PIURA: RETOS EN EL SIGLO XXI

Antonio Brack Egg
Piura, 26 de abril del 2003

Hoy el Perú se debate entre escándalos, enfrentamientos y zancadillas políticas, y los ciudadanos tenemos la impresión que estamos perdiendo la visión del futuro del país. Los medios de comunicación están saturados de noticias negativas y nos imponen considerar asuntos de poca trascendencia para la reconstrucción y la construcción de nuestro bienestar como Nación.

Desde todos los rincones del país se escuchan voces de reclamo, que echan la culpa de los problemas a otros y que solicitan que otros resuelvan los problemas locales. Sin embargo, muy pocas voces van en el sentido de buscar la solución de los problemas desde la propia iniciativa y sólo pedir ayuda a otros cuando se han agotado los esfuerzos locales o regionales.

Constatamos que existe una actitud generalizada de pedir cuentas al país por lo que debe hacer por nosotros, pero pocas veces nos ponemos la mano en el pecho y pensamos qué estamos haciendo nosotros por el país, nuestra Patria, cada uno desde nuestra posición como políticos o empresarios, como estudiantes o profesores, como padres de familia o trabajadores.

Muy pocas veces escuchamos planteamientos sobre el futuro del Perú, y que los intereses del país deberían estar antes que los intereses particulares. Esta actitud conlleva a anteponer intereses individuales o de grupo a los grandes intereses de la Nación, y, mientras otros países avanzan en el desarrollo, se tiene la sensación de que el nuestro, el Perú, no logra despegar y enrumbar hacia horizontes donde la luz se logre ver al final del túnel de las confusiones.

En los rostros de los jóvenes, especialmente universitarios, se pueden ver señales de preocupación por el futuro y por lograr hacer algo en la vida. Más aún, es clara su desorientación sobre las enormes potencialidades que ofrece nuestro país para superar los altos índices de pobreza. Esta situación es por demás preocupante, porque el Perú es un país con una gran mayoría de jóvenes, que durante su corta vida han visto casi exclusivamente fracasos, inmoralidad e ineficiencia política.

ECONOMÍA INEFICIENTE Y DETERIORO DE RECURSOS NATURALES

Desde la fundación de la República la economía peruana se ha caracterizado por su insostenibilidad y por altibajos continuos entre cortas épocas de bonanza y largos periodos de crisis.

Es verdaderamente difícil de comprender que Israel, 62 veces más pequeño que el Perú, logre exportaciones de más de $ 5 000 per capita; Chile cerca de $ 1 300 per capita; Costa Rica, 25 veces más pequeño que el Perú, cerca de $ 1 200 per capita; y que el Perú apenas llegue a $ 270 per capita de exportaciones anuales.

Nuestra economía derrocha ingentes recursos naturales, por la forma de extracción o procesamiento, que no guardan relación alguna con las nuevas tecnologías. Por ejemplo, para producir una tonelada de harina de pescado se usan 7 toneladas de sardina y anchoveta, para venderla al mercado internacional a unos $ 650 la tonelada. Pescamos al año cerca de 7 millones de toneladas de sardina y anchoveta, y al menos el 10% se pierde por la falta de refrigeración de las embarcaciones, y de preservación desde el punto de pesca hasta el puerto que hacen que el pescado llegue, con frecuencia, en condiciones tales que la harina producida merma en su calidad. Por otra parte, si se lograra transformar la sardina en productos de consumo directo humano, lograríamos mayores ingresos que transformándola en harina. Existen cálculos que con una tonelada podríamos ganar hasta 10 veces más.

Es también de preocupación que las actividades económicas generan graves impactos sobre el ambiente y van mermando el capital natural de recursos naturales del país.

La agricultura migratoria en la Amazonía tala y quema al año cerca de 300 000 hectáreas de bosques, quemando cerca de $ 2 000 millones anuales en maderas aprovechables, para implantar una agricultura de subsistencia con escaso éxito en los mercados.

Las extracción forestal es depredatoria porque no se repone el recurso, y si seguimos extrayendo la caoba y el cedro como lo estamos haciendo hoy, dentro de un decenio la caoba como recurso comercial se habrá agotado. Esto lo entienden muy bien algunos países asiáticos que ya han iniciado la forestación con caoba para entrar al mercado cuando nuestro recurso se haya agotado. La historia del caucho se repite tal cual, sin haber aprendido la lección, apenas un siglo después.

