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El capital humano en el desarrollo regional
Alejandro Balarezo (*)
Los pueblos se desarrollan, por lo menos económicamente, en base a tres factores: recursos naturales, capital monetario y "capital humano".
Si revisamos la geografía de las regiones del norte del Perú, podemos estar seguros de que el primer factor - recursos naturales - está presente. Dios nos ha dispuesto éstos con abundancia.
Sin embargo, su explotación requiere del capital monetario que a todas luces es muy escaso. Las últimas décadas han visto en algunos casos desaparecer y, en otros, disminuir drásticamente el capital "contante y sonante" de nuestros empresarios y ciudadanos en general. Por esto, y aunque a veces incomode, vemos que muchas inversiones son realizadas por foráneos que sí cuentan con este capital. Estas inversiones pueden ayudar para el desarrollo del capital monetario regional a través de empresas conexas regionales que poco a poco pudieran acumular excedentes disponibles para invertir.
Pasemos a revisar las características e importancia del tercer factor: el "capital humano". Pensemos un momento y preguntémonos ¿qué quieren decir con que uno de nosotros pudiera constituir en sí mismo un "capital"?
Hace poco, tuve la oportunidad de leer un estudio de un investigador latinoamericano radicado en los EE. UU., el cual sostenía que hay una relación entre el número de patentes registradas al año en un país con el nivel de crecimiento económico. En la lista aparecían varios países latinoamericanos de los "grandes": Brasil, México, Argentina; el único "detalle" es que quienes registraban las patentes eran compañías norteamericanas. Ya se ve para quiénes son los frutos.
Muchas experiencias en el emprendimiento empresarial resaltan que lo importante no es el capital monetario sino la persona empresario y su idea o proyecto. Si éste es bueno, el capital monetario se conseguirá tarde o temprano, y muchas veces más temprano que tarde.
Podríamos seguir con muchos ejemplos que demostrarían que la clave del desarrollo está en las personas. La pregunta sería si acaso no contamos con suficiente gente por estos lares. Claro que sí, pero hace falta "capitalizarla": el verdadero "misterio del capital".
Hemos encontrado que a pesar del centralismo, muchos profesionales radican y trabajan en empresas regionales. No pocos egresados de las universidades locales están comprometidos con la región. Incluso egresados de universidades lejanas que han apostado por ésta como un lugar promisorio para ellos y para sus familias. ¿Cómo desarrollar este capital?
Ciertamente, la formación de postgrado constituye una opción muy valiosa para concretar este desarrollo. Significa la expansión de la profesión original, base de partida, sumada a la experiencia ya atesorada por los años en el trabajo práctico.
Profesionales bien formados, con rigor intelectual, amplitud de miras y carácter bien hecho son los que necesitamos. Los contenidos en el estudio deben estar conectados con la realidad regional, para que así puedan volcar su "acumulación" en proyectos nuevos o de mejora en las empresas ya existentes donde trabajan.
En este punto quisiéramos hacer una pequeña digresión que ya se ha venido anunciando en este artículo: el capital humano tiene dos componentes: el "capital intelectual" y lo que podríamos denominar "caracterológico", al que juzgamos en último término más importante.
No basta pensar bien, sino que hay que querer bien. El carácter se configura libremente por el esfuerzo personal. Se potencia mucho más cuando de lo que se trata es de servir. Por eso se dice que el conocimiento sin servicio se limita o se degrada. También, que el conocimiento que se comparte se engrandece con el aporte de los demás, y de muchas otras maneras. Por cierto, el capital monetario que se comparte se pierde.
Estamos hablando de temas mucho más profundos, que dan sentido y soporte a los conocimientos que podamos manejar. Damos una pinceladas a continuación.
Necesitamos profesionales de empresa que sean objetivos, que conozcan y se sometan a la realidad; que actúen con cautela y prevengan las amenazas siempre presentes; que eviten exagerar los peligros enfrentándolos con valor; que sean humildes, reconociendo las fuerzas y debilidades personales; que sean audaces, "sacando fuerzas de flaqueza"; magnánimos, compartiendo los logros y reconociendo los aportes de sus colaboradores; sagaces, actuando con prontitud; perseverantes, frente a los obstáculos que seguro se presentarán; y, más importante aún, que confíen en las personas que participan en el esfuerzo de sacar adelante esa empresa, capacitándolos, motivándolos e identificándolos con el empeño común cuyo logro viene bien para todos.
Precisamente la Universidad de Piura acaba de cumplir otro gran reto, al respecto. La graduación de su I Promoción de magísteres en Gestión Empresarial, profesionales de diversas actividades económicas de Piura y Chiclayo, especializados en áreas de gran importancia para el desarrollo regional y nacional: Agronegocios, Pequeñas y medianas empresas, Administración pública y regulación y Nuevas tecnologías, que sin duda constituyen un valioso capital humano para nuestras regiones.
En definitiva, es el "capital humano" el que más nos hace falta. Invirtamos en nuestra educación y formación permanente. Todos podríamos sorprendernos de lo que seríamos capaces de ser.
(*) Profesor del área de Gobierno de Personas. Universidad de Piura
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