La relación entre familia y empresa

Muchas veces consideradas antagónicas, estas organizaciones humanas son más interdependientes de lo que parece. En el mundo muchas corporaciones empiezan a tomar conciencia de ello y a adoptar medidas que consideran esta relación al momento de buscar eficiencia en la producción.

Hugo Sánchez Casanova (*)

La empresa es una organización humana que busca tener rendimientos económicos... en el largo plazo. La primera parte de la definición no requiere explicación: hay que ganar dinero. De hecho, si no se es capaz de generarlo, la empresa como tal deja de existir. Pero esta sola idea en mente nos conduce muchas veces a decisiones de corto plazo, es decir, a transacciones oportunistas que económicamente positivas hoy terminan siendo perjudiciales mañana. Por ello, es la última parte de la definición la más importante. La permanencia de la empresa en el largo plazo está marcada no solo por relaciones económicas, sino por un desarrollo de relaciones que son humanas: me refiero a las que desarrollan las personas de la empresa vendedores, empleados o directivoscon las personas del mercado, sean clientes o usuarios.

Por ello, casi sin excepción, toda la literatura actual para directivos resalta el valor de las personas en las organizaciones. Las competencias técnicas siempre importantes empiezan a dar paso a las competencias personales: responsabilidad, compromiso, capacidad de sacrificio, capacidad de servicio, honestidad, lealtad, etc. En esencia, se busca gente con valores, gente ética. Es aquí donde juega su partido la familia en favor de la empresa. Si en la empresa la generación de valor económico añadido es lo esencial, para la familia lo es la generación de valor humano añadido. No es que el dinero se contraponga a ello, pero la experiencia demuestra que muchas veces donde sobran los ingresos falta aquello que no se compra: ¿Cuánto vale un kilo de respeto filial?

La familia es pues la primera maestra de los futuros empleados y directivos de las empresas. Si no aprenden nuestros hijos a dar servicio en su casa léase ayudar en las labores del hogar: ¿Cree usted que les será fácil dar servicio a un desconocido? Si no viven un clima sostenido de confianza en el seno del hogar: ¿Serán capaces de generar un clima de confianza con un grupo de extraños? A este punto el lector pensará qué tienen que ver las empresas con lo que hacen las familias. Mucho. Las empresas pueden influir en los actores de las familias. Por ejemplo, una empresa que mantiene horarios de trabajo interminables (60 horas por semana, incluyendo labores en fines de semana) no ayuda a fomentar la vida familiar de sus trabajadores. La escasez de tiempo y el cansancio dificultan una mayor atención a su cónyuge o a sus hijos. Alguno podrá decir: Lo importante no está en la cantidad de tiempo que les dedico, sino en la calidad. Eso no es cierto, la cantidad requiere de mínimos e incluso esos mínimos dependen de la problemática individual de cada miembro. ¿En todo caso, si es verdad esa premisa por qué no le damos calidad de tiempo a la empresa en vez de tanta cantidad? Si acaso este razonamiento no lo convence, sepa el lector que muchas empresas en el mundo se vienen preocupando por este tema.

Varias de ellas tienen políticas corporativas amigables para la familia horario flexible, jornadas parciales y otras están desarrollando políticas responsables para la familia licencias con goce de haber para atender a familiares enfermos, consejería conyugal y familiar, licencias de paternidad, etc. Como nos recuerda la profesora Nuria Chinchilla del IESE Business School en su reciente visita a Lima, todas estas prácticas son atendidas en la empresa sin descuidar un centavo los objetivos empresariales.

(*) Profesor ordinario del PAD Escuela de Dirección de la Universidad de Piura.

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