El 60% de nuestros suelos agrícolas está con severos problemas de salinización en la Costa; de erosión en la Sierra; y de pérdida de fertilidad en la Amazonía. A pesar de ser el recurso más escaso del país, su tratamiento es muy deficitario. Mientras las tierras de Lambayeque están salinizándose por el continuo cultivo de arroz, estamos planeando hacer la irrigación Olmos, sobre 60 000 hectáreas de bosques de algarrobo, pero no corregimos los errores que estamos cometiendo en las tierras ya en uso.

Las cuencas altas de los ríos costeros, que son las zonas productoras del agua, se están deteriorando en forma alarmante, lo que traerá problemas de cantidad y calidad del agua a futuro en las partes bajas, donde se ubican los usuarios o consumidores del recurso. Los grandes proyectos de irrigación, construidos con tanto esfuerzo desde la segunda mitad del siglo XX, sólo han concebido la captación del agua y su distribución, mas no han incluido en los planes de desarrollo el manejo de las cuencas altas. Mientras en las partes bajas se paga por el uso del agua, no se invierte una parte de estos fondos recaudados en el manejo de las cuencas altas productoras y colectoras del agua.

Desde el inicio de nuestra vida independiente hemos perdido al menos 15 millones de hectáreas de bosques en la Costa, en la Sierra y en la Amazonía, y desde 1892 hemos reforestado apenas unas 500 000 hectáreas. Gran parte de los bosques de la Costa y de la Sierra se han perdido. Los bosques de las cuencas altas de los ríos Piura, La Leche, Zaña, Chancay, Jequetepeque han sido reducidos a escasos relictos, con grave impacto sobre el flujo del agua, que arrastra sedimentos de la erosión y colmata los reservorios. De los bosques andinos de keuña y kolli, con cerca de 3 millones de hectáreas, en la actualidad apenas quedan 100 000. Es muy difícil para la generación actual comprender que en las partes altas de Piura y Lambayeque existían en el pasado extensos bosques de neblina y el jaguar llegaba en el siglo XIX hasta el río Pativilca en el departamento de Lima.

Este panorama preocupante y real no nos debe inducir al pesimismo y al derrotismo de ninguna manera. Por el contrario nos debe inducir a un sano optimismo para corregir y revertir los entuertos del pasado, y hacer de ello oportunidades de empleo, de trabajo y de nuevas actividades económicas para nuestros pobladores. En efecto, lo que ha sido deforestado puede ser reforestado; la salinización y la erosión de los suelos puede ser corregida; y donde en el pasado existían bosques puede haber bosques nuevos, que produzcan madera y agua.

EL PERÚ: UN PAÍS DE ENORME POTENCIAL PARA EL DESARROLLO

Pocos países en el mundo ofrecen una tan alta diversidad de potencialidades para su desarrollo y para mejorar la calidad de vida de sus habitantes como el Perú. Es, en todo el sentido de la palabra, un país bendecido por la Pachamama y por Pachacámac, el Señor de la Tierra.

Los peruanos aún no hemos descubierto nuestro país, porque no lo conocemos y porque nuestra educación ofrece amplia información sobre otras realidades, marginando las nuestras.

La economía peruana margina y olvida las enormes posibilidades o ventajas de nuestro país frente a otros, que con territorios más pequeños y con menos recursos han logrado labrar una economía de prosperidad y seguridad para sus ciudadanos.

El Perú es un país forestal

Es el segundo país en bosques tropicales amazónicos; el cuarto en bosques tropicales; y el octavo en superficie de bosques de todo tipo. Sólo en la Amazonía se han delimitado 26 millones de hectáreas de bosques de producción permanente, lo que equivale a 5 veces la superficie de Costa Rica. Sin embargo, con una superficie tan importante de bosques apenas exportamos $ 120 millones anuales en madera, mientras que Chile con 3 millones de hectáreas exporta al año $ 2 400 millones. Las razones de esta situación son esencialmente dos: la primera que el Perú no ha sido visto como un país de potencial forestal por parte de los que tienen en sus manos la economía nacional: y la segunda, es que por ignorancia o necesidad preferimos quemar bosques para hacer una agricultura de miseria, en lugar de manejar bosques. Si manejáramos sólo 500 000 hectáreas anuales de bosques, en turnos de corta de 50 años, podríamos producir al menos 10 millones de m3 de madera y aumentar las exportaciones de $ 120 millones a $ 3 000 millones anuales.

Sin embargo, nuestros bosques no sólo deben ser considerados como fuentes de maderas, sino también de muchos otros productos como plantas medicamentosas, fauna, recursos genéticos y atractivo turístico. Por ejemplo, los bosques de algarrobo de la Costa norte, tan maltratados por la ampliación de la frontera agropecuaria, están siendo redescubiertos como fuente de productos como la algarroba y la algarrobina, y para la protección de las ciudades y de las áreas agrícolas por los acelerados procesos de desertificación.

El Perú es un país pesquero

Nuestro mar, por ley nombrado como Mar de Grau, es en primer lugar un mar extremadamente productivo por las aguas frías, y, también, una de las dos cuencas pesqueras marinas aún no saqueadas en el mundo. Por lo tanto, es un recurso de incalculable valor para la economía del país y la seguridad alimentaria del país y del mundo. Este recurso marino es y será una de las despensas del país, siempre y cuando lo administremos en forma responsable. Hoy contribuye con cerca de 500 000 toneladas anuales al abastecimiento de proteínas.

El Perú es un país de ganadería de camélidos

Las punas o pajonales de los Andes, que comprenden cerca de 18 millones de hectáreas, pueden ser una fuente de riqueza a través de la cría de los camélidos domesticados, la alpaca y la llama, y el manejo de la vicuña silvestre, el símbolo de nuestra riqueza animal en el Escudo Nacional. La vicuña, después de su recuperación de la casi extinción, es hoy en forma creciente fuente de ingresos de comunidades andinas porque posee la fibra más cara del mundo, además de su finura, y el kilogramo se paga a las comunidades a $ 385, lo que equivale a 2 000 kg de lana de ovino andino. Hoy el Perú es respetado en el mundo por haber recuperado a la vicuña de la extinción y por ser el primer productor mundial de una de las fibras más finas.

Por desgracia, con la alpaca el panorama es menos promisorio por un error histórico cometido a partir de 1991, en que se derogó la ley que prohibía la exportación de alpacas reproductoras. Hoy otros países, como Australia, Nueva Zelanda, EE. UU. de Norteamérica y hasta China, ya poseen más de 100 000 alpacas finas, y tienen programas de cría. Se calcula que dentro de 25 años la población de alpacas de estos países llegará al menos a un millón y habremos perdido en gran parte un recurso casi exclusivo del Perú. Mientras otros países cuidan con celo ciertos recursos estratégicos, nosotros, por falta de visión de futuro, no lo hacemos.

El Perú debe ser un país de acuicultura

La acuicultura es otro potencial enorme en nuestro país, tanto en las zonas marino costeras, en los Andes, donde poseemos más de 12 000 lagos y lagunas, y en la Amazonía, con especies nativas de primera calidad como el paiche, la gamitana, el paco, el sábalo, el acarahuazú, el tucunaré y varias otras. Hoy en el mundo la acuicultura es una de las actividades económicas de mayor desarrollo y ya ha superado a la ganadería en producción de proteínas, por los beneficios para la salud de la carne de pescado, la carne del futuro. En Puno y en Huancavelica se están produciendo con la truchicultura en jaulas entre 90 y 120 toneladas de carne por hectárea año, mientras con ganadería de vacunos y ovinos apenas se logran producir 150 kg de carne por hectárea de pastos. La acuicultura tecnificada es la forma más eficiente de producir proteínas en poco espacio.

El Perú es un país de enorme potencial para el turismo y el turismo hacia la naturaleza

No existe país en el mundo con tal diversidad de paisajes, biodiversidad, culturas, restos arqueológicos, potajes, y aguas termales, entre otros atractivos, al igual que el nuestro. El turismo a la naturaleza tiene la enorme ventaja que no hace falta extraer algo del ambiente para llevarlo a un mercado, sino que se trae al consumidor, el turista, al sitio. Por desgracia, recibimos pocos turistas porque no hacemos conocer los atractivos variados del país, un aspecto donde debemos invertir a futuro. Pero para dar a conocer nuestro país, primero los peruanos debemos conocerlo, y esto depende de una educación renovada que haga conocer al Perú en su diversidad y en sus atractivos. Si llegásemos a tener al menos 5 millones de turistas, esto representaría un ingreso anual de divisas de unos $ 5 000 millones, y generaría una serie de actividades económicas relacionadas con el transporte, el hospedaje, la artesanía, las comidas, las fiestas y la conservación de bosques. Así lo han comprendido la Comunidad de Santa Catalina de Chongoyape, que posee la primera área natural protegida privada de 34 000 hectáreas, y la Comunidad Esse'eja de Madre de Dios, que posee un albergue turístico, que el año 2 002 le generó ganacias por $ 60 000.

El Perú debe ser un país de productos orgánicos y naturales

La demanda de productos orgánicos, no contaminados con agroquímicos tóxicos, crece a ritmos de 15 a 20 % en el mundo desarrollado. Se vislumbra que en el año 2 010 será un negocio anual de $ 100 000 millones. Con cuánto participará el Perú en ese mercado emergente? Nuestro sector agrario exportó el año 2 002 por $ 750 millones. Si nos proponemos ser un país de producción orgánica podríamos participar en este nuevo negocio con $ 5 000 millones en ese año. Pero debemos hacerlo, de otra manera el lamento será tarde.

Por lo tanto, debemos pensar en un Perú forestal, pesquero, de acuicultura, de ganadería de camélidos, de ecoturismo y de producción orgánica, y no sólo pensar en que somos un país minero y arqueológico.

LA REGIÓN PIURA Y LOS RETOS DEL SIGLO XXI

La Región Piura, sin lugar a dudas, tiene un sitial importante para lograr un desarrollo espectacular. Es una región única, original, inconfundible, con un perfil de potencialidades y de gentes que ofrecen una capacidad enorme para avizorar un futuro promisorio.

Si queremos hacer comparaciones, a veces un poco odiosas, la Región Piura ofrece mayores potenciales de desarrollo que Israel, porque es más grande en extensión, tiene más agua, menos habitantes, y más recursos, pero tiene similitudes de suelos de desierto, problemas de salinización y sol abundante. Pero la mayor diferencia está en que Israel ha invertido enormemente en generar ciencia y tecnología, y su capital más valioso es el conocimiento.

Los recursos de Piura son el mar, los bosques secos, los algarrobales, los bosques y zonas templadas de altura, la jalca o páramo, la energía solar, la minería y su gente emprendedora.

Sin embargo, también enfrenta problemas de suelos salobres, deterioro de cuencas, pérdida de bosques y desertificación, y la binacionalidad de algunas cuencas, que obliga a concertar.

Posee una densidad poblacional baja, con una mayoría urbana del 71% y cerca del 50% de población joven, un reto a tener muy en cuenta. La escolaridad llega al 85% y el alfabetismo rural al 77%. La población escolar es el 30% del total, lo que implica inversiones fuertes para mejorar la calidad. Cuenta con 414 bibliotecas, de las que 14 son de tipo superior.

La pobreza es del 13% y el promedio de ingresos mensuales per cápita/mes es de S/. 210.

La tierra productiva es problema y reto. Problema por los procesos de salinización, erosión y deterioro de las cuencas altas. Reto porque implicará producir más para los mercados internacionales y según las exigencias y tendencias de los mercados.

Posee 70 000 hectáreas de áreas protegidas y se siembran al año unas 200 000 hectáreas.

Posee rarezas ecológicas como Illescas, con lobos, cóndores y pingüinos; Virilá, con aves migratorias; los manglares de San Pedro, los más meridionales de la costa pacífica oriental; los bosques con el cortarrama de Raimondi; los bosques secos con numerosos endemismos de aves, mamíferos y reptiles; los páramos de Ayabaca y Huancabamba, con las Huaringas; la chicha, la algarrobina y tantas otras bondades.

En los despoblados existen comunidades tradicionales con extensiones de bosques, donde el recurso más importante es el algarrobo, tan ligado a la tradición piurana, y siempre es emocionante escuchar cantar "verdes mis algarrobos verdes, verdes como el color de la esperanza". El algarrobo, además de proteger contra el avance del desierto, es cada vez más fuente de productos únicos y de alto valor nutritivo, como la harina de algarroba que produce la Comunidad San Juan Bautista de Locuto con el apoyo de la Universidad de Piura.

Uno de los grandes retos del siglo XX y el tendón de Aquiles de la Región será el manejo de las cuencas altas para el flujo del agua, el elemento indispensable para la producción. La Región deberá tener muy en cuenta este aspecto y ver cómo generar inversiones en las cuencas altas para asegurar el agua. La reforestación es posible en grandes extensiones en las cuencas altas, con especies nativas como el bambú y otras, y podría ser una actividad importante para las comunidades altas, productoras de agua.

Un enorme potencial ofrece la producción orgánica para los mercados internacionales: mango, limón, algodón, banano, pescado de mar, subproductos de la algarroba como nutracéutico.

La acuicultura es una actividad subaprovechada, y es posible la cría de Artemia, de peces en los reservorios, y del cocodrilo de los manglares, hace dos siglos abundante en los ríos Chira y Piura, entre otros.

Es factible criar venados para carne de exportación, como se hace en otros países; el sajino para carne y cuero muy fino; y, por qué no, loros, pacasos y otras especies.

El ecoturismo y el turismo hacia la naturaleza es un potencial dormido en la Región. Bosques secos, con especies únicas; manejo y caza de venados; playas con mar cálido; camino inca; reservorios para deportes acuáticos; Illescas para turismo de aventura, etc. Cuando el gran científico alemán Alexander von Humboldt hace 200 años recorrió el camino inca desde la frontera con Ecuador hasta Huancabamba, escribió en su diario: "Los reyes y emperadores de Europa no fueron capaces de construir caminos tan buenos como el gran camino inca a lo largo de los Andes".

También existe un potencial, bastante conflictivo en la hora actual, y que es la minería. Debemos postular y lograr una minería limpia, bajo el principio de que la explotación de un recurso agotable no debe comprometer los recursos permanentes, como los de la agricultura. Las minas mueren pero no deben arrastrar hacia la muerte a la agricultura de limones y mangos.

Naturalmente, que estas actividades potenciales y actuales, y su desarrollo futuro, deben formar parte de un Plan de Desarrollo Regional con una visión de futuro, donde lo actual y coyuntural no debe hacer perder de vista lo venidero y las excelentes tendencias mundiales en los mercados del siglo XXI. Esto implica concertar; integrar disciplinas; y avizorar programas a diez o más años.

Esta planificación debe tener muy en cuenta los asuntos ambientales y los econegocios, porque el siglo XXI será el siglo de lo natural, de lo orgánico, de la naturaleza, del ecoturismo y de todas las actividades relacionadas con el ambiente.

Un aspecto extremadamente importante para lograr un desarrollo sostenible con gran impacto social será la educación, donde los docentes tienen una misión decisiva. Todo desarrollo necesita del aporte del capital conocimiento, o sea, de ciudadanos conocedores y conscientes de sus posibilidades de producir, transformar y comercializar, además de manejar los recursos.

Desde la formación primaria, a través de la secundaria y terminando con la superior, se debe enrumbar la educación hacia el conocimiento del país; el descubrimiento de nuestras potencialidades; los caminos complicados hacia los mercados; y la calidad de los productos.

Esta es un aspecto álgido, y sólo en la medida en que invirtamos en mejorar el capital conocimiento seremos capaces de lograr un futuro mejor, que conlleve a la superación de la pobreza y a una mejor calidad de vida.

CONCLUSIÓN

Como reflexión final, los peruanos no debemos perder el tiempo lamentándonos de nuestros problemas, sino buscar las soluciones, porque si alguien sólo se limita a llorar problemas es parte del problema, pero si busca las soluciones es parte de la solución. Dicho en otra forma, "debemos sudar en tiempos de paz para no derramar sangre en tiempos de guerra".

Debemos recuperar la visión de futuro con optimismo para buscar el desarrollo del país y la calidad de vida de nuestros ciudadanos, porque si no lo hacemos se pueden acrecentar los problemas sociales y la inseguridad en el país.

El Perú es más grande que sus problemas. El Perú tiene enormes potencialidades para ser un país fuerte y respetado.

La Región Piura tiene mayores potencialidades para el desarrollo que países como Israel, Taiwán o Singapur. Sin embargo, éstos hoy nos llevan ventajas, a pesar de la escasez de recursos, porque han invertido en educación y en generar capital conocimiento.

Cuando comprendamos en toda su dimensión que uniendo las potencialidades con la educación de excelencia, generadora de capital conocimiento, ese día despegaremos y veremos la luz al final del túnel de las confusiones actuales.

Muchas gracias.

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